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domingo, 9 de julio de 2017

Roa, contado por el autor

El célebre autor compatriota Augusto Roa Bastos en numerosas entrevistas fue develando aspectos de su vida que sirven para ahondar en su forma de ser. En vida hay una infancia olvidada al igual que dos obras, pero también recuerdos imborrables de fuego.
A lo largo de su existencia Roa Bastos fue indagado en diversas entrevistas sobre aspectos de su vida que lo marcaron, los cuales a veces con cuentagotas y otras con una providente elocuencia fue develando muy a su estilo, en una mezcla de mitos y realidades, un esbozo de su personalidad y forma de pensar sobre temas como Paraguay, el guaraní, los derechos de las mujeres, la manera en que lo marcó la Guerra del Chaco y la Segunda Guerra Mundial, el exilio, y otros aspectos que no se limitaban a lo literario, pero que sin duda lo forjaron como autor.
Infancia rescatada del olvido en un féretro
El propio Roa Bastos afirmó recordar poco de su infancia, la cual en gran parte pasó en la ciudad de Iturbe, Guairá, tanto así que sus memorias las considera más bien leyendas que le fueron legadas más que guardadas por sí mismo.
“Las leyendas que me contaron sobre mi venida al mundo han sido muy poco divertidas, de manera que guardo muy poco recuerdo. Además para mí la vida ha sido un olvido continuado, de manera que recuerdo muy pocas cosas, salvo alguna que otra de mi infancia en un pueblecito de Paraguay, un país que es más una incógnita en América Latina, que es un país desconocido incluso en su ubicación geográfica, a tal punto que creo que es un lugar mágico que han inventado los novelistas y escritores, esta gente que hace magia con la realidad”, indicó el autor en una entrevista en España, aún cuando sufría el exilio obligado en París a causa de la dictadura.
Casi como un sueño más que un recuerdo, Roa relata uno de los pocos aspectos significativos de sus primeros años, algo que no se logra dilucidar si es un mito, pero que no obstante describe la realidad del paraguayo, un ser generoso hasta en las mayores tragedias, situación tan vigente hoy como en ese entonces, palpable por ejemplo en casos como la inundación que afecta actualmente al sur del país.
Roa recuerda el caso de un anciano en Iturbe, que “durante 20 años no ha podido dormir, y durante las noches se entretenía en fabricar su ataúd de una madera llamada palo santo (explicando al periodista español que se trata de una madera de las más finas y aromáticas que existe), y este viejecito, en las épocas de crecidas, se embarca en este ataúd a recoger (y rescatar) gallinas, colchones y chicos. Este servicio con un elemento aparentemente lúgubre de un ataúd, con el sonido del martillo y el escoplo que lo oían en todo el pueblo pero ya nadie lo oía luego de 20 años, servía para hacer un servicio”.
Para el magnánimo autor compatriota, este hecho describe en cuerpo entero al paraguayo ya que “desde el fondo de la muerte el paraguayo siente esa necesidad de salir en ayuda del semejante que está en dificultad, esta es una de las grandes impresiones de mi infancia, sobre todo es una de las influencias que me llevaron a ver en el ejercicio de la literatura, la posibilidad de creación de mitos reveladores de la realidad de una comunidad”, afirmó, algo que siguió perfeccionando en Hijo de Hombre y Yo el supremo entre otras varias de sus obras.
Otra de las cosas que lo marcaron a fuego desde sus primeros momentos fue su crianza fuertemente matriarcal, y no solo de parte de la que lo dio a luz, sino de su “segunda madre” como describe a su tía que lo acogió en la Capital cuando vino a estudiar. Fui acogido “cuando tuve que dejar este pueblecito por una de estas tías generosas, que tiene alma de abuela, muy generosa, fue mi segunda madre”, destaca. Esto hizo que desarrolle un profundo respeto y admiración por la mujer.
Una de sus obras, Madama Sui, inspirada en una musa real, justamente explora aspectos de la mujer que Roa Bastos destaca y remarca. Fue tras recoger esa historia que “comprendí un aspecto de la mujer, que atravesando cualquier tipo de vicisitudes, incluso las más aberrantes, puede mantener su dignidad íntima, prácticamente una inocencia innata (...)”. Considera que la prevalencia de la mujer está inclusive justificada por una “superioridad biológica” al ser portadora de la vida.

SUS PRIMERAS OBRAS, A LAS CALDERAS DEL OLVIDO PREMEDITADO

Si hay algo que Roa Bastos afirma querer incinerar de su propia mente son sus primeros trabajos publicados. El ruiseñor de la aurora (1942) “ese es un libro que he puesto especial cuidado en que quedara oculto, porque eran, claro, las primeras tentativas de un muchacho por expresarse en un lenguaje que no fuera el cotidiano”, indicó, y afirmó estar tranquilo de que no quedan vestigios de esa publicación, y si alguien lo tiene seguro figura como obra “de un autor desconocido”.
Fulgencio Miranda (1941) es otra obra que en este caso el azar se encargó de desterrar ante el beneplácito del autor, pese a que le valió uno de sus primeros reconocimientos como escritor. “Este libro también felizmente se ha perdido, es una novela que yo presenté siendo muchacho en un concurso en un ateneo, el único que existía en Asunción, en ese tiempo obtuve un premio pero no me pudo siquiera ser devuelto el original porque se había extraviado, de manera que estoy en la duda si el premio fue justo o no”, afirmó.

AUTOR FORJADO A POLVO Y BOMBAS ATÓMICAS

Augusto Roa Bastos tuvo la desdicha de coincidir y ser partícipe en mayor o menor medida de la Guerra del Chaco y de la Segunda Guerra Mundial. En la primera afirma que le impactó la muerte más aún entre hermanos; en la segunda, la noción de que nada volvería a ser igual tras el inicio de la era nuclear.
En la Guerra del Chaco participó a sus cortos 14 años, escapando del colegio y yendo a parar a la retaguardia, un lugar igual o más duro que el frente y las trincheras. El solo Chaco Paraguayo es un lugar que marca el temple de cualquiera ya que es “una región que por momentos parece tener un paisaje casi lunar de cráteres encendidos por ese sol de hierro que es el que marca el clima paraguayo, una guerra dura en todos los sentidos”, según consideró alguna vez.
En la Guerra del Chaco “estuve muy jovencito, me largué ahí como un polizón en un barco, tenía 14 años, de tal manera que me dejaron en los servicios auxiliares, yo quería ir al frente, porque para mí la gran aventura estaba allá, sonaba a cañón, pero la retaguardia es el peor lugar de la guerra, porque ahí vienen los desechos, los heridos, esas cosas que vas heredando de la guerra como un material en descomposición, terrible es la retaguardia”, recordó.
En la Segunda Guerra Mundial también le tocó ser partícipe, ya como corresponsal del Diario El País, del cual era editor en jefe. Pese a haber entrevistado a personalidades como Charles De Gaulle, célebre presidente francés, lo que realmente lo marcó de esta guerra fue el pueblo británico.
“Yo vi caer una (bomba) en la entrada subterránea del tren de Londres, deslizarse hasta el fondo y provocar una explosión que mató a millares de personas. Pero lo que dejó una marca en mí no fue tanto la crueldad de la guerra, porque le digo, Inglaterra daba la impresión de un gran barco en alta mar tomado por una gran tempestad, pero cuyos habitantes eran marinos muy disciplinados”, y es ese temple colectivo el que impresionó a Roa Bastos.
Pero nada supera a la impresión de haber vivido de cerca las primeras explosiones y consecuencia de la bombas nucleares. “Lo que no voy a olvidar nunca es esa especie de ráfaga casi apocalíptica que cayó sobre la multitud que se congregó en las calles a celebrar el armisticio. Era una mezcla indefinible, una sensación multitudinaria, donde se celebraba que la guerra había llegado a un fin, (...) y por otro lado una sensación tremenda de que comenzaba otra época en la humanidad, una época nuclear. En ese instante no podía racionalizar, pero me afectó bastante”, contempló ya posteriormente.

“SIN PASTA DE HÉROE”

Pese a haber sido partícipe de estas dos guerras, en un dejo de modestia o casi reproche a sí mismo Roa Bastos consideró alguna vez que no posee temple de héroe, principalmente por haber tenido que optar por el exilio tras la dictadura. “Como realmente no tengo pasta de héroe tuve que huir, tuve que ir a la embajada y huir”. Como buen autor de cuentos, su huida no pudo dejar de ser un tanto novelesca.
“Yo me habría permitido hacer de tanto en tanto unas notas, los editoriales, que evidentemente disgustaron al gobierno y entonces me dijeron que me fuera, pero de una manera muy intimidatoria. Rodearon la casa, entraron, entre ellos el jefe de Investigaciones, como si se tratara de un criminal peligrosísimo, me hicieron ese honor de confundirme. Me sentí acorralado, no podía escapar, tenía rodeada la casa de noche, entonces lo único que se me ocurrió es un recurso bastante de opereta, puse una escalera, subí al techo y me metí al tanque de agua, y desbordó el agua, tanto que cuando entraron los guardias les caía un poco de agua, como si estuviera lloviendo. Estuve hasta el amanecer. Desde esa noche hasta que me asilé en la embajada, tardó mucho en darme el salvoconducto, entonces cuando vine acá (Argentina) me sentí liberado” relató sobre esa noche en la que inició su prolongado exilio de Paraguay.

Un artículo de Alejandro Acosta
Fuente: ABC COLOR

sábado, 8 de abril de 2017

Repertorio de placeres (Artículo de Antonio Paniagua) HOY.ES


  • 750 mujeres de 51 países, algunos tan poco tolerantes como Arabia Saudí, han grabado su voz durante sus orgasmos para una web. Los sonidos ya se han escuchado 2,4 millones de veces


    Desde que Freud ayudó a asentar algunos malentendidos sobre la sexualidad femenina, la tarea para derribar mitos sobre los orgasmos en las mujeres se hace muy costosa. El cine, por añadidura, ha acuñado una visión engañosa del placer femenino, subordinada casi siempre a los estereotipos masculinos. Un estudio confirma que la mujer, a fuerza de fingir el éxtasis sexual, soporta un sinfín de presiones para disfrutar del sexo. Hasta que ellas han dicho basta. 750 mujeres de medio mundo han decidido romper tabúes y han grabado sus voces mientras gozaban en la cama y otros lugares insospechados. Los jadeos y gritos dan una medida de su placer: unos duran 30 segundos y otros se prolongan más allá de los dos minutos. Todos se pueden escuchar en la web 'libreriadeorgasmos.com', todo un compendio de voces que demuestran que las maneras para alcanzar el clímax son infinitas. A partir de esa experiencia se ha elaborado un estudio en nuestro país que arroja conclusiones decepcionantes para los varones. En la mayoría de los casos (42%), los orgasmos femeninos se consuman en soledad.
    «A veces llega un momento en que las mujeres se cansan de simular su placer y quieren empezar a disfrutar de verdad», asegura Ana Lombardía, sexóloga y autora del blog 'Sexo en la piel'. A Lombardía le respaldan los datos. Un 22,5% de las españolas no llegan nunca o casi nunca al orgasmo con sus parejas durante las relaciones sexuales. De ahí que ellas simulen la explosión de placer, algo que han tenido que vivir en carne propia la mitad de las españolas.
    A la vista de las dificultades para disfrutar con el sexo, las afectadas toman la directa y optan por la masturbación, frente a la creencia tradicional de que el erotismo solitario es sólo cosa de hombres. La encuesta, patrocinada por Bijoux Indiscrets -una firma que comercializa juguetes y accesorios eróticos-, señala que el 74% de los orgasmos femeninos se logran mediante la estimulación del clítoris. Para ello se precisa el concurso de manos (22%), vibrador (20) y penetración en pareja (15).
    La actriz porno y productora de cine Amarna Miller, de 26 años, es de las que han registrado su orgasmo para que sea escuchado por quien quiera. «El orgasmo femenino se ha considerado tradicionalmente algo malo, asociado incluso a la histeria. Hace falta normalizar el placer, porque durante mucho tiempo se ha negado a las mujeres cómo gestionar nuestro sexo», dice la actriz criada en Vallecas y ahora afincada en Los Ángeles. Como en la variedad está el gusto, el inventario de clímax es multicultural. España ha contribuido de forma entusiasta a enriquecer el catálogo, que recoge también aportaciones procedentes de Estados Unidos, Alemania, México y Colombia. Lo raro es que de India, China y de países tan poco tolerantes con las mujeres como Arabia Saudí y Pakistán, hayan llegado registros sonoros de mujeres en la cima del placer.
    La web es todo un éxito. Los orgasmos se han escuchado más de 2,4 millones de veces y han sido compartidos de forma pródiga en las redes sociales. Y ello a pesar de que la viralidad no funciona con los contenidos eróticos que se difunden en la red.
    Para leer el artículo completo visita la fuente:Haz click aquí

Maravilla imperfecta (Artículo de Antonio Calvo Roy) EL PAÍS.


Varios ensayos se adentran en el complejo mecanismo del cerebro humano


La función principal del cerebro es mantenernos vivos, y durante su etapa reptiliana lo consiguió bastante bien; luego las cosas se complicaron, dice el neurocientífico Dean Burnett en El cerebro idiota, y así la relación de ese cerebro más antiguo, el reptiliano, y el neocórtex no siempre es todo lo buena que debería.
No es consuelo saber las razones biológicas y evolutivas de los desa­justes, pero olvidar el nombre de alguien, aunque uno recuerde detalles de su cara y su vida, es consustancial al funcionamiento de nuestro encéfalo. Nos engaña con olores inexistentes y visiones irreales porque “el modo en el que el cerebro percibe el mundo que nos rodea y en que selecciona a qué atribuir importancia para merecer nuestra atención ilustra tanto su asombroso poder como sus muchas imperfecciones”, dice Burnett.
Damos por sentado que los datos que percibimos nos llegan a través de los cinco sentidos, aunque “los neurocientíficos creen que hay más”. Por ejemplo “la propiocepción (la disposición física del propio cuerpo y sus extremidades)”, el equilibrio e incluso el apetito, aunque ninguna función esté en ningún sitio concreto: “Los descubrimientos en los que se da a entender que cada función cerebral tiene una región específica propia y exclusiva son engañosos”.
En esa organización está, también, el gusto por las creencias en las conspiraciones universales, esas que, supuestamente, involucran a unos cuantos crédulos que sostienen, por ejemplo, que Armstrong no llegó a la Luna. Y es que “a muchos adultos les sirve de mucho más consuelo creer que el mundo está organizado con arreglo a los planes de unas poderosas figuras de autoridad, sean magnates adinerados, lagartos extraterrestres fascinados por la carne humana o simples científicos”, todo ello porque “el cerebro no sabe manejar muy bien la aleatoriedad. Parece tener problemas con la idea de que algo pueda suceder sin ningún motivo discernible más que el mero azar”. De ahí lo del cerebro idiota porque “confusa, desordenada, a menudo contradictoria y difícil de entender: he ahí una descripción bastante precisa de cómo es nuestra inteligencia”.
Para leer el artículo completo visita la fuente: Haz click aquí

domingo, 17 de abril de 2016

A dos años de la muerte de García Márquez, lanzan el portal “La Gaboteca”


El próximo domingo 17 de abril se cumplen dos años de la muerte del escritor Gabriel García Márquez y para honrar su memoria, la Biblioteca Nacional de Colombia pondrá a disposición del público en cualquier parte del mundo “La Gaboteca: el universo de Gabo a un solo clic”.
Se trata de un espacio virtual creado por la dependencia del Ministerio de Cultura colombiano que se presentará mañana de manera oficial en Bogotá y se podrá consultar en la página de internet www.bibliotecanacional.gov.co/.
De acuerdo con el anuncio de la Biblioteca, en este espacio se podrán encontrar reseñas de todas las obras del “colombiano más universal de todos los tiempos”, divididas en 10 categorías, así como escritos de otros autores sobre su obra y las traducciones a otros idiomas ordenadas por género y fecha de publicación.
Cada obra del Premio Nobel de Literatura 1982, explicó la dependencia, “va direccionada al catálogo en línea de la Biblioteca Nacional de Colombia, para que el usuario interesado en consultar las diferentes ediciones pueda hacerlo en las salas” del edificio.


viernes, 12 de febrero de 2016

12 de febrero de 1984: fallece Julio Cortázar, escritor argentino (n. 1914).

La Biblioteca de Julio Cortázar, una biblioteca de autor



Sólo hay una escapatoria, y consiste en cerrar la puerta de la pieza en que se vive – porque de ese modo uno se sugestiona y llega a ponerse en otra parte del mundo – y buscar un libro, un cuaderno, una estilográfica
(Julio Cortázar, 1937)


Iniciado en la lectura por su madre desde muy pequeño, su creatividad y su curiosidad se alimentaron de los grandes textos de todos los tiempos, y de otros aquellos imprescindibles en un intelectual que vivió intensamente el panorama cultural, social y político de la segunda mitad del siglo XX.
En la biblioteca personal de Cortázar (1914-1984) se encuentran muchos de los libros que le acompañaron desde muy joven, algunos traídos desde Buenos Aires, y aquellos que incorporó en París fruto de paseos por las librerías de la ribera del Sena, regalados y dedicados por sus autores (Alberti, Neruda, Onetti, Lezama Lima, Octavio Paz, Carlos Fuentes), ediciones artísticas, ilustrados, anotados, algunos con papeles sueltos en su interior, como recordatorio de una circunstancia, de un instante, compañeros del escritor.
La visita virtual a la Biblioteca de Julio Cortázar es un recorrido visual por los títulos que tenía en su domicilio de la Rue Martel, en París, y que fueron donados a la Fundación Juan March por su viuda, Aurora Bernárdez, en 1993, y a través de las ediciones y traducciones de las obras del escritor aparecidas posteriormente. Presenta un total de 3786 títulos en 26 lenguas diferentes, de los que 855 libros contienen la firma de Cortázar, 515 libros están dedicados por sus correspondientes autores y amigos, 48 ejemplares guardan marcadores y "traspapeles", 397 contienen sus anotaciones, y 17 son singulares libros objeto.

jueves, 14 de enero de 2016

Recordando a JUAN GELMAN, hoy se cumpen dos años de su fallecimiento

Hasta aquí el hombre



 Por Juan Forn
Conoció la poesía a los cinco años, oyendo a su hermano mayor recitar a Pushkin en ruso. A los nueve se enamoró de una vecinita de Villa Crespo, pero ella no entendía ruso, y no le impresionaba nada oírlo recitar, así que él copió unos versos de Almafuerte y se los mandó. Cuando vio que la cosa no daba resultado, empezó a escribir él los envíos. La vecinita nunca se enteró de lo que había originado. El resto del mundo, sí. Juan Gelman escribió alguna vez: “Un hombre entra a su casa y el olor / de sus hijos le golpea la cara”. Juan Gelman escribió alguna vez: “Es horrible saber que moriré mañana / o que no moriré”. Sabiendo lo que sabemos de él hoy, esos versos retumban doblemente en nuestra cabeza, porque alguna vez los subrayamos sin saber lo que sabemos hoy.
Gelman aceptaba a su manera la definición rilkeana del oficio de poeta (el acercamiento a lo inefable): él decía que era “ese acontecimiento que emerge a través de una trama de palabras para arrancar algo de la nada”, y en su larga trayectoria combinó las más diversas formas de lo poético, desde lo puramente lírico a lo ásperamente narrativo, desde la métrica impecable hasta el quiebre por dentro de esa métrica, desde lo místico a lo político, explorando los alcances del verso “conversado”, la textura a contrapelo de las palabras “bellas”. Así fue construyendo una obra de enorme coherencia interna en los sucesivos pasos de su itinerario.
Alguna vez le preguntaron a Roberto Matta, el pintor chileno, cómo festejaba su cumpleaños y él dijo: “Invito a los Matta que fui y discutimos toda la noche”. Algo similar ocurre con los Gelman: sumergirse en cada nuevo libro suyo permite escuchar, por debajo de las palabras, una fascinante beligerancia y complementación entre todos esos modos de decir. Para aquellos que descubrieron sus primeros libros en los ’70 siendo adolescentes, como fue mi caso, la aparición de sus libros posteriores, cada dos o tres o cinco años, obligaba a bruscos pasos de maduración como lector, se quisiera o no: su profundización progresiva, sin respiro y sin clemencia, en ese territorio llamado poesía fue siempre ejemplar.
A diferencia de muchos grandes, Gelman nunca se repitió, ni se estableció cómodamente en un registro desde el cual seguir mirando el mundo dócilmente. Sin embargo (o a causa de eso), casi cualquier circunstancia de la vida puede retratarse con una frase suya: he ahí una evidencia inequívoca de la grandeza de su obra. De sus libros, mis preferidos son dos: Los poemas de Sydney West y Carta a mi madre (dos extremos de su obra), pero otro de los méritos de Gelman fue justamente ése: la cantidad de opciones que ofrece al lector a la hora de elegir sus preferidos.



Tomado de: http://www.pagina12.com.ar/

domingo, 20 de diciembre de 2015

Los 10 mejores libros de 2015

Diarios, ensayo, poesía y narrativa logran los primeros puestos en la votación de los críticos y colaboradores de Babelia. 'Los diarios de Emilio Renzi', de Piglia, libro del año



De izquierda a derecha: Ricardo Piglia, Marta Sanz, Jaime Gil de Biedma, Svetlana Alexiévich, Michel Houellebecq e Inger Christensen; delante, Ian McEwan, Élisabeth Roudinesco, Sara Mesa y Chantal Maillard. / ILUSTRACIONES DE FERNANDO VICENTE

Babelia ha preguntado a una cincuentena de críticos y colaboradores cuáles son los mejores libros de 2015. Cada miembro de este jurado, formado por 24 hombres y 22 mujeres de España y América Latina, ha elegido sus mejores cinco opciones, a las que han adjudicado 5, 4, 3, 2 y 1 punto. La lista refleja un escenario variado de autores de distintos orígenes y de géneros. Destaca el reconocimiento de las memorias y diarios, así como del ensayo, un papel menor que otros años para la narrativa, y un espacio para la poesía. A continuación, los libros más puntuados. 
Los años de formación de un artista adolescente son narrados en estos diarios donde Emilio Renzi cuenta al detalle su educación formal y sentimental, transitando por una Argentina idílica, artística y política. En una escena inicial se cuenta una anécdota en la que Renzi conversa con Jorge Luis Borges y ante un comentario Borges lo descubre como escritor. Renzi (más que un alter egode Piglia, un reflejo) va transformándose en aquello que Borges ha descubierto en él. Entre el asombro y el descubrimiento, Emilio Renzi es el mejor Piglia, el lúcido, el de la palabra precisa y la anécdota de largas consecuencias. Iván Thays
2 Farándula. Marta Sanz. Anagrama
Es el mundo de la farándula, pero es también el otro lado de la medalla, oculto a la mirada exterior, el que recorre la novela de Marta Sanz que lleva ese nombre. Espectáculo inquietante de una sociedad de consumo que lame varias heridas, la precariedad del empleo, la vulnerabilidad física, o la soledad del mundo globalizado en la lógica del mercado y el éxito individual. La autora nos muestra las grietas por las cuales se escapa el gas tóxico del desarraigo que domina el mundo del espectáculo, como si la superficie lisa de la imagen fuese también la risa sardónica de otra realidad que se yergue contra la falsedad de bienestar, contra la “sociedad del espectáculo”, esmaltada por la publicidad. Una ética de la novela realista que construye a partir de estas vidas tan brillantes como fatuas. Patricia de Souza
3 Diarios (1956-1985). Jaime Gil de Biedma. Edición de Andreu Jaume. Lumen
Coincidiendo con la reedición de lasMemorias de Carlos Barral, uno de sus grandes “compañeros de viaje”, se publican los diarios completos del poeta de la llamada Escuela de Barcelona que más huella ha dejado. Hasta ahora sólo habíamos podido leer Retrato del artista en 1956.Ahora se le suman Diario de moralidades. 1956-1965, Diario de 1978 y Diario de 1985. Reunidos, constituyen ante todo la biografía moral, amén de intelectual, del poeta que en el fondo quería ser poema, del despertar de la vocación literaria a la amenaza de la muerte, encarnada en la enfermedad del siglo XX, el sida. M. Ángeles Cabré
4 La guerra no tiene rostro de mujer. Svetlana Alexiévich. Traducción de Yulia Doblovolskaia y Zahara García González. Debate
La utilización de la buena literatura para hacer periodismo no es nueva. Lo es que a alguien le concedan el Nobel por ello. Lo hizo García Márquez, que se sentía periodista antes que nada. Hace poco coincidieron Gabo desde América Latina y Kapuscinski desde la vieja Europa, y ambos confluyeron. Una síntesis es la bielorrusa Alexiévich. De ella se han traducido al castellano una crónica sobre Chernóbil, la historia de los millones de mujeres que combatieron en el Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial y la destrucción de la URSS en la vida de los verdugos y las víctimas. El mínimo común es el fracaso de la transformación del hombre antiguo en el Homo economicus.Con sólo una grabadora y una pluma, Alexiévich escribe novelas corales, de no ficción, sobre seres traumatizados por situaciones excepcionales a los que da voz y que cuentan la parte no heroica de sus vidas. Joaquín Estefanía
Sumisión. Michel Houellebecq. Traducción de Joan Riambau. Anagrama
Distopía cercana. Un profesor de la Sorbona se enfrenta al cambio. Entre la acción y la reflexión, narra la rendición que lleva a la conversión de Francia al islam. ¿Cómo? Francia 2022. El Frente Nacional va a ganar las presidenciales. Para evitarlo se une la izquierda a un partido musulmán. Vencen, nihilismo convertido en mandato. La civilización es dominio de lo salvaje, mientras que el desprecio al otro, a la mujer, es sumisión. No hay juicio, sí perfecto juego de la tensión narrativa para iluminar la tempestad. ¿Cómo? “… una especie de duda generalizada, la sensación de que no había nada de qué alarmarse”. Esther Bendahan
6 Eso. Inger Christensen. Traducción de Francisco J. Uriz. Sexto Piso
(Según sus editores) una cosmogonía, pero también un ejercicio de crítica política, una reflexión aguda y dolorosa acerca del empleo, una celebración de todo lo que existe. En un año con libros notables de Esperanza López Parada, Carlos Pardo y Rafael Espejo (por mencionar sólo españoles), Eso, de Inger Christensen, destaca por permitir acceder a su lector al lugar “donde idioma y mundo se tocan fructifican de- / forman o sea lo que sea lo que se hacen mutuamente”, que es el lugar del que proviene toda la poesía de relevancia; también (y particularmente) la que resiste intentos como éste de explicarla. Patricio Pron
La ley del menor. Ian McEwan. Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama
¿Qué sucede cuando el código moral de un individuo se opone al de su sociedad? ¿De qué manera podemos defender a una persona de sus propias acciones perniciosas? ¿Cómo saber cuándo un adolescente es responsable de sus actos? ¿Cuál es la función de nuestras leyes y cómo diferenciarla de la de nuestras normas éticas individuales? En éste, su último libro, Ian McEwan destila estas vastas preguntas en novela ejemplar para nuestro preocupante siglo. La ley del menor es a la vez la crónica de un conflicto familiar y una lúcida exploración del rol de la justicia en nuestra sociedad. Una vez más, McEwan confirma su posición como el mejor y más ambicioso novelista de su generación.Alberto Manguel
8 Freud. En su tiempo y en el nuestro. Élisabeth Roudinesco. Traducción de Horacio Pons. Debate
Sigmund Freud, el padre de la interpretación de la conducta humana y para quien el psicoanálisis era el único compromiso político posible, fue víctima de un mal uso de su propia medicina. Su biógrafo oficial y uno de sus discípulos más brillantes y fieles, Ernest Jones, lo interpretó demasiado ensimismado y apegado a las drogas. Otros, como Peter Gay, no tuvieron acceso a los archivos freudianos conservados en la Biblioteca de Washington, abiertos en 2015, año en que Élisa­beth Roudinesco comienza su investigación para escribir el retrato social, intelectual y científico de un hombre cuya complejidad fue paralela a los clásicos, cuyas lecturas le enseñaron la humanidad indispensable para descender a los infiernos de la conciencia. Ángela Molina
9 Cicatriz. Sara Mesa. Anagrama
Cicatriz es una novela distinta. Está escrita en presente, un presente seco que la dota de una veladura de frialdad. Es la historia perversa de una obsesión doble, la de un hombre que accede a la vida de una mujer a través de Internet y la de una mujer que se deja atraer por la curiosidad. Es la irrupción a distancia del azar en una vida insatisfecha donde la irrealidad consentida destruye aún más que la realidad. Es una suerte de negativo de la vida en pareja y del fetichismo consumista. La narración se apoya sobre todo en detalles implacables. Una verdadera revelación. José María Guelbenzu
10 La mujer de pie. Chantal Maillard. Galaxia Gutenberg
Todo empieza con una imagen que a todos nos puede resultar familiar: la del ser querido, tumbado en la quietud de una cama enferma, y en el minuto exacto que antecede a la oscuridad. Chantal Maillard rememora la escena de la muerte de su madre en las primeras páginas deLa mujer de pie —ese libro que es a veces ensayo, a veces poema, a veces diario— no para lamentarse, ni para dolerse, sino para preguntarse qué es el duelo y cuántas heridas harían falta para derribar a este cuerpo nuestro al que ella, a pesar de todo, ha aprendido a mantener en pie.Luna Miguel
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Del 11 al 20

11. La niña perdida.Elena Ferrante. Traducción de Celia Filipetto Isicato. Lumen.
12. La habitación de Nona. Cristina Fernández Cubas. Tusquets.
13. La familia Karnowsky. Israel Yehoshua Singer. Traducción de Rhoda Henelde y Jacob Abecasís. Acantilado.
14. En movimiento. Una vida. Oliver Sacks. Traducción de Damià Alou. Anagrama.
15. Cynthia Ozick. Cuentos reunidos. Traducción de Eugenia Vásquez Nacarino. Lumen.
16. La muerte juega a los dados. Clara Obligado. Páginas de Espuma.
17. Tierra negra / El Holocausto como historia y advertencia. Timothy Snyder. Traducción de Paula Aguiriano, Inés Clavero, Irene Oliva y David Paradela. Galaxia Gutenberg.
18. Por las fronteras de Europa / Un viaje por la narrativa de los siglos XX y XXI. Mercedes Monmany. Galaxia Gutenberg.
19. Aquí. Richard McGuire. Traducción de Esther Cruz. Salamandra.
20. Virginia Woolf. La vida por escrito. Irene Chikiar Bauer. Taurus.
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    http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/17/babelia

    viernes, 13 de noviembre de 2015

    El escritor mexicano Fernando del Paso gana el Premio Cervantes


    El máximo galardón de la literatura en español reconoce el conjunto de la obra del narrador y ensayista mexicano. Es autor de novelas como 'Noticias del imperio' y 'Palinuro de México'. El premio, dotado con 125.000 euros, se entregará el 23 de abril de 2016



    Fernando del Paso vive en la constelación de Andrómeda, como dice él. Y ayer tuvo un despertar que pasó del susto a la alegría en seis palabras. A las seis y media de la mañana, de México, lo sacó de la cama el teléfono. Vio que era una llamada de su hija Paulina. Su primera reacción fue de preocupación, pero cambió a medida que ella hablaba:
    — Papá, tienes que escribir otro discurso.
    — ¿Por qué?
    — Porque te dieron el Premio Cervantes—, le dijo su hija llorando de alegría.
    Desde su casa a las afueras de Guadalajara, en la urbanización de Andrómeda, y al lado de su esposa Socorro, Fernando del Paso (Ciudad de México, 1 de abril, de 1935), recuerda ese momento a EL PAÍS por la misma línea telefónica por donde recibió ese buen despertar:
    — Es un reconocimiento enorme a todo ese esfuerzo que durante 60 años he hecho para escribir, me premian 60 años de esfuerzo y reconocen los principales libros de mi bibliografía.
    Al escuchar que México ha acaparado los últimos premios Cervantes latinoamericanos, al ser el suyo el cuarto en diez años, y el sexto en los 30 años del galardón (Octavio Paz, 1981, Carlos Fuentes,1987, Sergio Pitol, 2005, José Emilio Pacheco, 2009 y Elena Poniatowska, 2013) el escritor suelta una carcajada, y contesta:
    — ¡Magnífico! Lo único que siento es que no esté Carmen Balcells.
    Se refiere a la mítica agente literaria fallecida en septiembre pasado. Porque Fernando del Paso se convirtió ayer en XXX ganador del Premio Miguel de Cervantes “por su aportación al desarrollo de la novela aunando tradición y modernidad, como hizo Cervantes en su momento. Sus novelas llenas de riesgos recrean episodios fundamentales de la historia de México, haciéndolos fundamentales”, según el acta del jurado. El premio, dotado con 125.000 euros, se entregará en un acto especial el 23 de abril de 2016, en la Universidad de Alcalá de Henares.
    En medio del barullo de fondo que hay en su casa, el escritor habla con cierta dificultad. Cuenta que se recupera de un ataque isquémico que hace dos años que le afectó el habla, el equilibrio y la coordinación. “Me ha tenido casi todo este tiempo en la cama leyendo solo los periódicos”. Él, que fue dibujante, diplomático, académico y en sus tiempos gran locutor de radio.
    Narrador, ensayista, poeta y dramaturgo, Fernando Del Paso forma parte de una gran generación de escritores latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX que corrió los linderos de la literatura en español. O como él mismo dice: “Soy parte de la cola del boom". Es autor de novelas emblemáticas como José Trigo, Palinuro de MéxicoNoticias del Imperio. Entre los ensayos figuran El coloquio de inviernoYo soy hombre de letras y Viaje alrededor del Quijote.
    Reconoce que se siente influenciado por escritores como Joyce, Dos Passos, Faulkner, Sterne, Rabelais, Flaubert, Sófocles... Y entre los latinoamericanos se declara “admirador de Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier y García Márquez; amigo de Carlos Fuentes y conocido de Cortázar”.
    Gran conocedor de la historia pasada y presente de su país, Fernando del Paso ha estado muy atento a la actualidad: “México se ha vuelto un país peligroso y estamos consternados una enorme mayoría de personas. Además, me preocupa mucho la corrupción de mi país”.
    En el plano social y cotidiano, Del Paso cree que “todavía hay una discriminación racial y social. Es un fenómeno, y una lucha por el poder que el blanco siempre ha ganado. Es una situación que se estaba supernado, pero se ha acentuado en los últimos años”. En un artículo del año pasado ya  dijo: "A los casi ochenta años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé solo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; sólo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas...¡Qué pena, sí, qué vergüenza que sólo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia!".
    Sobre la literatura mexicana contemporánea, Fernando del Paso celebra que “se haya desinhibido, antes estaba encorsetada”. Lamenta que haya personas que “crean que el español no es nuestro idioma, y es todo lo contrario, es nuestro, y con mucha riqueza”. En cuanto a la cultura de su país, se queja: “Se ha debilitado un poco el impulso del Gobierno. Tenemos un presidente que es muy inculto y no parece tener buenos asesores culturales”.
    Recuerda con cariño la acogida que tiene su obra más prestigiosa:Noticias del Imperio. “Desde pequeño me llamó la atención la historia de Maximiliano de Habsburgo, emperador mexicano entre 1864 y 1867, y de su esposa, Carlota. Un emperador rubio que fusilamos y su mujer que se volvió loca”. Ese es el tema de la novela de casi mil páginas. Una de las más leídas en su país.
    El caso de Palinuro de México le causa más gracias. Ríe: “Es una novela picaresca basada en mis años juveniles. De cuando quería ser médico. Todos esos sueños están en la novela”. Lo que no pudo ser. En cambio el 23 de abril volverá a Alcalá de Henares a recoger el premio de lo que es, un Premio Cervantes.




    lunes, 14 de septiembre de 2015

    Recordando a Mario Benedetti, hoy cumplirìa 95 años...

    Mario Benedetti constituye un pilar en la cultura uruguaya, trascendiendo no solamente como escritor, sino además como ser humano, por su sensibilidad, humildad, inteligencia, y sentido del compromiso.


    CURRICULUM

    El cuento es muy sencillo
    usted nace
    contempla atribulado
    el rojo azul del cielo
    el pájaro que emigra
    el torpe escarabajo
    que su zapato aplastará
    valiente

    usted sufre
    reclama por comida
    y por costumbre
    por obligación
    llora limpio de culpas
    extenuado
    hasta que el sueño lo descalifica

    usted ama
    se transfigura y ama
    por una eternidad tan provisoria
    que hasta el orgullo se le vuelve tierno
    y el corazón profético
    se convierte en escombros

    usted aprende
    y usa lo aprendido
    para volverse lentamente sabio
    para saber que al fin el mundo es esto
    en su mejor momento una nostalgia
    en su pero momento un desamparo
    y siempre siempre
    un lío

    entonces
    usted muere.

    lunes, 3 de agosto de 2015

    Pablo Montoya dedica a Colombia su discurso del Rómulo Gallegos


    El novelista recibe el premio venezolano con un texto sobre el desamparo de su país



    “Vengo de un país llamado Colombia, que es como decir ‘vengo del fuego y el oprobio, del resentimiento y la rabia”, exclamó este domingo en Caracas el escritor Pablo Montoya (Barrancabermeja, 1963) en el discurso de aceptación del premio Rómulo Gallegos 2015. El novelista explicó la presencia en su obra del exilio, la desgracia y la dignidad del arte en contextos hostiles. “Hemos sido gobernados por una clase política voraz y corrupta. A la cual ha respondido una subversión frenética y errática”, agregó el autor, cuyo Gobierno negocia desde finales de 2012 en La Habana el fin del conflicto armado con la guerrilla de las FARC.

    Montoya es el quinto colombiano que recibe el galardón que se otorga en Venezuela. Gabriel García Márquez, Manuel Mejía Vallejo,Fernando Vallejo y William Ospinaya habían subido a la tribuna del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) para aceptar el premio. Colombia encabeza la lista de autores laureados, seguido porMéxico, con cuatro, y Argentina, con tres. El novelista señaló que usará parte de los 100.000 dólares de la premiación para comprar una casa y “dejar de pagar arriendo”. Medellín, la localidad donde reside, es una de las ciudades latinoamericanas con mayor porcentaje de población que vive en alquiler, con un 35%, según un informe de 2014 del Banco Interamericano de Desarrollo.
    “Antes de apasionarme por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la violencia”, escribió José Eustasio Rivera al principio deLa vorágine (1924), una de las novelas fundamentales de la narrativa colombiana. Pablo Montoya ha recordado la fatalidad de ese destino. “La violencia ha caído sobre nosotros como un animal hambriento. Nuestros padres fueron asesinados, nuestros abuelos despreciados y nuestros bisabuelos una vez más humillados y exterminados”, expresó en una de las salas de teatro del Celarg. “Es difícil entender cómo hemos tenido fuerzas para amar, para reír y asombrarnos ante la vida que surge desbordante e imparable.”
    Tríptico de la infamia, la novela premiada, es un relato histórico que cuenta “la vida de tres artistas del siglo XVI que padecieron los acosos de las pugnas religiosas europeas [de católicos contra protestantes] y las jornadas bélicas de la conquista americana”, resumió Montoya. La segunda parte de la obra versa sobre François Dubois, autor de La matanza de San Bartolomé, un óleo sobre tabla acerca de la masacre de dos mil protestantes en París a manos de los católicos en 1572. “Nuestra tradición es el desamparo”, reza la frase del escritor y disidente cubano Reinaldo Arenas en el epígrafe de esta sección del libro. Montoya plantea un diálogo permanente entre la historia y el presente de América Latina.
    “Mi obra ha sido escrita desde hace más de veinte años desde cierta periferia. La periferia que representan todas las ciudades colombianas que no son Bogotá. La periferia de mi condición de inmigrante latinoamericano en Europa”, aseguró, para pasar a defender su autonomía absoluta como escritor. Cuatro días antes había afirmado en una rueda de prensa en Caracas que no consideraba este premio un artefacto político y había destacado el carácter eminentemente literario del reconocimiento. “Ser optimista en estos tiempos es ser ingenuo, o estar atrapado en las trampas de la sociedad de consumo, o en esas otras que tejen los populismos políticos, religiosos y culturales”, sentenció el autor en la ceremonia, reiterando que solo toma partido por el escepticismo.
    Una tirada de 20.000 ejemplares de Tríptico de la infamia, que coeditan el Celarg, el Banco Central y Monte Ávila Editores, salió a la venta el pasado viernes en las Librerías del Sur en Venezuela. El colombiano se definió una vez más como “un escritor completamente desconocido”, el segundo desde la premiación en 2013 del puertorriqueño Eduardo Lalo, que también estaba fuera del mapa literario de muchos lectores hispanoamericanos. Montoya será en 2017 uno de los jurados de la XX edición de este mítico premio.


    32 AÑOS SIN AKIRA KUROSAWA

                                          Fotografía fuente Revista Yume: https://revistayume.com/ “Puede que sólo puedas escribir una página po...