La partitura original de la canción “Eleanor Rigby” de los Beatles se pondrá a la venta el próximo 11 de septiembre en una subasta dedicada a objetos de recuerdo del popular cuarteto de Liverpool.
Paul Fairweather, de la casa de pujas Omega Auctions, en la localidad inglesa de Warrington, indicó hoy a la cadena BBC que se espera alcanzar la cifra de 20.000 libras (21.900 euros) por la partitura, manuscrita por Paul McCartney y firmada por el ya fallecido productor del grupo, George Martin.
McCartney siempre explicó que el nombre “Eleanor” se debió a la actriz Eleanor Bron mientras que se tomó, según su versión, el apellido “Rigby” del nombre de un comercio.
Sin embargo, alguien encontró una tumba en el patio de la iglesia St.Peter, donde el músico conoció a John Lennon por primera vez, en el que figuraba el nombre de Eleanor Rigby en el epitafio, lo que hizo pensar que ambos hechos podrían estar relacionados.
La casa de pujas ha anticipado una “feroz competencia por parte de compradores de todo el planeta” por la partitura original.
“Eleanor Rigby”, una canción que versa sobre la soledad, se publicó en la cara B del álbum “Yellow Submarine“, que la banda sacó en 1966.
La partitura, escrita con lápiz, incluye entre sus anotaciones que la canción se iba a grabar en los míticos estudios de grabación londinenses de Abbey Road y que incluiría cuatro violines, dos violas y dos chelos para su interpretación.
Su venta se incluirá en una puja dedicada a objetos de recuerdo del famoso grupo británico de pop, compuesto por McCartney, Lennon, Ringo Starr y George Harrison.
El sistema de Inteligencia Artificial fue alimentado con 23 mil canciones de folk irlandés.
Científicos de la Universidad de Kingston y la Universidad Queen Mary de Londres han creado una computadora capaz de componer música folk a través de su sistema de Inteligencia Artificial, el cual fue alimentado con 23 mil piezas musicales con ese estilo.
Llamado‘Bot Dylan’en honor al músico estadounidense Bob Dylan, el sistema analizó las canciones y las utilizó para crear una serie de composiciones musicales que fueron mostradas durante un concierto la semana pasada en la capital de Inglaterra.
Los investigadores decidieron utilizar música folk celta en el compositor inteligente porque tiene una estructura relativamente bien definida y existe mucho material con el que se puede trabajar, comentó el Dr. Oded Ben-Tal, profesor de tecnología musical.
Ben-Tal aseguró que ‘Bot Dylan’ ha creado más de 100 mil melodías folk de "buena calidad", algo que sorprendió a él y otros músicos por creer inicialmente solo era un rasgo “muy humano”, pero que ahora abre un “mundo de posibilidades para hacer música”.
También afirmó que el sistema de Inteligencia Artificial nunca podrá sustituir a un compositor humano, pero sí podría ayudar a los músicos con menos experiencia a escribir su propia música, interactuando para crear melodías en conjunto.
“Creo que Trappist 1 es el sistema más musical que hallamos descubierto”, dijo un astrofísico.
Investigadores de la Universidad de Toronto parecen haber resuelto uno de los enigmas del recién descubierto sistema planetario Trappist 1 con música, según The New York Times.
Según el Times, el dilema con Trappist 1, descubierto en febrero con siete planetas y algunos de los cuáles con condiciones que se cree podrían albergar vida, era que los cálculos de computadoras iniciales sobre sus órbitas daban a entender que se supone que los planetas chocaran entre ellos, o que fueran lanzados por fuerzas gravitacionales a chocar contra su estrella. Pero los nuevos estudios sobre las órbitas usan técnicas musicales y esto permiten entender cómo ha sobrevivido este sistema, según los hallazgos de Daniel Tamayo, doctor de la Universidad de Toronto, quien ha convertido las órbitas en notas musicales produciendo una especie de música de las esferas del siglo 21 “Creo que Trappist 1 es el sistema más musical que hallamos descubierto”, dijo el doctor Matt Russo, un astrofísico que además es guitarrista. La nueva técnica no se limita a la órbita de los planetas en la actualidad sino que consideraron posibles maneras en cómo llegaron a su actual lugar en el universo desde el disco de gas y polvo del que se cree se creó ese sistema planetario, lo que Tamayo compara con el momento en el que ¨la orquesta afina los instrumentos antes de tocar¨. Al correr los modelos de computadora desde esa óptica, la orquesta afinando antes del concierto o el disco de gas original, los planetas dejaron de chocar entre ellos. Los astrofísicos usaron entonces animación musical para cada vez que uno de los planetas pasa frente ala estrella Trappist 1, incluso asignándole ritmos de percusión. Pero el modelo musical, al momento, solo ha funcionado de forma algo armonioza con este sistema, porque en otros donde se ha estudiado ¨ha sido horrendo¨, dijo Russo. Curiosamente, el doctor Russo ha decidido usar la data mientras toca su guitarra para la banda de rock independiente Rvnners.
Image copyrightINSTAGRAM\@LOVEDAYMORRISImage captionNiños desplazados haciendo el camino de vuelta a sus pueblos natales.
Mostrar el otro lado de Irak: el día a día de la gente común y corriente más allá de la guerra.
Ese es el objetivo del proyecto comunitario "Everyday Iraq" (Irak todos los días), que invitó a los iraquíes de todos los rincones del país a enviar imágenes de su vida diaria a través de Instagram.
Ahmad Mousa, de 25 años, fue el gestor de la idea. "Mucha gente de todas partes del mundo que no conoce mucho sobre Irak escucha el nombre y piensa que es un campo de batalla, por lo que lee en las noticias".
En este momento, precisamente, el país es centro de atención por que se ha lanzado una operación militar para recuperar la ciudad de Mosul de manos del autodenominado Estado Islámico.
Pero Mousa quiso mostrarle al mundo el otro lado de Irak. Y convocó a todo aquel que quisiera hacer un aporte.
Platos tradicionales, una modista en un campo de refugiados y jóvenes pescando en el Éufrates son algunas de las cientos de fotos tomadas con móviles que han llegado.
Te mostramos algunas de ellas.
Image copyrightINSTAGRAM\@SUSANNAHGGImage captionUna modista en un campo de refugiados cercano a Irbil revisa las telas.Image copyrightINSTAGRAM\@AYAMANSOUR11Image captionNiños sentados en el pavimento en un barrio de Bagdad.Image copyrightINSTAGRAM\@NOORALDEENKJImage captionJóvenes pescan en la orilla del río Éufrates.Image copyrightINSTAGRAM\@AHMADMOUSAImage captionUna selfie delante del arco de liuces en forma de corazón que se instaló en Bagdad para la fiesta musulmana de Eid.Image copyrightINSTAGRAM\@TWAIJIImage captionUn hombre le da una flor a un soldado, cerca de la Plaza Tahrir, en el corazón de Bagdad.Image copyrightINSTAGRAM\@SAFAALWAN Image captionUna mujer iraquí prepara "dolmas" (hojas de parra rellenas) en su casa de Bagdad.Image copyrightINSTAGRAM\@NAWARTAMAWIImage captionTodavía se juega en algunas de las calles de la capital de Irak.Image copyrightINSTAGRAM\@ALKAABI.94Image captionLos carros con aceitunas y pickles siguen siendo frecuentes en el tradicional mercado de Shoria, en Bagdad.Image copyrightINSTAGRAM\@AHMADMOUSAImage captionTal como en Tailandia, los iraquíes también lanzan lámparas de luz hacia el cielo, ellos para celebrar Nowruz, la fiesta de la primavera.
Image copyrightALAMYImage captionLas Ama parecen sacadas de una poesía antigua. Pero persisten en el "mundo real", tercamente.
Kimiyo Hayashi se sienta para calentarse junto al fuego dentro de una cabaña acariciada por la sal y protegida por paneles en la bahía de Ago en Japón.
El aire afuera es espeso y pegajoso pero se acurruca al lado de las llamas, charlando tranquilamente con su sobrina Tomomi Nakanishi.
"He estado en el mar durante toda mi vida, y no importa cuán cálido se ponga, todavía siento el frío en los huesos", dice Hayashi, mirando al otro lado del promontorio en forma de tenaza.
"Me encanta la tradición de calentarnos al fuego después".
Parte de las últimas buceadoras de Japón, Hayashi y Nakanishi se aferran tercamente a un viejo estilo de vida.
Poesía de 3.000 años
El piso de la cabaña está cubierto con tablones cenizos, una tetera carbonizada se calienta al fuego y el techo está negro de hollín.
Image copyrightALAMYImage captionLas Amas se sumergen en las profundidades del mar vistiendo un tradicional traje de paño blanco.
Varias máscaras y trajes de neopreno con la goma deshilachada, única concesión de las mujeres a la modernidad, gotean acompasadamente de una barra metálica.
Este escenario atemporal puede parecer muy alejado del Japón contemporáneo, pero la región de Ise-Shima, en la prefectura de Mie, está inundada de una tradición marítima, salpicada de las historias fantásticas sobre las Ama.
Estas enigmáticas mujeres del mar aparecieron registradas por primera vez en la más antigua antología de poesía japonesa, Man'yoshu, en el siglo VII.
Es una leyenda, dicen algunos, que se remonta a 3.000 años.
Y sobre ese trasfondo, Hayashi, una expresiva mujer de 61 años con ojos penetrantes, comienza a contar su historia.
Cuando era niña, todas las mañanas, a la luz del alba, veía la procesión de decenas de Ama casi silenciosas a través de la oscuridad del astillero, iluminadas con antorchas de bambú.
Algunas estaban con el pecho desnudo, vistiendo sólo un fundoshi(taparrabos) y un tenugi (pañuelo).
Saludaba a su abuela y su madre, ambas Ama veteranas, siempre preguntándose qué las atraía más allá del ondular de las olas. Cuando tenía 16 años, finalmente le pidieron que se les uniera.
Buceadoras a la antigua
Cuarenta y cinco años más tarde, su ritual en el mar sigue siendo el mismo.
Image copyrightALAMYImage captionLa Bahía de Ago es el epicentro de la fabulosa leyenda de las Ama.
Una vez en el barco, vestida de pies a cabeza con un traje tradicional de paño blanco, se sumerge en las profundidades, a veces hasta un kilómetro a distancia de la costa.
Con toda la gracia y la astucia de una sirena, las piernas y los pies de punta, baja hasta 10 metros de profundidad, desapareciendo para explorar el fondo marino en busca de mariscos y algas.
Considerando la falta de equipos técnicos -sin snorkel, sin escafandra-, es difícil concebir cuántas dificultades enfrentan las Ama en los mares congelados y en medio de las peligrosas corrientes.
Los accidentes se han convertido en una forma de vida, los encuentros con tiburones no son desconocidos y siempre hay un frío cortante.
Con los años, cuenta Hayashi, ha perdido muchas buenas amigas.
Rapidez y eficiencia
La clave, explica, no es el tiempo que una Ama puede contener la respiración, sino la rapidez con que pueda cazar.
Image copyrightMIKE MACEACHERANImage captionLas restricciones también han contribuido a la merma de las Ama.
Por debajo de las olas, a veces por espacio de dos desgarradores minutos, la Ama necesita ser decidida y eficiente.
En sus buenos tiempos, dijo, volvía a la orilla con un botín de cubos de madera rebosantes de abulones, erizos de mar, caracoles, langostas y pulpos.
Mientras que la Ama original buscaba ostras de perlas brillantes, una buena temporada de crustáceos podría dejar hasta 27 millones de yenes (US$263.000). Se daba por hecho que una hija seguiría un día a su madre en el mar.
Pero hoy el zumbido del puerto ha desaparecido.
Aunque las Ama que todavía siguen esa antigua tradición continúan tras el ideal de encontrar libertad y fraternidad en las olas abiertas, su número es cada vez menor.
Las últimas Ama
Hayashi y Nakanishi están empezando a aceptar el hecho de que es muy posible que ellas sean las últimas de su generación.
Image copyrightMIKE MACEACHERANImage captionLos "botines" obtenidos del mar son cada vez más pobres.
Sus hijas no están interesadas y la edad promedio en su comunidad de buceo alcanza los 65 años.
Increíblemente, la más buceadora más anciana, Ise-Shima, tiene más de 80 años.
La pregunta es: ¿cómo pueden estas cazadoras-recolectoras sobrevivir en una sociedad moderna como Japón?
La cantidad de Ama se ha reducido tan drásticamente que ahora hay menos de 2.000 practicantes; 8.000 menos que en los días de su apogeo, después de la Segunda Guerra Mundial.
Y esa cifra sigue cayendo. En la bahía de Ago, el epicentro de la fabulosa leyenda de las Ama, solo quedan 25. Otras ciudades costeras están pasándola igual de mal.
"Es un vaivén emocional que tu mundo esté desapareciendo", dice Hayashi, con un agónico lamento en su voz.
Necesitamos más mujeres Ama para que nuestra tradición no muera. ¿Pero de dónde van a venir? Eso me da mucha tristeza"
Hayashi, Ama
"Necesitamos más mujeres Ama para que nuestra tradición no muera. ¿Pero de dónde van a venir? Eso me da mucha tristeza", dice.
El problema es que pocas jóvenes japonesas ven los beneficios.
Bajo la presión de las decrecientes poblaciones de mariscos, el comercio no es tan lucrativo como lo era antes, y los empleos en Osaka, Nagoya y Tokio son mucho más atractivos.
En un mal día, una jornada de buceo libre puede dejar tan poco como unos 2.000 yenes (US$19,50), escasa recompensa por arriesgar la vida.
Las Ama también se han convertido en víctimas de la pesca comercial, que continúa reduciendo drásticamente las reservas disponibles.
Image copyrightMIKE MACEACHERANImage captionAntes eran ostras, ahora son moluscos y mariscos. Pero cada vez sacan menos dinero.
El altamente cotizado abulón se paga en el mercado a unos 10.000 yenes (US$97,48) por kilogramo, pero en un intento por estimular la regeneración de reservas y salvaguardar los niveles sostenibles de moluscos, las regulaciones gubernamentales continúan restringiendo su explotacióncada año, impidiendo con frecuencia a las Ama buscar los alimentos en demanda.
El turismo: ¿su salvación?
Aun así, la salvación de las Ama puede ser su propia historia.
En el último año, cuatro tradicionales ama-goya, cabañas rústicas donde las buceadoras se relajan y socializan, se han abierto a los turistas, y veteranas como Hayashi cocinan mariscos capturados a mano para los huéspedes.
Alguna vez fue extremadamente raro verlas por dentro, y estas rudimentarias cabañas de playa ofrecen una ventana a un clandestino y antiguo modo de la vida.
Por ahora, sin embargo, Hayashi dice que esta nueva iniciativa simplemente ha fortalecido su determinación.
"Me encanta mi trabajo y no lo cambiaría por nada en el mundo", concluye, con un brillo optimista en sus ojos.
"Mientras esté sana y feliz, tengo por lo menos otros 20 años más en mis pulmones y piernas. Así que voy a seguir el buceo. Es que nací para eso".