martes, 25 de febrero de 2014

Uganda: periódico publica lista con nombres de personas homosexuales

Redacción
BBC Mundo


El diario Red Pepper de Uganda publicó una lista de nombres que denominó como "los 200 homosexuales más importantes" del país africano, un día después de la promulgación de la polémica ley antigay por parte del presidente Yoweri Museveni.



Algunos de los nombres dados a conocer por el diario son ugandeses que no se han declarado gays en ningún momento.
La nueva lesgislación incluye cadena perpetua por relaciones íntimas entre personas del mismo sexo, matrimonio homosexual y la prohibición de cualquier publicidad o promoción acerca del tema.
Museveni afirmó que aprobaba la norma como una medida para evitar el "intervencionismo colonial" de algunos países extranjeros.

Cacería de brujas

El reportero de la BBC Ali Mutasa informó desde la capital del país, Kampala, que la mayoría de los nombres que publicó el diario son reconocidos homosexuales y algunos de ellos viven afuera del país.
"La cacería de brujas en los medios ha regresado", escribió en su cuenta de Twitter la activista ugandesa por los derechos de la comunidad gay Jacqueline Kasha, quien también apareció en la lista.
Otro reconocido activista por los derechos de los homosexuales, Julián Onziema, se encontraba en la publicación junto a una estrella del hip-hop y un sacerdote católico, reportó la agencia de noticias AP.
La persecución homofóbica en el país africano ya ha dejado varias víctimas fatales. En 2011, el activista gay David Kato fue muerto después de un ataque en contra de la comunidad homosexual ugandesa.
Días anteriores a su muerte, su nombre había aparecido en una lista publicada en la revista Rolling Stone Uganda (sin ninguna relación editorial con la publicación estadounidense) en la que llamaban a la ejecución de los gays en el país.

Bloqueo a la vista

Este lunes, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, anotó que la decisión de Museveni de aprobar la norma fue "un día trágico para Uganda y para todos aquellos que se preocupan por la causa de los derechos humanos".
Y añadió que "ahora que esta ley ha sido aprobada, vamos a iniciar una seria revisión de nuestra relación con el gobierno ugandés para asegurar todas las dimensiones de nuestro compromiso mutuo, incluyendo programas de asistencia, en la defensa de las políticas antidiscriminatorias".
Uganda recibe anualmente unos US$400 millones en ayudas.
Este martes, Dinamarca, Noruega y Holanda confirmaron que bloquearon algunas de las ayudas al gobierno del la nación africana como resultado de la aprobación de la nueva normativa.

lunes, 24 de febrero de 2014

¿Es el "Chapo" Guzmán el Pablo Escobar del siglo XXI?

Juan Carlos Pérez Salazar
BBC Mundo, Ciudad de México




Fugas inverosímiles, inclusión en la lista de los más ricos de la revista Forbes, un halo de leyenda por ser los criminales más buscados, que una y otra vez parecían eludir a las autoridades...

Joaquín "El Chapo" Guzmán y Pablo Escobar parecen tener mucho en común. Uno marcó a sangre y fuego la historia de su país en las décadas finales del siglo XX. El otro se convirtió en el narcotraficante más buscado de inicios del XXI.

Por azares del destino y el periodismo, me ha tocado estar -con más de dos décadas de diferencia- en los países y momentos donde ambos capos fueron capturados: en Colombia en julio de 1992 (y diciembre de 1993) y ahora en México, en febrero de 2014.
Y es como si la historia girara sobre sí misma. Tanto en la entrega y -año medio después- en la muerte de Pablo Escobar, como ahora en la detención de Joaquín "El Chapo" Guzmán se repite la marejada de adrenalina, la carrera por confirmar la noticia, la búsqueda de la foto -o ahora el video- que le diera la impronta de verdad definitiva al hecho.
Los vítores de los gobernantes, las felicitaciones de Estados Unidos...
Pero también la sensación de que la historia no termina de girar aquí. Que en algún momento, en otro lugar, volveré a vivirla.

Vidas paralelas

Las similitudes entre Pablo Escobar y "el Chapo" Guzmán son muchas. Ambos se convirtieron en líderes de enormes organizaciones delictivas gracias a su inteligencia, ambición y crueldad desmedidas.
Pero también fueron herederos, parte de una cadena.
En su libro, "La parábola de Pablo", el periodista colombiano Alonso Salazar relata cómo, en los años 70, un joven Pablo Escobar se convirtió en el guardaespaldas de Alfredo González, un contrabandista antioqueño a gran escala, a quien se conocía como "El Padrino". Así conoció las rutas de contrabando y los intríngulis del bajo mundo, que le serían indispensables después.
Igualmente, "El Chapo" Guzmán aprendió su oficio en los años '80 al lado de Miguel Ángel Félix Gallardo, el "Jefe de Jefes", líder del cartel de Guadalajara y quien en esa década llegó a controlar casi todo el contrabando de drogas desde México hacia Estados Unidos.
Gallardo Félix fue detenido en 1989 por el asesinato del agente de la DEA Enrique "Kiki" Camarena. Según cuenta el periodista mexicano Ricardo Ravelo en su libro "Los capos, las narco-rutas de México", ese mismo año, desde prisión, el Jefe de Jefes decidió dividir su imperio: rutas, territorios, todo fue repartido.
En el libro se consigna que "El Chapo" recibió Mexicali -en Baja California- y San Luis Río Colorado, en Sonora.
Otra coincidencia es que ambos condujeron sangrientas guerras contra carteles rivales, que en algún momento fueron aliados de conveniencia.
Cuando estuvieron en prisión -Escobar en La Catedral en 1992; "Chapo" Guzmán en Puente Grande- lo hicieron en medio de lujos y controlando sus organizaciones. Escobar, incluso, hizo llevar al penal a algunos de sus rivales y ordenó que los asesinaran allí mismo.
Ambos escaparon cuando lo juzgaron necesario y sin mayores problemas. Escobar el 21 de julio de 1992, pues iba a ser trasladado a otra prisión. "El Chapo" el 19 de enero de 2001, porque -según dice Anabel Hernández en su libro "Los señores del narco"- temía ser extraditado a Estados Unidos.
Los dos sentían un fuerte arraigo por las regiones de donde era originarios -Antioquia y Sinaloa- y fue finalmente allí donde se les atrapó.

El destino, quizás, les reservaba una última e irónica coincidencia: como se sabe, Pablo Escobar fue rastreado y dado de baja el 1 de diciembre de 1993, en un barrio de clase media de Medellín, debido a una llamada que le hizo a su hijo a través de un celular.
Este domingo, medios mexicanos publicaron que Guzmán Loera fue ubicado en un edificio no muy lujoso de Mazatlán por una llamada que hizo con un teléfono satelital.

Diferencias

Pero las diferencias también son grandes.
Al contrario de Pablo Escobar, que incluso fue representante suplente a la Cámara, "El Chapo" Guzmán nunca ha intervenido directamente en política.
Escobar, en algún momento -según supe por distintos medios- incluso llegó a alimentar brevemente el descabellado sueño de lograr que el departamento de Antioquia se independizara de Colombia, pues así no podría ser extraditado a Estados Unidos.
Al Chapo Guzmán no se le conocen -como a Escobar- esfuerzos por crear una base social de apoyo, con la construcción de barrios o de canchas de fútbol.
Esa ansia de convertirse en una figura pública fue la que finalmente hizo que el líder del cartel de Medellín fuera escudriñado por los medios de comunicación -en especial el diario El Espectador, a cuyo director, Guillermo Cano, ordenó asesinar- y expuesto como un narcotraficante.
Además de mantener un perfil más bajo, Guzmán Loera no ha desatado una confrontación directa contra el Estado, como la que desplegó Pablo Escobar, que entre finales de los 80 y principios de los 90 puso contra la pared al gobierno y logró que la extradición fuera específicamente prohibida en la asamblea constituyente de 1991.
Hasta el final, Pablo Escobar fue el jefe indiscutido del cartel del Medellín, el cual se desintegró luego de su desaparición.
El cartel de Sinaloa, me dicen expertos mexicanos, es más una "federación" de organizaciones y "el Chapo", aunque la cara más conocida del cartel, es sólo uno de los jefes. Igual de poderoso es quien ahora es visto como su sucesor, Ismael "El Mayo" Zambada. También importante es Juan José Esparragosa Moreno, alias El Azul.

De hecho, lo que en los últimos meses se decía en los medios periodísticos y de seguridad es que Guzmán Loera se estaba convirtiendo en una figura cada vez más periférica en la organización. Era el que atraía la atención, pero las riendas las llevaban otros.
Además de ser una federación, el Cartel de Sinaloa opera como una enorme compañía multinacional, con múltiples intereses (como las metanfetaminas) y con tentáculos que se extienden por varios continentes. Ha llegado hasta donde el cartel de Medellín sólo pudo soñar con hacerlo.

¿Quién será el próximo?

De la entrega de Pablo Escobar sólo pude ver el helicóptero que lo llevaba, desde una casa secreta del barrio El Poblado de Medellín -donde lo recogieron-, hasta la cárcel de la Catedral, situada en la cima de una montaña, en cuyas estribaciones yo, y decenas más de periodistas, hacíamos guardia.

De su muerte me enteré cuando la sala de redacción del periódico donde trabajaba estalló en aplausos. Después fue la adrenalina, las carreras, la búsqueda de la foto eficaz.
Veinte años más tarde, la alerta de la posible captura de Joaquín "El Chapo" Guzmán me llega por Twitter, en mi apartamento del DF. Es el siglo XXI.
Pero muchas cosas siguen atrancadas en el siglo XX: aunque el cartel de Medellín se desintegró, el tráfico de drogas sigue ahí. Varios grupos ocuparon su lugar y los nuevos capos aprendieron la lección: no atraer demasiado la atención.
Nadie ha dicho que el cartel de Sinaloa vaya a desaparecer por la captura de su figura más visible. Al contrario: todo indica que ya hay un sucesor en el trono.
En algún tiempo, seguramente, otro narcotraficante empezará a subir escalafones en la lista de los más ricos de Forbes.
Dejo de teclear y me pregunto: ¿en qué otro país, cuándo, me tocará asistir a la captura o muerte del próximo capo más buscado del mundo?

El drama de un pueblo tras las armas



El testimonio de las víctimas pone al descubierto la realidad de una sociedad que decidió hace un año enfrentarse al cártel de los Caballeros Templarios



Una Biblia reposa abierta sobre la cama de Raúl, asesinado en noviembre de 2012 por el crimen organizado. “Se la puse para que no esté solo, todo sigue como lo dejó”, dice su madre, Ana, vecina de Tepalcatepec, al oeste de México, mientras enseña las fotografías del joven rodeado de amigos. En el salón de su casa, esta mujer, madre de otros tres hijos, explica que a ella también se le acabó la vida. La cama, las fotos o la propia Biblia son lo único que queda de una vida descuartizada. Su historia, al igual que todas las que conforman este reportaje, es la expresión individual del gran drama que alcanzó a la sociedad michoacana en la última década. Los testimonios recopilados ponen al descubierto la realidad de un pueblo de 15.000 habitantes quedecidió levantarse en armas el 24 de febrero de 2013. Tepalcatepec no fue el único. Junto a este municipio de Tierra Caliente, ciudadanos de medio centenar de comunidades de la región tomaron la justicia por su mano para poner fin a los abusos del cártel de los Caballeros Templarios y a la inacción del Gobierno. A todos ellos les duele aún el “en Michoacán no pasa nada” que los políticos repitieron durante muchos meses. La banda criminal, que domina el mercado de droga en el Estado desde 2011, no es la primera en cometer atrocidades contra la población: antes fue la Familia Michoacana, antes los Zetas, antes aún el cártel del Milenio... Todos los protagonistas, sin excepción, siguen teniendo miedo. Algunos asesinatos, como el de Raúl, continúan demasiado presentes.
 La muerte: “Se nos acabó todo, hasta las lágrimas”
Ana y Manuel acuden cada tarde a misa de seis en Tepalcatepec. “De aquí a la iglesia y de la iglesia a casa”, dice ella. “Para nosotros se acabó la vida, la ilusión, hasta las lágrimas”. Colgadas de la pared de la sala, dos instantáneas muestran a una misma familia antes y después de que el crimen organizado los aplastara a todos. Con la televisión de fondo y un hijo menos, el matrimonio insiste en ofrecer algo de tomar a los dos desconocidos que acaban de entrar en la casa para conocer su historia. “Raúl era el menor de mis niños, tenía 24 años”, dice Ana. A un lado de la puerta, detrás de los sofás, se encuentra su cama con la Biblia abierta encima. Al joven lo levantaron a finales de 2012, la misma noche que Ana sintió que al muchacho le sucedía algo. “Yo lo veía triste, lo abracé por detrás y le pregunté ‘¿qué le pasa a mi hijo?’, a lo que él respondió, ‘nada, mamá, en cuanto Diana [su novia] acabe los estudios, nos vamos casar y nos mudaremos a Morelia [la capital de Michoacán, a casi 3 horas en coche], yo ya no quiero vivir más aquí”. Antes de salir, Raúl le pidió a su madre que lo llamara si veía que no regresaba pronto a casa. “A eso de la 1.30 empecé a marcarle y ya no respondía. A las seis salimos a buscarlo, pero ni los militares ni la policía nos hicieron caso. Buscamos por todo el pueblo, hablamos con sus amigos y con la gente de ellos [templarios], pero nadie nos decía nada”.
La cabeza de Raúl apareció el domingo por la tarde en Jalisco, Estado colindante a Michoacán. “No recuerdo muchos detalles, porque para entonces ya me habían dado unas cien pastillas, pero al regresar a casa me senté en la banqueta de fuera, para tomar el aire, y al rato apareció un puntero [así se les llama a los informantes del cártel] y me explicó que eran ellos quienes lo habían matado, que le gustaba a una mujer y que él no le había hecho caso, que estuviéramos callados si no queríamos represalias”. Ana cuenta que la familia estuvo vigilada hasta que las autodefensas echaron del pueblo al crimen organizado. Su drama, sin embargo, viene de lejos. “En 2007 mi hija huyó de Apatzingánporque llevaban meses pidiéndole la casa”, así que decidió abandonar Tierra Caliente y empezar otra vida con su esposo y una niña en Tijuana. Poco después sufrió un accidente de coche que la dejó tetrapléjica. Al terminar su relato los anfitriones regalan un paquete de caramelos: “Para el picor de garganta, que estas tierras son muy secas”, ofrecen amables, como si la conversación hubiese ido del tiempo.

La violencia sexual de los Templarios: “Me dijo que yo iba a ser suya”
Gabriela se acuerda muy bien de que aquel día era martes, el día en el que un templario le dijo que “iba a ser suya”. Corría el año 2010 y ella todavía estudiaba la Preparatoria [Bachillerato], era menor. Quería cursar después Ingeniería en Sistemas y la escuela estaba en Coalcomán, un pueblo de 9.000 personas a 70 kilómetros de su casa, en Tepalcatepec. Gabriela recuerda que aquel día bajó a la plaza del pueblo para tomar un café con sus amigas, pero que se cruzaron a otro grupo de compañeros y se fueron con ellos a comer pizza, porque “ese era el día del dos por uno”. Al oír su relato, detallado al milímetro, uno entiende que esta muchacha está volviendo a ese lugar, todavía con un dolor profundo, asustada. Antes de querer hablar ha pedido que no se la grabe, ni se la fotografíe. El acuerdo es que ella cuenta su experiencia mientras uno escribe lo que puede. La charla se termina abruptamente al caer la noche porque es peligroso que haya un coche extraño en la puerta de su casa. Todavía los punteros pasan a veces en su moto vigilando. Alguien puede llegar y levantarla de nuevo, explican.
Aquel martes eran poco más de las ocho de la tarde cuando recibió la llamada de un hombre que trabajaba para el patrón de su madre y que le doblaba la edad. La habían puesto en contacto con él para que la ayudara a encontrar un trabajo entre semana, porque la muchacha quería contribuir con los gastos de la familia. Cuando el teléfono sonó él le dijo que ya tenía un trabajo, que saliese a la plaza para arreglarlo, que el local donde habían aceptado contratarla estaba a la vuelta de la esquina. Bajaba las escaleras desde el segundo piso de la pizzería cuando se lo encontró de frente, con el teléfono en una mano y la pistola en la otra. “Me quedé inmóvil y él me gritó que subiese al coche, que si no me iba a matar. Le pregunté por qué hacía eso y me dijo que yo iba a ser suya”. Gabriela llora.
“Durante el trayecto me gritaba que me callase, me jalaba del cabello y me golpeaba”. Se bajaron en un hotel, ella delante y él cubriéndole la espalda, apuntándole con la pistola. La señora de la posada no la ayudó: “Me dijo que le daba miedo”, pero ella chilló muy fuerte y la volvió a subir al auto. Cuando después de horas logró escapar se escondió en la chimenea de una casa y pasó allí el resto de la noche.
Hoy Gabriela tiene una niña de apenas unos meses. “Pidió ayuda y ha estado en terapia mucho tiempo y el hecho de tener una hija es algo que le recomendaron, un motivo para seguir adelante”, cuenta Josefina, miembro del grupo Mujeres apoyando al movimiento de Tepalcatepec.
El caso de Gabriela no es anecdótico. Como ella, denuncia el pueblo, cientos de mujeres fueron llevadas a la fuerza de las preparatorias y de sus casas por los Caballeros Templarios. Muchas ya no están, emigraron. El doctor José Manuel Mireles, líder moral de las autodefensas de Michoacán, aseguró hace meses que en la clínica de Tepalcatepec de octubre a diciembre de 2012 atendieron a 40 mujeres violadas y embarazadas por miembros del crimen organizado: “Llegaban a tocar a la puerta de las casas y decían: ‘Me gusta mucho tu mujer, ahorita te la traigo, pero mientras me bañas a tu niña porque esa sí se va a quedar conmigo varios días’ y no te la regresaban hasta que estaba embarazada”. El cirujano aseguraba entonces que ese fue el detonante para que el pueblo se levantara en armas.

La venganza: “Esto les pasó por apoyar a los comunitarios”
La cabeza de Adrián apareció en un diario local junto a la de dos compañeros de trabajo en un monumento del municipio de Los Reyes, a 97 kilómetros de Tepalcatepec y 165 de Coalcomán. “Esto les pasó por apoyar a los comunitarios”, rezaba un cartel a su lado apenas hace escasos cinco meses. “Creemos que el único delito de mi hijo era haber nacido en Tepalcatepec, ni siquiera colaboraba con las autodefensas”, comenta con voz temblorosa su madre, Aurelia. “Ellos tenían mucho coraje a la gente de este pueblo por habérseles rebelado”. La charla transcurre en el negocio familiar, ante la atenta mirada de un niño de siete meses en brazos de su tío. “Es lo único que mi hermano pequeño nos dejó”, dice el joven.
Adrián tenía 22 años cuando lo asesinaron, el menor de cuatro hermanos. En la pared del comercio cuelga un cuadro bordado con su nombre. Desde los 16 trabajaba con su primo en un empaque, compraban y vendían fruta y con el tiempo, se capacitó para dar mantenimiento a las huertas. Vivía en Coalcomán con otro amigo, en un lugar rentado. “Iban y venían todo el día, supongo que por eso los agarraron”. Un lunes por la noche, el sobrino de Aurelia recibió una llamada de Adrián diciéndole que habían pinchado una rueda de la camioneta y que necesitaban ayuda. “Mi sobrino no desconfió, agarró un poco de dinero y fue a buscarlos, porque él no tenía miedo. Desde hacía años pagaba religiosamente la cuota que los templarios imponían a los agricultores”. Era todo una farsa. No volvieron a saber nada de ellos hasta el siguiente sábado. Durante esos seis días movieron cielo y tierra para encontrarlos. “Cuando por fin aparecieron las tres cabezas, no teníamos ni quien fuera a buscarlos, porque salir del pueblo era muy peligroso. El de la funeraria, tras mucho insistir, se desplazó escoltado por los militares hasta Los Reyes. Después le dimos sepultura”. Cuando se le pregunta a Aurelia si no han pensado en marcharse responde muy franca: “No, aquí tenemos, ahora sí, que hasta nuestros muertos”.

El perdón: “Señora, a su hijo no le vamos a hacer nada, porque pocas madres hay como usted”
Rita, de unos 50 años, cabello oscuro y largo, retuerce un pañuelo entre sus manos mientras cuenta que tiene miedo. “Una vez traté con esa gente”, dice para referirse a los templarios. “Yo tenía a mi hijo Carlos en Estados Unidos, vino a finales de 2012 y a los quince días se echó una novia en el Facebook. Resultó que esa muchacha era de uno de ellos, de los malos, porque las mujeres ya eran de su propiedad, según su criterio. Un día lo llamaron por teléfono y salió corriendo de casa. Después yo lo notaba callado, hasta que una hija me dijo que su hermano traía un problema. Yo le dije: ‘Ya sé que trae un problema, pero le pregunté y no me quiso decir’, ‘es que no te va a decir, mamá, porque tiene amenazas de muerte’. Así que me subí con él a la camioneta y en ese momento lo volvieron a llamar y lo citaron. Mi hijo me pidió que me escondiera, que no quería que viese quién lo iba a matar”, cuenta Rita. Carlos tomó una desviación desde la carretera hacia Coalcomán. En el lugar había tres hombres subidos a un coche con vidrios oscuros. Uno de ellos, asegura, era policía municipal. Ella se bajó de la camioneta y los enfrentó desesperada, diciendo que era injusto que asesinaran a su hijo, que acababa de llegar al pueblo. Rita dice que la vieron tan fuera de sí, que uno de ellos le respondió: “Tranquila, señora, a su hijo no le vamos a hacer nada, ¿sabe por qué?: porque pocas madres hay como usted”. “Me quedé traumada”, cuenta ella ahora. “Poco después me salieron manchas por el cuerpo de los nervios”, muestra sus piernas. “En ese rato yo sentí que todo se había acabado”. Con el tiempo, Rita consiguió dinero y volvió a enviar a su hijo a EE UU. Desde entonces el joven no ha regresado a Tepalcatepec, pero está bien, dice. En la medida de lo posible, la familia apoya ahora al movimiento de las autodefensas.

La extorsión: “Pagaba 2.000 pesos por hectárea”
La familia de Luis tiene una huerta de aguacate desde hace 30 años. A la muerte de su padre, él quedó como encargado del negocio. Aunque es originario de Tepalcatepec, la generación anterior había nacido enTancítaro, un poblado que se levantó en armas en noviembre. “Desde hacía dos años pagábamos 2.000 pesos (unos 150 dólares) por hectárea, a cambio, en teoría, de protección, pero era una extorsión”. Luis, hombre robusto, explica que él daba la cuota a través de un intermediario, que nunca tuvo contacto “con esa gente”. Una tarde del pasado mes de septiembre, salió a Uruapan, a 58 kilómetros de Tancítaro, para arreglar una de sus camionetas. Un empleado lo llamó diciéndole que había chocado y que tenía que presentarse para que le pagaran los daños. “Le dije que no podía, que tenía el carro desmontado, que ya lo veríamos mañana, porque según me explicó era el otro el que había chocado con él. Le indiqué que tomara sus datos y ya”. Pero más tarde volvió a recibir una llamada: “Mi empleado me decía que no, que era él quien había provocado el accidente, y que si no iba se lo llevaban a la cárcel. Todo me pareció muy raro y empecé a sospechar. Después me llamó un desconocido, y me comentó que podíamos arreglarlo, pero fuera de las dependencias municipales, eso no me gustó nada, yo quería que hubiese gente”. Luis llamó a la esposa de su empleado y le preguntó si sabía algo, si se lo habían llevado detenido. Nada de eso era cierto, le confirmó. Sin dudas ya de que aquello era una “treta”, de que le querían “dar el levantón”, Luis dejó su coche en el taller y tomó un taxi hasta Tancítaro. “Había una camioneta esperándome, pero no me reconocieron porque no iba manejando”.

El empresario llamó a su familia y pidió que se reunieran en la casa, que recogieran algo de ropa para irse. A la vez se comunicó con sus parientes en Tepalcatepec y con los militares, para pedir ayuda. Por la mañana, muy temprano, salieron escoltados por varios convoyes del Ejército hasta Buenavista. “A partir de aquí”, le dijo uno de los oficiales, “Es terreno seguro para ustedes”. Varios familiares los llevaron hasta el pueblo. Los siguientes días los templarios se metieron en la huerta y se adueñaron de ella. Todos sus trabajadores huyeron. A los diez días soltaron al empleado que había servido de cebo. Cuando los comunitarios entraron en Tancítaro y echaron a los Templarios, Luis pudo recuperar sus tierras. “Ahora ya me siento más tranquilo, pero no más seguro”, dice sentado en el porche de su casa. “Si alguien me quiere hacer daño, claro que puede”.

 Tepalcatepec 
Para El Paìs de Madrid

Muere el artista uruguayo Carlos Páez Vilaró

Creador de Casa Pueblo, su “escultura habitable”, en 1956 dirigió el Museo de Arte Moderno de Montevideo



Amigo de Picasso, pintor de la luz, escultor, muralista y escritor, el artista plástico uruguayo Carlos Páez Vilaró falleció a los 90 años dejando tras de sí un colorista universo lleno de simbolismo y una gran cantidad de amigos a los que durante décadas acogió en Casapueblo, su obra viva, convertida en vivienda, taller y museo.
Fue allí donde falleció esta mañana el artista, según confirmaron a este diario fuentes del museo -que no especificaron la causa de su muerte-, una emblemática construcción blanca de silueta irregular modelada con sus propias manos sobre los acantilados en Punta Ballena, un saliente ubicado a 15 minutos del exclusivo lugar de vacaciones Punta del Este (120 km al este de Montevideo). En la cúpula mayor, mirando al mar, testigo de muchos atardeceres tenía su taller.
El artista viajó, vivió y pintó los lugares que le marcaron. Nacido en Montevideo, el 1 de noviembre de 1923 partió en su juventud a Buenos Aires, donde se vinculó al medio de las artes gráficas. A su regreso a Uruguay, en la década del 40, introdujo en su obra el tema del candombe y la comparsa afro-oriental típica del carnaval uruguayo con el que mantuvo una estrecha relación hasta el final de los días.
Activo hasta el fin de sus días –todavía se le podía ver conversando con los visitantes en el museo y firmando obras, aunque prefería la tranquilidad de su taller- dejó su sello en monumentales murales en Uruguay, Argentina, Brasil, Estados Unidos y África, un continente al que siempre se sintió vinculado y fue fuente inagotable de su obra, que traspasó formatos y va de la pintura a la escultura, la literatura y el cine. Páez Vilaró formó parte de la Expedición Francesa “Dahlia” y realizó en África el film “Batouk”, distinguido para clausurar el Festival de Cannes.
En 1956 dirigió el Museo de Arte Moderno de Montevideo y fue secretario del Centro de artes populares del Uruguay en 1958.
En 1972 se enfrentó a una de las experiencias más duras de su vida. Su hijo Carlos viajaba en el avión en el que se encontraba el equipo de rugby uruguayo Old Chrisitans y que cayó en los Andes y que inspiró la película “Alive”(Viven). Durante las tareas de búsqueda se trasladó a Chile para colaborar con el rescate que continuó cuando se dio por concluida la operación oficial. Su hijo se encontraba entre los 16 supervivientes y posteriormente escribió "Entre mi hijo y yo, la Luna”, para narrar cómo fue su incesable búsqueda.
La casa de ese museo-taller, por donde pasan cientos de turistas todos los años, ha tenido célebres huéspedes como Brigitte Bardot, Mario Benedetti, el exfutbolista Alcides Edgardo Ghiggia y la actriz Concepción "China" Zorrilla, entre muchos otros, inmortalizados en las fotografías que adornan las paredes y la sala en la que cuidadosamente se guardan los recortes de periódicos nacionales e internacionales hablando de la obra de Páez Vilaró. También conoció a Picasso, Dalí, Chirico y Calder en sus talleres y vivió con el Dr. Albert Schweitzer en el leprosario de Lambaréné (Gabón).
Con su iniciativa “Color para el dolor”, dejó su arte en el corazón de los hospitales San Fernando (Chile), el Hospital de Niños de Anillaco en La Rioja (Argentina), o el Hospital de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos). En Estados Unidos está otra de sus grandes obras, el mural de 162 metros de extensión que une los edificios antiguo y moderno de la Unión Panamericana. Washington DC. Los aeropuertos de Panamá y Haití, así como hoteles en Uruguay, Polinesia y Brasil, tienen obras de Páez Vilaró.
En 1955 se casó con Madelón Rodríguez Gómez, y se divorció en 1961. Tuvo seis hijos, Carlos Miguel, Mercedes, Agó, Sebastián, Florencio y Alejandro, los tres últimos de su esposa Annette Deussen, con quien estuvo casado más de 40 años.
En 2003, fue nombrado “ciudadano ilustre de Montevideo” y en 2005 recibió en Buenos Aires el premio como “artista de las dos orillas”.
El pasado 7 de febrero se despidió de su tambor, instrumento estrechamente ligado al carnaval, en un artículo publicado por el diario local El País en el que decía: (es) “un final que nunca quise aceptar, pero que la vida nos obliga a cumplir”.

 Montevideo
Para El País de Madrid

Hoy lunes...nuestra cita es "Con el cielo al Revès"....son todos bienvenidos

sábado, 22 de febrero de 2014

Sábado...noche de fiesta...noche de Salsa y de la buena!!!!



El día de hoy estamos de fiesta, y queremos celebrar con ustedes, un proyecto que nació hace apenas un año, del corazón y el empuje de nuestros administradores Maria Del Huerto Moreira, Felix Arroyo, y Jorge Olid Orona.
"Para quienes nos gusta salsa y de la buena", ha sido un programa lleno de cosas buenas para nosotros, y estamos muy orgullosos de la labor realizada, y las metas que hemos alcanzado, y que sabemos que seguiremos logrando.
Por eso la ZONA LIBRE RADIO ONLINE, quiere felicitar a todos aquellos que han logrado que hayamos llegado a un año de satisfacciones, de records de audiencia, de crecimiento en todos los niveles.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS "PARA QUIENES NOS GUSTA SALSA Y DE LA BUENA"!
¡¡¡Estamos muy orgullosos de ustedes!!



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viernes, 21 de febrero de 2014

Los 10 países donde es más difícil ser niño

Siria, Filipinas, Sudán del Sur, Afganistán y Haití. Nuevas emergencias se suman a crisis que ya son crónicas y ponen nuevos retos de financiación. Estas son las situaciones más críticas



Siria, Filipinas, Sudán del Sur pero también Somalia, Afganistán y Haití. En el mapa de los lugares dónde la infancia está más amenazada nuevas emergencias se suman a crisis que ya son crónicas y ponen nuevos retos de financiación. Por eso Unicef en su nuevo informe sobre Acción Humanitaria hace un llamamiento para recaudar 2.200 millones de dólares (1.605 millones de euros), el mayor de su historia, para sus acciones sobre el terreno. El objetivo es lograr que las crisis olvidadas no desaparezcan detrás de las más mediáticas. "Unicef –se lee en el informe– rozó niveles históricos en ingresos humanitarios en 2013; sin embargo, la financiación se concentró en unas pocas grandes emergencias, mientras otras situaciones permanecieron sin financiación suficiente o incluso sin financiar". Así el 40% de las contribuciones fue para la emergencia en Siria mientras que Malí y Somalia juntos obtuvieron menos de la mitad de financiación.
Estás son, ahora, las emergencias humanitarias más grandes del mundo:
Siria
En la crisis siria que que se prolonga desde hace dos años y medio, hay 5,4 millones de niños afectados. El objetivo para 2014 es garantizar la vacunación de 2,2 millones de niños menores de cinco años contra la polio; el acceso a la educación para 3,9 millones de menores; dar apoyo psicológico a 500.000 niños y asegurar el acceso al agua potable a 10 millones de personas. Actualmente en Siria, el 60% de los niños refugiados no van al colegio. 
República Centroafricana
El estallido de la crisis en la República Centroafricana en diciembre ha causado 640.000 desplazados internos. Muchos son niños, en un contexto donde la inseguridad alimentaria afecta ya a 1,1 millones de personas. Unicef se propone realizar una amplía campaña de vacunación contra el sarampión y luchar contra una lacra que ha vuelto a aparecer en esta crisis: el reclutamiento de niños soldados.
Chad
Epidemias, inundaciones cíclicas, sequías y desplazamientos. Son las emergencias que sufren los niños en este país africano y que se suman a problemas estructurales como la malnutrición. Ante las escasas precipitaciones registradas en 2013 que ha afectado a la producción agrícula, para este año se espera que más de 2,3 millones de personas sufran inseguridad alimentaria y medio millón de niños de menos de 5 años sufrirán malnutrición aguda.
Malí
El conflicto que el país vivió en 2012 ha empeorado crisis crónicas como la malnutrición y la inseguridad alimentaria. hay aún 450.000 personas desplazadas. El reto para UNICEF es asegurar tratamiento contgra la malnutrición aguda a más de 100.000 niños entre los 6 meses y los 5 años y que los 450.000 niños afectados por el reciente conflicto tengan acceso a la educación básica.
Filipinas
El conflicto que aún persiste en el sur del país y las repetídas catástrofes naturales hasta la tragedia del tifón Haiyan que causó miles de muertos, han hecho de Filipinas uno de los principales focos de atención. El reto para 2014 es que 1,4 millones de personas tengan acceso al agua potable, 147.000 niños puedan estar en un entorno seguro y 300.000 niños puedan estudiar.
Sudán del Sur
El estallido de la violencia étnica en diciembre del año pasado, ha creado una nueva emergencia en la crítica situación que ya vivía el país más jóven del mundo, con altos niveles de mortalidad infantil y el índice de mortalidad materna más alto del mundo. Para Unicef la prioridad es que los 200.000 desplazados tras la reciente escalada del conflicto étnico puedan tener acceso al agua potable y que 380.000 niños entre seis meses y cinco años reciban la vacunación contra el sarampión. 
Somalia
Es una de las crisis más duraderas y más olvidadas. En Somalia, un país destruido por la inestabilidad política, una guerra irresuelta y una pobreza endémica. A pesar de alguna mejora tras la tremenda hambruna de 2011-2012, los índices de mortalidad y malnutrición son extremadamente altos. Objetivos de Unicef para 2014: vacunar 1,9 millones de niños de menos de cinco años contra la polio, inmunizar a otros 300.000 contra el sarampión y asegurar tratamiento contra la malnutrición aguda para 135.000.
Haití
Tras el devastador terremoto de 2010, Haití vivió en 2013 la peor epidemia de cólera del mundo, que afectó a más de 600.000 personas. Para este año el objetivo es vacunar contra esta enfermedad a 500.000 personas, incluidos 167.000 niños entre 1 y 14 años. Y tratar a 20.000 menores de cinco años contra la malnutrición aguda.
República Democrática del Congo
Como Somalia, es una de las crisis más olvidadas y más duradera. Con una istuación de seguridad extremadamente volátil y un número de desplazados internos que en 2013 llegó a los 2,3 millones, la República Democrática del Congo sigue estando entre las situaciones más críticas. Las operaciones de Unicef se proponen alcanzar a más de 8 millones de menores. Acciones prioritarias son la malnutrición aguda, el acceso al agua potable y la protección contra la violencia sexual.
Afganistán
En 2013, el número de ataques que han tenido como víctimas niños aumentó en un 30%, en un país que sigue empantanado en la inestabilidad política. Para 2014, un año crucial –con elecciones presidenciales y la retirada del contigente de tropas internacionales presentes desde 2001– las prioridades son garantizar el acceso al gua potable y luchar contra la malnutrición aguda y la denutrición.

¿Quiénes son los nuevos multimillonarios por la venta de WhatsApp?

BBC Mundo
Tecnología

Si su sueño es despedirse de sus jefes en una gran multinacional, crear su propia empresa y en cinco años venderla por más de lo que ellos ganarían en muchas generaciones, debe estar muy celoso de Jan Koum (37) y Brian Acton (44).



Estos jóvenes exempleados de Yahoo, fundadores de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, acaban de enfundarse una parte grande de los US$19.000 millones pagados por Facebook, la misma empresa que en 2009 se negó a darles un empleo.

Y lo lograron gracias a una aplicación usada por 450 millones de personas en el mundo, en un momento en que la red social compite fieramente por hacerse con todas las aplicaciones que más usamos, para comunicarnos por internet, desde nuestros dispositivos móviles.

De Ucrania a Silicon Valley

Hace más de 20 años nadie hubiera apostado más de un dólar por el futuro del creador de la idea de WhatsApp, Jan Kuoum.
En 1992, un Koum adolescente y su madre se instalaban en Califonia, Estados Unidos, después de haber abandonado Ucrania.
Koum y su familia sobrevivían gracias a las ayudas del estado y residían en un apartamento de dos habitaciones en la población de Mountain View, en pleno Silicon Valley.
Nunca fue un estudiante modelo, pero le apasionaba la informática, y sus primeros pasos en esta dirección dicen que los dio comprando en librerías manuales, que leía y devolvía poco después.
Según el inversor Jim Goetz, la infancia de Koum tuvo mucho que ver con el nacimiento de Whatsapp. El servicio, que da mucha importancia a la privacidad de los mensajes, estuvo influido, según él, por "el auge de un país comunista con una policía secreta".
"La infancia de Jan, le hizo apreciar la comunicación no pinchada", escribió en Goetz en su blog.

Facebook no los quiso

Al igual que Mark Zuckerberg y Bill Gates, Koum no finalizó sus estudios universitarios. Los dejó para volcarse en su empleo como ingeniero de infrastructuras en Yahoo donde trabajó nueve años, tiempo en el que estrechó lazos con el también ingeniero informático Brian Acton.
Este último tuvo una infancia bien distinta a la de Koum. Su padre adoptivo había intentado ser jugador profesional de golf, y su madre tenía un negocio de carga aérea, según la revista Wired UK.
Ambos han descrito su experiencia en Yahoo con cierta frustración. Hasta que en 2007 dejaron sus empleos para emprender un viaje de un año por Sudamérica.
Al regresar, Acton solicitó sin éxito un empleo en Facebook. "Facebook me rechazó...esperando la próxima aventura", se quejó entonces a través de la red social Twitter.

Una idea

Alquilaron un despacho en Mountain View, a pocos metros de donde Koun y su madre solían ir a recibir el subsidio estatal para comprar alimentos.
El plan era crear una aplicación que fuera capaz de anunciar el estado de todos los contactos de teléfono del usuario, tipo "estoy en el gimnasio" o "sin batería". Pero la idea evolucionó hasta convertirse en un sistema de envío de mensajes gratuitos entre números de teléfono de cualquier país.
Koum y Acton se negaron siempre a invertir un sólo céntimo en publicidad, y aún así en 2011 su creación ya era una de las 20 aplicaciones más compradas en la tienda de apps de Apple en Estados Unidos.
Grandes inversores cortejaban a la niña bonita entre las aplicaciones móviles, y el pretendiente ganador, con una oferta de US$8 millones en inversión, fue Sequoia Capital.
Así es como inició su carrera en ascenso y en 2013 ya contaban con 200 millones de usuarios y 50 empleados. Poco después Mark Zuckerberg llamaba a su puerta.

¿Vale tanto WhatsApp?


Con la venta de Whatsapp por US$19.000 millones, la pareja de amigos supera a otros jóvenes emprendedores convertidos en millonarios com Janus Friis (38), fundador de Skype, quien vendió Skype a Microsoft por US$6.000 millones, o Kevin Systrom (31) y Mike Krieger (28) que recibieron US$1.000 de Facebook por Instagram.
Algunos se preguntan si WhatsApp realmente vale US$19.000 millones y existen todo tipo de conjeturas sobre si Facebook será capaz de rentabilizar tamaña inversión.
Pero otros opinarán que integrar en su equipo a dos jóvenes que lograron todo esto en cinco años y gastándose cero en publicidad, bien vale su precio.

32 AÑOS SIN AKIRA KUROSAWA

                                      Fotografía fuente Revista Yume: https://revistayume.com/ “Puede que sólo puedas escribir una página po...