lunes, 18 de enero de 2016

La detención de una líder social tensa la política argentina

Milagro Sala, referente de Jujuy hasta que perdió el peronismo, se pone en huelga de hambre



Las primeras semanas de Mauricio Macri al frente del Gobierno se están convirtiendo en una especie de prueba de fuerza entre el macrismo vencedor y la resistencia kirchnerista. Casi cada movimiento se transforma en un pulso en el que Macri, con su victoria electoral y una oleada de apoyo social y mediático, tiene todas las de ganar. Sin embargo algunos hitos pueden complicar esa sensación de calma que él quiere instalar. La detención de Milagro Sala, una de las líderes sociales más conocidas y polémicas de Argentina, causó un gran escándalo en el país y alentó las críticas al Gobierno por parte del kirchnerismo.
Incluso el prestigioso Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), cercano al kirchnerismo pero muy respetado por su defensa de los derechos humanos, hizo un comunicado durísimo denunciando la detención y los motivos para encarcelar a Sala, que decidió además ponerse en huelga de hambre, lo que complica aún más la gestión política de un asunto muy delicado.
Según el CELS, se trata de un “gravísimo precedente de criminalización de la protesta social”. Este asunto puede ser el pistoletazo de salida del rearme del kirchnerismo para organizar la protesta contra Macri. “Con la lógica del Gobierno, luego del arresto de Milagro Sala, Venezuela debería pedir aplicar clásula democrática del Mercosur” para Argentina, aseguró Héctor Timerman, exministro de Exteriores de los Kirchner en referencia a las críticas de Macri por los presos políticos del chavismo.
Milagro Sala, que es diputada del Parlasur (el parlamento del Mercosur) era una de las personas más poderosas de Jujuy, provincia pobre del Norte argentino. Con su organización, Tupac Amaru, que ha construido barrios enteros, domina escuelas y empleos de miles de personas, es el referente político de la zona y tenía todo el poder gracias a su alianza con el kirchnerismo, que le permitía recibir enormes subvenciones para organizar sus proyectos sociales. Sala es el clásico exponente del poder alternativo al oficial dentro del peronismo, donde sindicatos y organizaciones sociales tienen frecuentemente más fuerza y dinero para distribuir que los propios gobiernos locales.
Sin embargo, la derrota del peronismo en las últimas elecciones provinciales en Jujuy en septiembre, y la victoria de un aliado de Macri, Gerardo Morales, marcó el principio del fin del poder de Sala. Jujuy es la única provincia del Norte donde el peronismo perdió, y se convirtió en un referente para Macri. Tanto que cerró allí, en Humahuaca, su campaña electoral de la segunda vuelta que le llevó a ser presidente de Argentina.
El gobernador Morales ha decidido reducir las subvenciones de la Tupac Amaru y Sala ha movido a toda su gente para protestar. Después de una acampada de 32 días, y tras un ultimátum, ha sido detenida y encarcelada acusada de varios delitos relacionados con la protesta: “instigación a cometer ilícitos y tumulto”.
“Esto es como en la dictadura”, aseguró la detenida. “Necesitamos que se terminen los intermediarios. Milagro Sala le sacó el dinero al Estado y a los pobres”, contestó el gobernador Morales después de la detención. El Gobierno de Jujuy presentará una demanda contra la dirigente por el "robo" de 29 millones de pesos (2 millones de dólares) al Estado y la justicia dejó claro que si no ordena levantar la acampada frente a la sede del Ejecutivo provincial, Sala no saldrá de la cárcel.
 Buenos Aires //http://internacional.elpais.com/

La penúltima parada de Europa

Miles de migrantes kurdos sobreviven a la intemperie a la espera de cruzar el canal de la Mancha y alcanzar Inglaterra



Casi 3.000 personas se calientan con el fuego de varias hogueras a la intemperie, donde también cocinan habas, se hierven leche y fríen un huevo frito. Sus camas se limitan a un par de mantas sobre el lodo que estos días dejan las intensas lluvias. Sus aseos, unos 20 para los miles de personas allí acampadas, son de plástico, sucios, con restos de las defecaciones del usuario anterior. Este panorama se repite a lo largo de hasta seis campamentos de refugiados en el norte de Francia. Este es el de Grande-Synthe, a las afueras de Dunkerque.

“Las condiciones son insalubres y terribles”, explica André Jincq, director adjunto de operaciones de Médicos sin Fronteras (MSF). Esta localidad limítrofe con Bélgica de apenas 22.000 habitantes se ha convertido desde el pasado verano en el hogar de kurdos iraquíes, kurdos iraníes, yazidíes y un pequeño grupo de vietnamitas que, por diferentes motivos, han abandonado sus hogares. Les une, no obstante, el mismo sentimiento que a la vez alimenta sus esperanzas para salir de este infierno donde el lodo lo inunda literalmente todo: cruzar el canal de Mancha y alcanzar Reino Unido.
“Inglaterra está bien. Sabemos el idioma, hay trabajo y vivienda”, explica Arash Faramarzi, un yazidí del Kurdistán iraní que habita junto a sus dos hermanos, cuñada y sobrinos en este campo. Han sido afortunados pues ocupan una caseta que construyeron voluntarios belgas y que, por fortuna, se encuentra un metro sobre el suelo. “Tenemos las mejores vistas”, bromea tras ofrecer una taza de té, pan y queso, no sin antes obligar a lavarse las manos embarradas con una toallita de bebé. Él no tiene dinero para continuar su camino y desde el suelo del cubículo se percibe que espera pasar allí mucho más tiempo del deseado. “No puedo pagar el viaje. Sólo quiero traer a mi esposa y mi hija conmigo”, solloza mientras indaga qué idioma se habla en Bélgica y en Holanda. Parece que todas las posibilidades están abiertas para él.
Brahim (como prefieren que le llamen), ingeniero informático del Kurdistán iraquí de 28 años, opina que la situación es “terrorífica”. Él huyó de una localidad cercana a Mosul al ver que el autoproclamado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) iba a tomar la ciudad. “Me fui con mi familia, que ahora está repartida entre Turquía y Alemania", donde dos de sus tres hermanas decidieron solicitar el asilo. Brahim, alto, moreno y limpio de arriba abajo —algo que llama la atención en medio de estas arenas casi movedizas— explica sobre un camino de palés colocados a modo de puente cómo se las arreglan para salir de allí: “Traficantes albaneses. ¡Los amo!”, exclama.

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La familia yazidí de Arash Faramarzi, mientras almuerza en su tienda. / Delmi Alvarez
El patrón funciona igual para todos. “Las mafias contactan con nosotros. A veces vienen al campo [que es abierto y está vigilado por un par de furgones de la policía local] y nos organizan por grupos de 10 o 15 personas”, explica mientras continua desvelando con extrema discreción el modus operandi de los traficantes. “Nos envían un mensaje con unas horas de antelación para que vayamos por la noche a cierto punto de la autopista donde hay un camión al que debemos subirnos”. El precio: 4.000 euros por adulto. “¡Los niños pagan la mitad!, sostiene su compatriota M., que tiene tres; uno de dos años, otro de seis y otro de nueve. Brahim explica que el camionero “no se entera” y que se esconden donde va la mercancía, algo que no pueden tocar —o comer, si se trata de alimentos— bajo ningún concepto pues las autoridades sabrían que alguien ha estado en el interior. El pago se puede efectuar en metálico o al llegar a Inglaterra a través de compañías de envío de dinero como Wetern Union. ¿Y si no pagan? “Ellos saben que hemos llegado. Allí tienen su gente y nos perseguirían”, susurra mirando de un lado a otro.
M., en cambio, pagará en efectivo. Él sostiene desde el exterior de lo que es su casa desde hace dos meses y medio —una especie de carpa de circo a rayas blancas y verdes con estufa de leña— que tiene dinero suficiente para cruzar. “Ahora mismo tengo envuelto en plástico unos 35.000 euros”, confiesa. Y así los cientos de familias que pasan los días a la intemperie con el único apoyo de MSF y unos pocos voluntarios, escasamente organizados. Como la ginecóloga Maite Leblond, que trata a jóvenes embarazadas. A pesar de llevar tanto dinero encima y de que las condiciones en el campo son extremadamente difíciles, M. sonríe…”Aquí no nos robamos. Todos estamos igual”, señala.
Todas las noches, entre las nueve y las cinco de la mañana, según cuentan los propios migrantes, un grupo sale a probar suerte. “Las cosas están muy complicadas”, explica un joven de Kirkuk. “Desde hace unos meses los controles son muy fuertes”. Cuentan que hay tres y que siempre se topan con un perro que husmea para identificar personas. Un amigo de M. lo intentó el jueves por la noche y ahora tendrá que pasar unos días en la comisaría de Lille (Francia). Pero sus amigos se lo toman con humor. “Volveremos a intentado, pero no sabemos cuándo”, indican subiendo los hombros. Ya les avisarán.
Médicos sin Fronteras, que ha llegado a calificar este campo de “basurero a cielo abierto”, según las palabras de uno de sus asistentes sociales, Rewan Hussein, anunció el pasado viernes la construcción de hasta 500 tiendas más sólidas para que los cientos de familias “puedan atravesar el invierno más dignamente”, según un comunicado. “Para un ser humano es difícil vivir así. Ni los animales viven de esta forma”, declaró Ali un iraní de 21 años, a la organización.

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Un migrante camina hacia una de las viviendas del campo de Grande-Synthe (Francia). / Delmi Alvarez

La telenovela del poder

Los actores querían pasar de la pantalla a la realidad y El Chapo de la realidad a la pantalla



Artículo de:  15 ENE 2016 



El 1967 Guy Debord publicó un libro que ha definido con progresiva agudeza nuestro tiempo: La sociedad del espectáculo. En la nueva ideología económica, un producto vale por lo que representa. El triunfo de Apple lo comprueba. Quien entra a un “templo de la manzana” no sólo consume una mercancía; consume una experiencia; ingresa a una cofradía con liturgia, talismanes y un mesías.
“El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediada por las imágenes”, escribe Debord. La política y el delito siguen esta lógica. Gobernar o asaltar (términos a veces intercambiables) no basta: eso debe llegar a la pantalla.
La detención de Joaquín Guzmán Loera, 'El Chapo', es un espectáculo a la mexicana
Durante su gestión, Genaro García Luna, titular de la Agencia Federal de Investigación, destacó por sus montajes televisivos. Cuando sus hombres detuvieron en 2005 a los secuestradores del entrenador Rubén Omar Romano, esperaron la llegada de las cámaras para simular una captura en vivo. Lo mismo ocurrió con Florence Cassez, supuesta cómplice de la banda El Zodiaco. Ya detenida, fue llevada a un sitio donde se filmó su captura. Este montaje puso en riesgo las relaciones entre México y Francia; sin embargo, el presidente Calderón nombró a García Luna Secretario de Seguridad Pública.
La detención de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, es un espectáculo a la mexicana. Un presidente construido por la televisión, que incluso al improvisar parece hablar con teleprompter, persigue a un criminal deseoso de convertir su vida en una película.
Peña Nieto se siente más cómodo en la televisión que en la realidad. No fue a Ayotzinapa después del secuestro de los 43 estudiantes y jamás encabezaría una manifestación por la paz como lo hizo Hollande después de los asesinatos en la redacción de Charlie Hebdo. Incapaz de decir los títulos de tres libros, podría decir los de 30 telenovelas.
El Chapo es un ranchero iletrado que el discurso oficial presenta como estratega de las finanzas. Su aislamiento nunca fue absoluto porque dependía de complicidades con el ejército, la policía y políticos locales. Toda libertad es relativa y la de un narco está condicionada. Indiferente a la prensa, El Chapo aprecia las canciones y las telenovelas. Orgulloso de su subsistencia a salto de mata, pensó que su destino sólo tendría sentido si desembocaba en narcocorridos y una biopic en el cine.
Casado con una actriz de telenovelas, el presidente de México se vio envuelto en el escándalo de la Casa Blanca, mansión que la Primera Dama aseguró haber comprado con la terminación voluntaria de su contrato con Televisa y que devolvió sin que se fincaran cargos de tráfico de influencias.
Mientras Angélica Rivera desempeñaba ante las cámaras el papel de Primera Dama resignada a entregar lo que le pertenece, otra actriz, Kate del Castillo, soñaba con vivir la trama de La Reina del Sur. Devorada por su personaje, aceptó un contacto clandestino con El Chapo y llevó con ella a Sean Penn, quien perfeccionó su papel del chico canallesco de Hollywood. En un juego de simulacros, los actores querían pasar de la pantalla a la realidad y El Chapo de la realidad a la pantalla.
El Gobierno mistificó los hechos diciendo que un cuidadoso trabajo de inteligencia de la Marina había llevado a la detención. En realidad, el narco fue localizado por accidente, logró escapar, robó un coche y fue detenido por dos policías que no pertenecían al operativo.
Los captores rechazaron un soborno millonario. Un ejército de sicarios podía cercarlos y las frecuencias de sus radios estaban intervenidas. Aun así, custodiaron al preso y pidieron refuerzos por teléfono. Esos hombres tenían la condición irreal de los héroes. Lo más asombroso en este país de telenovela es que ellos no estaban actuando.
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Lunes...día de encuentro en nuestro programa "CON EL CIELO AL REVES"

Hoy, de la mano de Pancho desde el Sur y Baldra Torres Rosas, compartiremos dos horas entre buenos libros, arte y mùsica!!!


Están todos invitados, a partir de las 20.00 horas de Argentina/Uruguay; 18.00 horas de la costa Este de USA.

Nos pueden escuchar a travès de cualquiera de los siguientes enlaces:


viernes, 15 de enero de 2016

LA MUERTE DE ROSA LUXEMBURGO

Hoy hace 97  años mataron a Rosa Luxemburgo. El 15 de enero de 1919 un grupo de militares de extrema derecha le pegaron un tiro junto a Karl Liebknecht, el fundador del Partido Comunista Alemán (KPD). Fue el fin de la revolución y la victoria de la jovencísima república alemana sobre su enemigo a la extrema izquierda. Pero fue a costa de alimentar un monstruo a la extrema derecha que acabaría por ser mucho más temible para el futuro de la democracia

El 15 de enero de 1919 fueron detenidos Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, los líderes del Movimiento Espartaquista, un movimiento comunista que intentaba llevar a Alemania la revolución que en esos momentos estaba liderando Lenin en Rusia. Fueron conducidos al cuartel general de la división de caballería de la guardia, una unidad de élite al servicio de los Freikorps, los cuerpos libres militares de ultraderecha que el gobierno socialdemócrata estaba empleando en su lucha contra los revolucionarios de extrema izquierda. El cuartel general estaba en el hotel Eden, en Berlín, cerca del céntrico parque del Tiergarten. Esa noche, los prisioneros fueron interrogados y brutalmente torturados.

Entonces los oficiales, a cuyo mando estaba el comandante Waldemar Pabst, decidieron asesinar a sus detenidos, no se sabe a ciencia cierta si con consentimiento gubernamental. A Liebknecht le sacaron al parque y allí le dispararon en la nuca con la excusa de que quería fugarse. A Rosa Luxemburgo le tumbaron de un culatazo en la cabeza. Inconsciente, le pegaron un tiro y echaron su cuerpo al canal Landwehr, donde no sería encontrado hasta cinco meses después. Fue el punto y final de dos biografías imprescindibles para explicar los sucesos que estaban sacudiendo Alemania y Europa en esos momentos. Y fue crucial para convertirlos en mitos y mártires de la izquierda.     


La lucha por el futuro de Alemania
Karl Liebknecht
Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo eran los líderes de los espartaquistas. Desde el 5 de enero se habían levantado en armas y luchaban contra los militares por el control de Berlín. Barricadas formadas por paquetes de periódicos separaban a ambos bandos. Era un combate abierto por el destino de Alemania que en realidad había comenzado dos meses antes, el 9 de noviembre de 1918. Ese día Alemania tiró la toalla en la Primera Guerra Mundial y el Káiser tuvo que hacer las maletas al exilio. ¿Qué pasaría después? Se abrió un tremendo vacío de poder.

La guerra había acabado para Alemania porque los soldados y los obreros estaban cansados de seguir luchando. En Berlín, Múnich, Hamburgo y en otras grandes ciudades del Reich esto se tradujo en la asunción de facto del poder por los consejos de soldados y obreros que sustituyeron a las instituciones administrativas tradicionales pero sin derrocarlas. La antigua administración imperial seguía viva, pero a su lado los antiguos ‘Untertanen’, los vasallos del Káiser, empezaban a ser dueños de su destino. Una vez derrocada la monarquía quedaba abierto el camino para la república. Pero, ¿de qué tipo?

Se abrían dos caminos: la república parlamentaria al estilo francés y británico, o la república comunista al estilo soviético. Así pues se proclamaron a la vez dos repúblicas alemanas: una democrática parlamentaria, propiciada por los socialdemócratas del SPD, y otra socialista y revolucionaria proclamada por los espartaquistas de Liebknecht y Luxemburgo.

Al principio las dos revoluciones convivieron de manera problemática pero sin enfrentarse abiertamente. Ambas luchaban por el favor de la masa de los obreros de Berlín, el verdadero factor de poder en ese momento en Alemania. Al final los espartaquistas perdieron el apoyo de las masas. Por muchas críticas que recibieron los socialdemócratas del SPD por su presunta traición al socialismo, la mayoría de los trabajadores no se fiaba de los espartaquistas ni de lo que estaba sucediendo en esos momentos en Rusia, desde donde llegaban cada vez más noticias sobre la cruel guerra civil que estaba ocurriendo allí.

Revolucionarios espartaquistas.
El tiempo estaba corriendo en contra de los revolucionarios alemanes, que cada día veían cómo menguaba su influencia. Esto obligó a Liebknecht y a sus seguidores a tomar medidas cada vez más desesperadas y radicales para hacerse con el poder antes de que acabaran con ellos. La primera, tirar por la calle de en medio y convertirse oficialmente en comunistas y aliados de Lenin y su revolución en Rusia: el 1 de enero se fundó el Partido Comunista Alemán, KPD.

Sus adversarios socialdemócratas sabían que sus enemigos ya no contaban con el apoyo de la mayoría de los trabajadores, por lo que decidieron acabar con ellos por la fuerza. El problema era que no tenían soldados propios. Tenían que recurrir a las tropas y oficiales del antiguo ejército imperial. ¿Soldados y oficiales imperiales mandados por socialdemócratas para luchar contra obreros espartaquistas? Una decisión nada fácil. El 4 de enero el socialdemócrata Gustav Noske se hizo con el puesto de responsable de Interior en Berlín y convocó a los Freikorps, los cuerpos libres. Había nacido una alianza contra natura.


La ultraderecha contra los obreros revolucionarios
Los Freikorps eran los restos del ejército imperial vencido que regresaba a Alemania desde el frente pero que todavía no habían entregado sus armas ni sus uniformes. Al huir el Káiser y sus generales, nadie se había hecho cargo de ellos, así que vagaban prácticamente a sus anchas por el país armados hasta los dientes y por ello con un gran poder. Su relación con los revolucionarios era muy mala. Les culpaba de haber obligado a Alemania a rendirse y querían vengarse de manera sangrienta. No defendían precisamente una democracia parlamentaria como el SPD, ya que eran de extrema derecha, ultranacionalistas y muy peligrosos porque eran los mejor armados y entrenados. Aún así, los socialdemócratas apostaron por ellos para aplastar a sus enemigos espartaquistas.
   
Soldado del Freikorps.
La represión fue brutal. El Movimiento Espartaquista fue eliminado. Miles de comunistas fueron detenidos y directamente ejecutados, como sus líderes. La revolución había fracasado estrepitosamente y no sólo debido a la enorme fuerza bruta a la que se enfrentó: la mayoría de los obreros alemanes no la apoyaron. La propia Rosa Luxemburgo identificó la raíz del fracaso en el estilo de organización espartaquista, copiado del modelo bolchevique de Lenin y basado en un partido revolucionario de vanguardia. Esta táctica elitista basada en la acción de una minoría revolucionaria profesional, no servía en Alemania a juicio de Luxemburgo. Para ella, los revolucionarios alemanes, a diferencia de los rusos, no podían ganar si no era contando con el apoyo de la mayoría de los trabajadores, un apoyo que tarde o temprano se produciría y con ello la victoria de la revolución. En sus últimas horas de vida, mientras estaba encerrada por los militares, escribió:

“El liderazgo ha fallado. Incluso así, el liderazgo puede y debe ser regenerado desde las masas. Las masas son el elemento decisivo, ellas son el pilar sobre el que se construirá la victoria final de la revolución. Las masas estuvieron a la altura; ellas han convertido esta derrota en una de las derrotas históricas que serán el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y esto es por lo que la victoria futura surgirá de esta derrota. '¡El orden reina en Berlín!' ¡Estúpidos secuaces! Vuestro 'orden' está construido sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!” (El orden reina en Berlín)


Rosa Luxemburgo tendría razón. El nuevo orden estaba construido sobre arena. Pero no sería precisamente la revolución obrera la que pondría fin al orden republicano alemán. Sus asesinos, los ultraderechistas y prefascistas miembros del Freikorps, no tardarían en usar sus armas contra los socialdemócratas que les habían llamado para luchar contra los comunistas. La república parlamentaria de Weimar pudo resistir los primeros ataques, pero a la larga acabaría por sucumbir ante el producto de esa época de caos y casi guerra civil: Adolfo Hitler y el partido nazi, cuyos miembros fueron en su mayoría guerreros del Freikorps.    

Fuente: http://vidayeltiempo.blogspot.com.uy/

Martin Luther King

 15 de enero de 1929,  nace en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, MARTIN LUTHER KING


 Pastor baptista estadounidense, defensor de los derechos civiles. La larga lucha de los norteamericanos de raza negra por alcanzar la plenitud de derechos conoció desde 1955 una aceleración en cuyo liderazgo iba a destacar muy pronto el joven pastor Martin Luther King. Su acción no violenta, inspirada en el ejemplo de Gandhi, movilizó a una porción creciente de la comunidad afroamericana hasta culminar en el verano de 1963 en la histórica marcha sobre Washington, que congregó a 250.000 manifestantes.

Martin Luther King
Allí, al pie del Lincoln Memorial, Martin Luther King pronunció el más célebre y conmovedor de sus espléndidos discursos, conocido por la fórmula que encabezaba la visión de un mundo justo: I have a dream (Tengo un sueño). Pese a las detenciones y agresiones policiales o racistas, el movimiento por la igualdad civil fue arrancando sentencias judiciales y decisiones legislativas contra la segregación racial, y obtuvo el aval del premio Nobel de la Paz concedido a King en 1964. Lamentablemente, un destino funesto parece arrastrar a los apóstoles de la no violencia: al igual que su maestro Gandhi, Martin Luther King cayó asesinado cuatro años después.
Biografía
Hijo de un ministro baptista, Martin Luther King estudió teología en la Universidad de Boston. Desde joven tomó conciencia de la situación de segregación social y racial en que vivían los negros de su país, y en especial los de los estados sureños. Convertido en pastor baptista, en 1954 se hizo cargo de una iglesia en la ciudad de Montgomery, Alabama.

Con su esposa, Coretta Scott, y su primera hija (1956)
Muy pronto dio muestras de su carisma y de su firme decisión de luchar por la defensa de los derechos civiles con métodos pacíficos, inspirándose en la figura de Mahatma Gandhi y en la teoría de la desobediencia civil deHenry David Thoreau. En agosto de 1955 una humilde modista negra,Rosa Parks, fue detenida y multada por sentarse en la sección reservada para blancos de un autobús; King dirigió un masivo boicot de más de un año contra la segregación en los autobuses municipales.
La fama de Martin Luther King se extendió rápidamente por todo el país y enseguida asumió la dirección del movimiento pacifista estadounidense, primero a través de la Southern Cristian Leadership Conference y más tarde del Congress of Racial Equality. Asimismo, como miembro de la Asociación para el Progreso de la Gente de Color, abrió otro frente para lograr mejoras en sus condiciones de vida.
En 1960 aprovechó una sentada espontánea de estudiantes negros en Birmingham, Alabama, para iniciar una campaña de alcance nacional. En esta ocasión, Martin Luther King fue encarcelado y posteriormente liberado por la intercesión de John Fitgerald Kennedy, entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, pero logró para los negros la igualdad de acceso a las bibliotecas, los comedores y los estacionamientos.
En el verano de 1963, su lucha alcanzó uno de sus momentos culminantes al encabezar una gigantesca marcha sobre Washington en la que participaron unas 250.000 personas, ante las cuales pronunció el discurso hoy titulado I have a dream (Tengo un sueño), una bellísima alocución en favor de la paz y la igualdad entre los seres humanos. King y otros representantes de organizaciones antirracistas fueron recibidos por el presidente Kennedy, quien se comprometió a agilizar su política contra el segregacionismo en las escuelas y en la cuestión del desempleo, que afectaba de modo especial a la comunidad negra.

Martin Luther King se dirige a la multitud en la marcha sobre Washington (1963)
No obstante, ni las buenas intenciones del presidente, quien moriría asesinado meses más tarde, ni el vigor ético del mensaje de Martin Luther King, premio Nobel de la Paz en 1964, parecían suficientes para contener el avance de los grupos nacionalistas de color contrarios a la integración y favorables a la violencia, como Poder Negro, Panteras Negras y Musulmanes Negros. La permeabilidad de los colectivos de color (sobre todo de los que vivían en los guetos de Nueva York y de otros estados del norte) a la influencia de estos grupos violentos ponía en peligro el núcleo del mensaje de King, el pacifismo.
En marzo de 1965 encabezó una manifestación de miles de defensores de los derechos civiles que recorrieron casi un centenar de kilómetros, desde Selma, donde se habían producido actos de violencia racial, hasta Montgomery. La lucha de Martin Luther King tuvo un final trágico: el 4 de abril de 1968 fue asesinado en Memphis por James Earl Ray, un delincuente común de raza blanca. Mientras se celebraban sus funerales en la iglesia Edenhaëser de Atlanta, una ola de violencia se extendió por todo el país. Ray, detenido por la policía, se reconoció autor del asesinato y fue condenado con pruebas circunstanciales. Años más tarde se retractó de su declaración y, con el apoyo de la familia King, pidió la reapertura del caso y la vista de un nuevo juicio.
Obra e ideario
Martin Luther King entendió como una condición esencial de la dignidad humana la igualdad racial, la cual se hallaba por otra parte legitimada, en el plano político, por los principios de la democracia norteamericana (de la cual siempre se declaró partidario), y en el plano moral, por los principios religiosos. En consecuencia, la acción destinada a la conquista de los propios derechos no debía ser considerada jamás como subversiva ni revolucionaria. King no proclamaba la violación de la ley, sino que sostenía que no pueden obedecerse leyes injustas, porque éstas se oponen a la ley moral. Señalaba el camino del amor en contraposición a la inactividad de los negros pasivos y al odio exasperado de los nacionalistas. Y se dolía de no haber sido ayudado y comprendido por la iglesia blanca.
En este sentido, King adaptó y desarrolló el concepto de Gandhi de la no violencia, que supo aplicar de forma creativa en una serie de campañas antisegregacionistas que le convirtieron en el líder más prestigioso del movimiento americano para los derechos civiles, le valieron la concesión en 1964 del premio Nobel de la Paz y provocaron su asesinato a manos de un racista fanático en 1968. Tras su fallecimiento, el movimiento negro estadounidense emprendió un camino más abiertamente revolucionario y violento, alejado de la inspiración cristiana y liberal de King, cuya memoria, a pesar de todo, sigue siendo venerada y amada por las masas de desheredados de su raza.
El mismo año del Nobel, el presidente Lyndon Johnson, sucesor de Kennedy tras el magnicidio, promulgó la ley de derechos civiles, que consagraba la igualdad de todos los ciudadanos. Según King, los negros tenían que abandonar su abstracta neutralidad política para estrechar alianzas electorales y apoyar a los candidatos dignos de confianza, porque "la influencia de los negros en el poder político es importante". Solamente entonces se alcanzaría la verdadera meta de la libertad, porque el destino de los negros está unido al de toda América.
Sus principios quedaron expresados, además de en la célebre Carta desde la prisión de Birmingham (1963, publicada por la revista francesa Esprit en 1964), en numerosas obras entre las que destacan La fuerza de amar(Strength to Love, 1965) y El clarín de la conciencia (The Trumpet of Conscience, 1968), en las que a menudo su prosa, inspirada en la tradición bíblica del protestantismo anglosajón, alcanza momentos de altísima emoción y humanidad.
Mención aparte merece Por qué no podemos esperar (Why We Can't Wait, 1964), en la medida en que la exposición de su credo político se alterna en esta obra con una apasionada evocación de los hechos del verano de 1963 (vividos por el propio autor como protagonista) de gran valor como testimonio histórico. El libro es la historia de la liberación de un pueblo, obtenida mediante el empleo de "un arma potente y justa... que corta sin herir y ennoblece al hombre que la empuña": la no violencia.
I have a dream
Pese al valor de su obra escrita, ninguno de sus textos despertó la universal admiración del más famoso de sus discursos: el que pronunció el 28 de agosto de 1963 ante los 250.000 integrantes de la marcha sobre Washington, al pie del Monumento a Abraham Lincoln, el presidente que, un siglo antes, había abolido la esclavitud: "Hace cien años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos encontramos hoy, firmó la Proclamación de la Emancipación. Este trascendental decreto apareció como un gran fanal de esperanza para millones de esclavos que habían sido marcados con el fuego de una flagrante injusticia. Llegó como el amanecer jubiloso de la larga noche de su cautividad. Pero cien años después, la América de color sigue sin ser libre."

Considerado una obra maestra de la oratoria, el nombre con que este discurso es conocido procede de su parte central, en la que reiterando la fórmula I have a dream (Tengo un sueño), Martin Luther King eleva a la condición de ideal la simple materialización de la igualdad: "Sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán algún día en una nación donde no se les juzgará por el color de su piel sino por las cualidades de su carácter". Valioso tanto como condensada expresión de sus principios como por su impresionante altura emotiva, su vigencia sigue conmoviendo más de medio siglo después.

¡Vuelve la salsa a Zona Libre!

No te pierdas el regreso de "Salsa y de la Buena" este Viernes 15 de enero, a partir de las 21:30 hrs. de Uruguay, Argentina y Chile; 20:30 hrs. Puerto Rico y Rep. Dominicana ; 19:30 USA este, Ecuador, Colombia; 18:30 México, El Salvador.



jueves, 14 de enero de 2016

Recordando a JUAN GELMAN, hoy se cumpen dos años de su fallecimiento

Hasta aquí el hombre



 Por Juan Forn
Conoció la poesía a los cinco años, oyendo a su hermano mayor recitar a Pushkin en ruso. A los nueve se enamoró de una vecinita de Villa Crespo, pero ella no entendía ruso, y no le impresionaba nada oírlo recitar, así que él copió unos versos de Almafuerte y se los mandó. Cuando vio que la cosa no daba resultado, empezó a escribir él los envíos. La vecinita nunca se enteró de lo que había originado. El resto del mundo, sí. Juan Gelman escribió alguna vez: “Un hombre entra a su casa y el olor / de sus hijos le golpea la cara”. Juan Gelman escribió alguna vez: “Es horrible saber que moriré mañana / o que no moriré”. Sabiendo lo que sabemos de él hoy, esos versos retumban doblemente en nuestra cabeza, porque alguna vez los subrayamos sin saber lo que sabemos hoy.
Gelman aceptaba a su manera la definición rilkeana del oficio de poeta (el acercamiento a lo inefable): él decía que era “ese acontecimiento que emerge a través de una trama de palabras para arrancar algo de la nada”, y en su larga trayectoria combinó las más diversas formas de lo poético, desde lo puramente lírico a lo ásperamente narrativo, desde la métrica impecable hasta el quiebre por dentro de esa métrica, desde lo místico a lo político, explorando los alcances del verso “conversado”, la textura a contrapelo de las palabras “bellas”. Así fue construyendo una obra de enorme coherencia interna en los sucesivos pasos de su itinerario.
Alguna vez le preguntaron a Roberto Matta, el pintor chileno, cómo festejaba su cumpleaños y él dijo: “Invito a los Matta que fui y discutimos toda la noche”. Algo similar ocurre con los Gelman: sumergirse en cada nuevo libro suyo permite escuchar, por debajo de las palabras, una fascinante beligerancia y complementación entre todos esos modos de decir. Para aquellos que descubrieron sus primeros libros en los ’70 siendo adolescentes, como fue mi caso, la aparición de sus libros posteriores, cada dos o tres o cinco años, obligaba a bruscos pasos de maduración como lector, se quisiera o no: su profundización progresiva, sin respiro y sin clemencia, en ese territorio llamado poesía fue siempre ejemplar.
A diferencia de muchos grandes, Gelman nunca se repitió, ni se estableció cómodamente en un registro desde el cual seguir mirando el mundo dócilmente. Sin embargo (o a causa de eso), casi cualquier circunstancia de la vida puede retratarse con una frase suya: he ahí una evidencia inequívoca de la grandeza de su obra. De sus libros, mis preferidos son dos: Los poemas de Sydney West y Carta a mi madre (dos extremos de su obra), pero otro de los méritos de Gelman fue justamente ése: la cantidad de opciones que ofrece al lector a la hora de elegir sus preferidos.



Tomado de: http://www.pagina12.com.ar/

32 AÑOS SIN AKIRA KUROSAWA

                                      Fotografía fuente Revista Yume: https://revistayume.com/ “Puede que sólo puedas escribir una página po...