sábado, 29 de agosto de 2015

Los países de América Latina más afectados por la recesión en Brasil

Pepe Mujica "como estrella de rock"



Puede que ya no sea presidente, pero –como muestra esta foto– José "Pepe" Mujica sigue siendo tremendamente popular.

La imagen fue capturada este 27 de agosto durante una presentación del exmandatario uruguayo en la Universidad Estatal de Río de Janeiro, en el vecino Brasil.
"En una noche histórica, la juventud vibró con la política como si se tratara de un espectáculo de rock. Eran los hijos de Mujica, románticos del Uruguay Libre", dijo de la actividad el portal periodístico brasileño Midia Ninja.
"¡Pepe Mujica es pura inspiración! Gracias Pepe. Brasil te ama", señaló el portal del hombre bajo cuyo mandato se legalizó la marihuana y el aborto en Uruguay y que, a pesar de sus protestas, pasó a ser conocido mundialmente como "el presidente más pobre del mundo".

El Salvador padece con 51 muertos sus 24 horas más letales

El jueves fue el día más mortífero en una década

Los datos apuntan a que será el país centroamericano con más homicidios en 2015



La violencia en El Salvador no tiene freno. Los homicidios diarios no dejan de marcar récords. El último los 51 asesinatos del jueves, pico máximo en una década. Sólo cinco días antes, el sábado, se habían registrado 45 muertes violentas, una menos que todas las que hubo el año pasado, por ejemplo, en un país como Suecia, con nueve millones y medio de habitantes, tres más que El Salvador.
Según la policía, en lo que va de agosto han sido asesinados 750 salvadoreños, un promedio diario de 27,7. De seguir así la progresión, agosto cerrará con unos 850 homicidios, y ampliando más el cálculo, 2015 terminaría con 90 homicidios por cada 100.000 habitantes, frente a los 60 por 100.000 de 2014, según la experta en seguridad Jeannette Aguilar. Una cifra que probablemente situaría a El Salvador como el país más violento de Centroamérica, por encima de Honduras, y de todo el mundo si se exceptúan los países en guerra.
El gobierno argumenta que el auge violento se debe a rivalidades y ajustes de cuentas entre los pandilleros. También informes de inteligencia policial y militar afirman que ha habido un relevo de líderes pandilleros que están en las cárceles por otros más jóvenes, lo cual ha creado inestabilidad en las pandillas y desencadenando purgas internas como la masacre ocurrida la semana pasada en la cárcel de Quezaltepeque, donde fueron asesinados 14 pandilleros del grupo Barrio 18.
A los conflictos internos entre pandillas se suma la violencia institucional con enfrentamientos directos entre policías y soldados contra las pandillas, e incluso la posible existencia dentro de las fuerzas de seguridad de escuadrones de exterminio, según han denunciado distintas organizaciones civiles.
Otro problema añadido es el descontrol de las armas. Después de la guerra civil salvadoreña (1980-1992) más de medio millón de armas de fuego quedaron en manos de civiles. Tras la firma de la paz en enero de 1992 ningún gobierno afrontó de lleno la tarea de recolectar las armas de fuego y de prohibir su libre uso.
Síntoma de la enorme tensión que atraviesa el país por la escalada de violencia ha sido la amenaza de bomba de este jueves contra la sede del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública. La alerta se generó por un vehículo que fue abandonado frente a las instalaciones. Personal de la División de Explosivos mantuvo asegurado el perímetro durante cinco horas, hasta que se llevaron un bulto del que no se han dado detalles.
El mes pasado se desactivó un coche bomba en un barrio de San Salvador y esta semana el fiscal general Luis Martínez anunció la captura de un grupo de pandilleros que supuestamente quería atentar contra su vida con explosivos de uso militar.


 //http://internacional.elpais.com/

La guerra no fue un juego

Esta serie de animación digital que relata las penurias y andanzas de millares de menores reclutados por grupos armados en Colombia y que hoy buscan reconciliarse con la vida



Imagen de la película cedida por Hierro Animación. / HIERRO ANIMACIÓN


Aturdida por el peso de tantas guerras inútiles, Lorena (nombre supuesto por seguridad) abandonó las filas del grupo armado irregular en el que, por las fatalidades del destino, ingresó tiempo atrás en la zona rural donde vivía, en Colombia. Recuerda que tomó esa decisión la tarde aciaga en que disparó por última vez su arma de dotación. La orden perentoria de fusilar a su mejor amiga venía con una advertencia fulminante: “Si no lo hace, entonces lo haremos nosotros, y luego seguirá usted”.
Las vivencias de Lorena y otras menores de edad reclutadas por grupos armados al margen de la ley y que pululan en las selvas colombianas, forman parte del documental animado Las Niñas de la Guerra, dirigido por Jaime Cesar Espinosa Bonilla y su esposa Yoleiza Toro Bocanegra, en asociación con la productora Hierroanimación. Con este proyecto ganaron el premio Crea Digital del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia (MinTIC), gracias al cual recibieron 231 millones de pesos colombianos–unos 72.000 euros– para la finalización de los cinco episodios de la serie, en los que se relata con un lenguaje poético e intimista las penurias de niños y jóvenes desmovilizados que ingresaron a programas de reinserción social del Gobierno colombiano.
Según Espinosa, estos chicos llegaron a los pelotones por decisión propia buscando quizás un futuro mejor. Pero estas ilusiones se desdibujaron con el paso de los días hasta convertirse en una colección de padecimientos, humillaciones y maltratos. Alejados de sus juegos desde sus edades más tiernas, los niños ya habían probado el sabor amargo de la violencia en el seno de sus propios hogares, donde fueron abandonados y abusados.
Fue tal el grado de barbarie que les tocó por destino a algunos de estos pequeños, que la muerte les hizo guiños incluso antes de haber nacido. A Lorena, por ejemplo, su madre trató de matarla; fue en el octavo mes de embarazo, cuando se arrojó boca abajo desde un mueble alto con el fin de provocarse un aborto. Aunque la niña sobrevivió, nació con los brazos fracturados y desde entonces adquirió el aspecto de desamparo típico en las personas que nunca reciben amor.
Para Eloísa, otra pequeña desmovilizada, la motivación para ingresar a las líneas insurgentes fue la certeza de que llegaría a un entorno de normas rigurosas, diferente del de su hogar libertino donde cada quien hacía lo que se le antojaba: como el novio de su mamá, que a veces se colaba en su cuarto para violarla.
Niñas así son las que protege el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) con el Programa de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes Desvinculados de los Grupos Armados Ilegales, que entre 1999 y 2014 atendió a 5.660 menores desmovilizados de los grupos armados al margen de la ley; la mayoría provenientes de los departamentos de Antioquia (625), Meta (405), Caquetá (382) y Cauca (373).

El cine como terapia

Jaime Espinosa sabe que los recuerdos traumáticos se pueden conjurar con los artificios del séptimo arte: así se doman los miedos, se destierran los fantasmas de la cabeza y se afrontan con dignidad los avatares de la cotidianidad. Eso fue lo que le aprendió al cineasta israelí Ari Folman, quien durante el rodaje de su filme Vals con Bashir(2008) dijo: “Pasaba de la depresión más absoluta, fruto de los recuerdos que volvían a mi cabeza, a la euforia más desbordante cuando estaba a punto de hacer una película de animación innovadora”.
Folman estuvo más de veinte años atormentado por pesadillas de pasajes nebulosos de la Masacre de Sabra y Chatila (Beirut, 1982). Nunca olvidó su experiencia en la Guerra del Líbano, cuando prestó servicio militar para el ejército de su país, y un grupo extremista cristiano asesinó a decenas de palestinos en un campo de refugiados con la complicidad de sus huestes que en vez de evitar la matanza se mantuvieron al margen. Folman necesitó del cine para exorcizar los demonios de la culpa; y así fue como nació Vals con Bashir. “Realizar esa película me transformó profundamente. Hoy creo que la hice para que mis hijos la vean un día y entiendan por qué no deben participar nunca en una guerra”, concluyó.
Espinosa Bonilla, caleño de 45 años, también ha desfogado sus sentimientos a través del cine. Desde 2001, ha desarrollado su carrera cinematográfica alrededor del conflicto armado, pero desde la mirada de las víctimas y los supervivientes de la guerra. “No me interesa mostrar el combate ni las escenas de tiroteos, explosiones y muertos que no aportan nada a la narrativa de mis historias", manifestó. "Me gusta más bien concentrarme en relatar la intimidad de los seres humanos devastados por la guerra, en retratar cómo reconstruyen sus vidas”.
Ilustración cedida por Hierro Animación.
Ha dirigido largometrajes como Helena, que estrenó en 2006 después de cinco años de investigación previa. “Es un filme de ficción narrado a partir de los testimonios de víctimas del genocidio de la Unión Patriótica, con una mirada de posconflicto: cómo se vive después de la guerra”, –explicó. Desde entonces, Espinosa tiene una sensibilidad especial por las víctimas de la guerra, con la intención de resaltar lo que nunca muestran las noticias.
La idea que dio origen a Las niñas de la guerra surgió hace ocho años cuando la Universidad de Caldas (donde trabaja como docente) se ganó una licitación del ICBF para ofrecer formación a 40 menores desmovilizados. “Me dijeron que debía hacer un vídeo institucional para destacar las acciones del programa de atención que ofreceríamos a estos chicos”, recordó Bonilla. Pero él no hizo un vídeo: su propósito, al conocer la demoledora realidad de estos niños, fue producir un documental animado al estilo de Vals con Bashir.
Para Espinosa, los documentales generalmente se realizan por un proceso de extracción en el que los realizadores llegan al territorio y convencen a la comunidad de dejarse grabar y luego se van: nunca dejan nada a cambio. Buscando impactar a estos chicos, junto a Yoleiza y con el apoyo de la Universidad de Caldas y el ICBF, les ofrecieron una serie de talleres para brindarles herramientas académicas y laborales que les sirvieran más adelante.
Expresión corporal, danza y fotografía fueron los espacios lúdicos que sirvieron de escape al duro pasado de estos muchachos, cansados ya de perderse en los vericuetos de una guerra ajena a su humilde origen campesino. Como durante la violencia jamás pudieron desfogar su creatividad, el tiempo jamás avanzó para ellos hacia adelante sino que se fue enmarañando hasta constituir un tremedal angustioso donde la muerte era su única certeza.
Ilustración cedida por la productora Hierro Animación.
Por eso Espinosa y Yoleiza establecieron como tarea urgente ayudar a los niños a despojarse de sus horrores. Una misión nada fácil, porque desde antes del ingreso a los grupos armados ya se habían convertido en seres discapacitados para el amor, incapaces de confiar hasta en su propia sombra y con una desazón sin remedio. “Un simple abrazo o tomarse de las manos, era algo que no concebían”, evocó Yoleiza.
Fue durante las clases de baile cuando todo comenzó a cambiar, porque los ritmos alegres de la salsa puertorriqueña y los cadenciosos sonidos de la bachata dominicana produjeron en ellos un sosiego tan apremiante, que tuvieron la necesidad irremediable de bailar los unos con los otros. Los talleres de fotografía también fueron una terapia muy efectiva, ya que al observar sus imágenes inmortalizadas en la pantalla de las cámaras digitales, descubrieron que a pesar de los estragos de la guerra aún conservaban la belleza angelical de sus rostros.
Rumbo al posconflicto
Las cifras del reclutamiento de menores en los grupos armados irregulares de Colombia son alarmantes. Según datos del Centro de Memoria Histórica de Colombia, entre 1999 y 2013 han ingresado unos 18.000 niños que luego, cansados de la degradación de la guerra, terminaron huyendo o capturados por las Fuerzas Armadas; y al menos la tercera parte fue acogida por el programa de protección del ICBF. Así comenzó el restablecimiento de un nuevo orden en sus vidas: unos regresaron a sus casas cuando se les garantizaron sus derechos básicos, mientras que otros fueron adoptados en hogares sustitutos. Lo cierto es que estos niños que se encuentran en proceso de readaptación en una sociedad que ayer los rechazó, hoy son blanco de estigmatización.
“En el 90% de los casos se les aleja de sus lugares de origen porque en sus hogares fueron agredidos o por haber sido declarados objetivo militar por parte de los grupos que alguna vez conformaron”, declaró Espinosa. Fugarse de estas facciones es considerado como un acto de traición que se paga con la vida. Si se logran refugiar en algún paraje recóndito o quedan bajo la tutela del Estado, tienen que cuidar muy bien sus pasos y evitar cualquier recuerdo o comentario que los comprometa con ese pasado tormentoso.
Imagen cedida por Hierro Animación.
Así lo constató Yeison (nombre supuesto), un reinsertado al que enviaron muy lejos de su vereda y, un día cualquiera, se encontró frente a frente con un miliciano. Aquel advenedizo al que nunca había visto antes pero que reconocía como uno de sus antiguos camaradas, le dijo en tono amenazante: “Yo a usted no lo conozco, pero los dos sabemos que venimos del mismo lugar: así que cuídese”. Esto le hizo entender a Yeison que en su condición de desmovilizado cargaba los rezagos de sus andaduras por los caminos pedregosos de la guerra: la forma de caminar aparatosa, la mirada esquiva e impetuosa, su aspecto de solitario empedernido.
En este contexto, la cotidianidad adquiere rumbos premonitorios y desventurados. Mónica (nombre figurado), otra reinsertada que compartió sus experiencias con Espinosa, reveló que el día en que le hurtaron su celular explotó de la felicidad. Caminaba entonces por un paraje solitario de su ciudad cuando dos sujetos se le acercaron por la espalda; ella pensó, en los instantes previos, que esos “tipos de la moto” llegaban para exterminarla por las cuentas pendientes de su antigua vida. Pero cuando corroboró que su intención era apoderarse de su teléfono móvil, vislumbró aquel robo como un acto celestial.
“Con la misma vara que mides, serás medido”, piensa Espinosa. Él y su esposa pretenden mostrarle a los colombianos, con Las niñas de la guerra, que los menores desmovilizados ni son víctimas, ni son victimarios. "Tan sólo son seres humanos que tuvieron sus razones personales para ingresar a estos grupos y hacer todo lo que hicieron. Y ahora que estamos ante un eventual marco de posconflicto, buscan una nueva oportunidad". Entonces, es inevitable hacerse la pregunta: ¿Seremos capaces de perdonarles? La respuesta, alojada en el fuero interno de cada colombiano, quizás contenga las coordenadas de la paz.
*Nombres cambiados para proteger la identidad de los menores.
    http://elpais.com/elpais/2015/08/26




La cocina levanta la voz

Los chefs mexicanos no quieren cultivos de maíz transgénico en su país



El chef danés René Redzepi, uno de los cocineros que firmaron el Manifiesto de Lima. /PRADIP J. PHANSE


La alta cocina mexicana no quiere cultivos de maíz transgénico en su país. Lo ha hecho saber alto y claro a través de un comunicado difundido por el Colectivo Mexicano de Cocina. Es una toma de posición decidida y directa contra el fallo judicial favorable a los intereses de Monsanto, la multinacional que trabaja para desbloquear la prohibición de estos cultivos. También es un reclamo en defensa de las raíces y la diversidad que alimentan la despensa mexicana, representadas en este caso por las más de 60 variedades de maíz que, según estimaciones directas, son cultivadas en el país. El maíz es un cultivo fundamental en México, cobrando especial importancia en zonas como la propia Ciudad de México, donde cada año se plantan alrededor de 3.000 hectáreas de este grano, y es un ingrediente imprescindible en buena parte del recetario tradicional.
Tan importantes como el número de firmantes del manifiesto —74 profesionales de cocina— y la relación de nombres —incluye a los representantes más destacados del escalafón culinario local—, son el propio contenido del comunicado y lo que muestra: un colectivo de profesionales de cocina toma partido y ejerce un activismo impensable hace apenas una década. Los firmantes hablan de biodiversidad, piden respeto para la identidad de las cocinas locales y se posicionan en defensa de los productos que las sustentan y los agricultores que lo hacen posible. Un discurso de marcado carácter social que vincula la alta cocina con los problemas de la sociedad y utiliza el creciente prestigio y la popularidad de la élite culinaria como factor multiplicador.
El rechazo es un reclamo en defensa de las raíces y la diversidad que alimentan la despensa mexicana
Tres días antes y a poco más de 3.000 kilómetros de distancia, un grupo de profesionales colombianos presentaba en Bogotá el llamado Manifiesto Fogón Colombia. Reunidos en el escenario de una feria culinaria de la ciudad, daban lectura a una declaración de intenciones, en forma de ideario básico, que trata de impulsar el compromiso con la cocina del país. También el de los cocineros más destacados del panorama gastronómico colombiano con los productos que conforman su despensa, los pequeños productores y algunos de los temas que definen la vida de Colombia. Entre ellos, un asunto tan candente y tan controvertido en la actual sociedad colombiana como el de la paz. “La guerra constante”, se puede leer en el último punto del manifiesto, “ha entorpecido el sano desarrollo de las cocinas regionales del país, generando inequidad, desconocimiento y desarraigo. Este es el momento de corregirlo. Fogón Colombia es una asociación de profesionales ajenos a conflictos por ideología política, pero sí comprometidos por la paz”.
La importancia de la declaración de Bogotá está, más allá de la toma de posición, en el compromiso público de 55 profesionales colombianos de cocina —representan a 85 restaurantes repartidos por las ciudades más importantes del país— con un ideario que trata de impulsar la recuperación y la puesta en valor de la despensa local y los recetarios tradicionales. A través de Manifiesto Fogón Colombia, la clase culinaria colombiana toma cartas en su futuro y reta al país, proponiendo un compromiso con su propia cocina.
Algo importante ha sucedido en los últimos años en el mundo de la cocina y no tiene nada que ver los sabores o lo que se destila en los fogones. Los profesionales de la cocina se han decidido a reivindicarse como miembros de la sociedad y hacer escuchar su voz. No es nuevo, pero empieza a formar parte de la normalidad. Hace tan solo cuatro años, el anuncio del llamado Manifiesto de Lima —firmado por nueve de los cocineros más influyentes del mundo, entre los que figuraban Ferran Adrià, René Redzepi, Massimo Bottura o Michel Bras— reivindicaban el papel de la cocina como fuerza social. La declaración del Colectivo Mexicano de Cocina y el Manifiesto Fogón Cocina coinciden hoy en reclamar modelos diferentes de desarrollo agrario, basados en la puesta en valor de los cultivos tradicionales y la defensa del pequeño agricultor. La alta cocina se presenta, desde esta perspectiva, como un aliado estratégico capaz de aportar valor añadido a los productos y asegurar su posicionamiento en los mercados de élite.


http://elpais.com/elpais/2015/08/27

Un mensaje centenario en una botella

Oceanógrafos británicos enviaron botellas con mensajes hace 110 años. Una anciana alemana ha encontrado una de ellas



La botella con el mensaje, antes de que fuera rota. / MARIANNE WINKLER / IFLS


El que podría ser el mensaje más antiguo encontrado en una botella hasta ahora apareció el 17 de abril de 2015 en la costa de la isla alemana de Amrum, cerca de la frontera con Dinamarca. Lo encontró Marianne Winkler, una empleada de correos jubilada, mientras paseaba por la playa.

En un pedazo de papel del interior ponía: “Romper la botella”, y así lo hicieron la señora Winkler y su esposo, tras intentar primero sin éxito extraer el contenido. Dentro había una postal sin fecha escrita en inglés, alemán y holandés encabezada con el texto Investigaciones pesqueras y donde se formulaba al destinatario preguntas como dónde y cuándo había encontrado la botella.
Por el otro lado de la postal se informaba de que la recompensa por el hallazgo era un chelín, y que había que enviarla a la Asociación Biológica Marina de Plymouth (Inglaterra). Así lo hizo la pareja alemana, y cuando ha llegado el sobre a la institución oceanográfica británica “hubo un gran revuelo”, según señaló Guy Baker, su responsable de comunicación.
Desde la Asociación Biológica Marina (MBA, por sus siglas en inglés) han explicado que la botella se liberó en el mar del Norte entre los años 1904 y 1906 como parte de una investigación llevada a cabo por el biólogo marino George Parker Bidder, que llegaría a ser presidente de esta asociación.
Las botellas de fondo de Bidder (así las llamaba el científico en sus notas) fueron una poderosa herramienta para estudiar las corrientes que discurren por el fondo oceánico. Estaban especialmente diseñadas para flotar a poca distancia del lecho marino y que pudieran ser capturadas por las redes de arrastre.

Una superviviente entre 1.020 botellas

De las 1.020 botellas que se liberaron desde el MBA entre 1904 y 1906, se recuperaron un 55% anualmente gracias a las capturas de los pescadores, pero algunas nunca volvieron. Ahora, más de 100 años después ha aparecido la de Amrum.
Una de las botellas (izquierda) que envió el biólogo marino G. P. Bidder (derecha) entre 1904 y 1906 para estudiar las corrientes en el mar del Norte. / MBA ARCHIVE
El experimento de Bidder reveló resultados interesantes, como la confirmación de la opinión que tenían los naturalistas de su época al suponer que algunos peces y otros animales del fondo tienden a moverse en dirección contraria a las corrientes. En concreto, se comprobó que el rumbo principal de las botellas parecía ir en dirección opuesta a la migración de la solla (Pleuronectes platessa), un pez plano con aspecto de lenguado.
Los resultados de aquellos estudios también sirvieron para evaluar la intensidad de la pesca de arrastre, además de aportar nuevos datos oceanográficos, que ahora cuentan con una muestra más, llegada desde Alemania. Por su parte, la descubridora y su marido han recibido con satisfacción el chelín prometido como recompensa.


http://elpais.com/elpais/2015/08/27/

jueves, 27 de agosto de 2015

Las Patronas de la Concordia


El grupo que ayuda a los migrantes de La Bestia opta al Premio Princesa de Asturias



Norma Romero empaca el pan para los viajeros de La Bestia. / PEP COMPANYS

Diez y media de la mañana. Las Patronas comienzan su ronda para recoger los víveres que supermercados, albergues y organizaciones sociales les donan. Luego los guisan y empacan. Hasta las siete de la tarde. Entonces, esperan a que pase La Bestia —el tren de mercancías en el que una media de 400.000 migrantes al año, sobre todo centroamericanos, intenta cruzar la frontera de EE UU—, para dar comida a los viajeros que pasan por Amatlán de los Reyes, en Veracruz (México). Lo hacen cada día, desde hace 20 años. Por eso Beatriz Becerra, eurodiputada de UPyD, ha querido apoyar su candidatura, promovida por un grupo de universitarios mexicanos y españoles, al premio Princesa de Asturias de la Concordia 2015.

Todo comenzó cuando Bernarda y Rosa volvían de hacer la compra y los migrantes que cabalgaban sobre La Bestia les pidieron comida. En aquel momento, las leyes mexicanas sancionaban a quien prestara ayuda a un ilegal, pero no les importó. Su hermana Norma Romero, 45 años, asegura que no han parado desde entonces. Ahora, su labor llega mucho más allá: ayudan a repatriar los cuerpos de los que mueren en Estados Unidos, a las familias que buscan a desaparecidos, a los migrantes heridos y a los que se ven obligados a continuar su viaje a pie. "Hay grupos del crimen organizado que les exigen 100 dólares por montar en el tren. Si no pagan, les tiran", explica Romero a su paso por Madrid. Otros, saltan ante la posibilidad de que estas bandas les roben o les maten.
Las Patronas —que reciben su nombre del barrio La Patrona, en Amatlán de los Reyes— reparten unos 300 almuerzos diarios. "Un día nos pusimos a ver cuánta comida habíamos dado y contamos 30 kilos de arroz. Entonces nos preguntamos, ¿de dónde salió tanto? Del corazón de la gente buena", explica Romero. Este grupo de 14 mujeres y dos hombres —Romero lamenta que en México el machismo esté a la orden del día— trabaja en equipo con otras organizaciones solidarias y religiosas. "Todo es trabajo voluntario", asegura para aclarar que nadie se lucra con esta actividad.
Si las mercancías y las armas pueden pasar [la frontera], ¿por qué no las personas?
Norma Romero
En 2013, la labor de estas mujeresfue reconocida con el Premio Nacional de Derechos Humanos, concedido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México. El próximo 2 de septiembre, la Fundación Princesa de Asturias (que no hace público quiénes son los candidatos) anunciará si Las Patronas también merecen su galardón, dotado con una escultura de Joan Miró —símbolo representativo del evento—, una insignia, un diploma, y 50.000 euros. De ser así, Romero ya sabe qué hará con el dinero: "Dedicarlo a mejorar la vida de las personas, para que no tengan que emigrar". Para ello, planea construir escuelas, poner a disposición de las que ya existen los medios que les faltan, dar becas para estudios o deportivas... "Hay universitarios que no tienen trabajo y se meten a policía. Yo no veo que un joven con estudios universitarios tenga que trabajar de policía para acabar corrupto", asegura Romero. Por eso, también piensa en emprender con el dinero del premio: "Si se construyera un hotelito con una cafetería en nuestra zona, generaría trabajo para las mujeres y los jóvenes".
La educación y los jóvenes son dos de las preocupaciones a las que Romero se refiere cada dos por tres. "Hay que empezar en las casas a enseñar que la inmigración no es mala". A enseñar que son personas, y no "mercancías", para que se les trate como a seres humanos. "Ellos no vienen acá a hacer daño. Sólo quieren ayudar a sus familias", afirma y añade: "Si las mercancías y las armas pueden pasar [la frontera], ¿por qué no las personas?".
Otra motivación para venir a España, además de la candidatura al premio, era la de poder conocer de cerca los fenómenos migratorios en Europa. En su opinión, la solución no reside en estudiar cómo dar acogida en los países de destino a estas personas, sino en cómo arreglar sus lugares de origen para que no tengan que abandonarlos. "Nadie abandona a su familia por placer".
Documental Las Patronas. Héroes sin fronteras.

Decenas de refugiados, hallados muertos en un camión en Austria


Los cadáveres, en avanzado estado de descomposición, llevaban entre 36 y 48 horas


ATLAS

La grave crisis migratoria que asola Europa vivió este jueves un nuevo y dramático capítulo que deja al desnudo la miseria de decenas de miles de personas que intentan llegar a la UE huyendo de la guerra y la pobreza. Los cuerpos sin vida de hasta 50 refugiados de nacionalidad aún desconocida fueron hallados este jueves dentro de un camión frigorífico abandonado en una autopista del este de Austria, cerca de la frontera con Hungría. A última hora de la tarde, aún se desconocía el número de víctimas, puesto que la policía no había podido reabrir el camión hasta no refrigerar de nuevo el compartimento de carga.
Un camión de 7,5 toneladas y matrícula húngara se convirtió este jueves en el último escenario del drama migratorio. La policía austriaca lo encontró abandonado en una zona especial para vehículos averiados del arcén de la autopista A4, cerca de la localidad de Parndorf (Austria). Se calcula que las víctimas llevaban muertas entre 36 y 48 horas. El hallazgo desató una batida nacional en busca de su conductor, que a las 20.30 de este jueves aún no había sido localizado. La policía sospecha de un grupo de criminales “vinculado a una empresa eslovaca de construcción” que ya habría abandonado el país, del que se puede salir fácilmente por carretera.
La grave crisis migratoria que asola Europa vivió este jueves un nuevo y dramático capítulo que deja al desnudo la miseria de decenas de miles de personas que intentan llegar a la UE huyendo de la guerra y la pobreza. Los cuerpos sin vida de hasta 50 refugiados de nacionalidad aún desconocida fueron hallados este jueves dentro de un camión frigorífico abandonado en una autopista del este de Austria, cerca de la frontera con Hungría. A última hora de la tarde, aún se desconocía el número de víctimas, puesto que la policía no había podido reabrir el camión hasta no refrigerar de nuevo el compartimento de carga.
Un camión de 7,5 toneladas y matrícula húngara se convirtió este jueves en el último escenario del drama migratorio. La policía austriaca lo encontró abandonado en una zona especial para vehículos averiados del arcén de la autopista A4, cerca de la localidad de Parndorf (Austria). Se calcula que las víctimas llevaban muertas entre 36 y 48 horas. El hallazgo desató una batida nacional en busca de su conductor, que a las 20.30 de este jueves aún no había sido localizado. La policía sospecha de un grupo de criminales “vinculado a una empresa eslovaca de construcción” que ya habría abandonado el país, del que se puede salir fácilmente por carretera.
El camión fue visto el miércoles en los alrededores de Budapest (Hungría) y se cree que entró a territorio austriaco en la noche del miércoles al jueves, por lo que los migrantes ya habrían fallecido cuando el vehículo fue estacionado en la cuneta.
La cautela en las informaciones era tal que a última hora de la tarde de este jueves aún se desconocía el número exacto de cadáveres que había en el anterior del camión. La cifra se hará pública este viernes por la mañana, después de que los agentes hayan extraído los cuerpos de su interior, una tarea a la que dedicarán toda la noche. La causa de esta demora reside, según las autoridades austriacas, en que solo se pudo podido abrir el camión una vez. Para proceder de nuevo a su apertura, el compartimento de carga debía alcanzar un determinado grado de refrigeración, para lo cual fue enviado a una instalación veterinaria fuera de servicio que cuenta con los equipos necesarios para llevar a cabo esta operación, informa Efe.
“Podrían ser 20 los fallecidos, pero también podrían ser 40 o 50”, señaló un alto mando policial en una rueda de prensa televisada. “A primera vista no fue posible calcular el número de cuerpos”, apuntó el director de la policía de Burgenland, el Estado federado en el que apareció el vehículo, quien remarcó que, cuando llegaron los agentes al lugar, del camión salía un líquido propio de la descomposición de los cuerpos. Una vez recuperados, los cadáveres serán trasladados al centro de medicina forense de la capital del país, Viena, donde se tratará de determinar la causa de la muerte y se intentará identificarlos. La policía de Hungría ha enviado a varios agentes para cooperar con sus homólogos austriacos.
Los agentes de policía austriacos inspeccionan el camión, parado en el arcén de la autovía A4. / HEINZ-PETER BADER (REUTERS)
“Esta tragedia nos ha conmocionado a todos”, afirmó la ministra del Interior del país centroeuropeo, Johanna Mikl-Leitner. “Los traficantes de personas son criminales que sólo buscan el lucro”, añadió.
Nuevo naufragio
Un barco en el que viajaban centenares de migrantes pakistaníes, sirios, marroquíes, bangladeshíes y de varios nacionalidades del África subsahariana habría naufragado este jueves por la tarde en el Mediterráneo, según informó a Reuters una fuente oficial de la ciudad libia de Zuwara. Alrededor de 100 habrían sobrevivido, pero otros muchos habrían quedado atrapados en la bodega cuando la embarcación se fue a pique.

32 AÑOS SIN AKIRA KUROSAWA

                                      Fotografía fuente Revista Yume: https://revistayume.com/ “Puede que sólo puedas escribir una página po...