martes, 28 de abril de 2015

El club de las divorciadas

Las mujeres separadas de Burkina Faso son marginadas por familiares y amigos. Una asociación las ayuda a fortalecerse



Después de divorciarse, Madame Suzanne Ilboudo se dio cuenta de que sus amigas querían verla cada vez menos. Comenzó a sentirse apartada y se lo contó a otras camaradas que también se habían separado. A todas les ocurría lo mismo. “Los propios familiares no quieren frecuentar a la mujer divorciada, no aceptan fácilmente tu vuelta al hogar y tus amigas ya no se quieren acercar a ti porque piensan que vas a darles malos consejos, aunque no sea cierto”, explica Madame Ilboudo. Esta situación la motivó, junto a otras seis mujeres, a crear en el año 2007 la Asociación de Mujeres Divorciadas y mujeres y niños en dificultad (Afedi en sus siglas en francés) en Uagadugú, la capital de Burkina Faso.

Afedi es una asociación atípica y osada por un simple motivo: que aparezca la palabra divorciadas en su nombre. En Burkina Faso éste es un asunto tabú que supone la marginación de la mujer, a quien se considera responsable de ese divorcio. Al tratarse de una cuestión incómoda en la sociedad burkinesa, las personas a quienes Madame Ilboudo contaba el proyecto que pretendía poner en marcha le decían que iba a fracasar. “¡Pero somos divorciadas! No tenemos vergüenza de decirlo”, explica esta señora sin ningún reparo. La asociación, sin embargo, cumple ya ocho años y a día de hoy está formada por 200 mujeres, tanto divorciadas como no.
El número de divorcios no está del todo claro en Burkina Faso. El Anuario estadístico de 2013 del Ministerio de la Justicia comienza a tener en cuenta las cifras de separaciones admitidas a partir de 2012, con 312 en todo el país. En 2013 el número se mantiene en 315. Otroestudio sobre los efectos de la ruptura matrimonial en la mujer en Burkina Faso realizado en 2012 por la Universidad de Uagadugú y la Universidad Catholique de Louvain de Bélgica indica que, de 3.871 mujeres que se habían casado al menos una vez, 356 se habían divorciado.
Afedi es una asociación osada por incluir la palabra divorciadas en su nombre
Las estimaciones recogidas por el Ministerio de Justicia no representan la realidad puesto que el Derecho burkinés sólo considera los matrimonios civiles. Así, los divorcios que pudieran darse por los casamientos por la iglesia, la mezquita o a la manera tradicional —sin pasar por el Ayuntamiento— no figuran en las estadísticas. No obstante, las demandas de divorcio no hacen más que aumentar, según constata Fatimata Sanou Touré, presidenta del Tribunal de Gran Instancia de Uagadugú. “Yo creo que es porque la gente está cada vez más informada de sus derechos y cada vez hay más casamientos civiles, pero también porque cada vez hay más tolerancia y más individualismo” como en Europa, cuenta Sanou Touré.
Así como el divorcio es aún un tema tabú en Burkina, el matrimonio es muy importante en los planos cultural, religioso y social. “La sociedad prefiere que la gente no viva sola y que se case. Que alguien viva solo, sobre todo la mujer, no está bien visto”, cuenta Ilboudo. Pero para ella, que además es madre y profesora en la universidad, está habiendo un cambio “de una manera lenta, porque en la sociedad hay aún muchos analfabetos. Poco a poco la gente está más instruida y se va constatando”, explica sobre un país donde la tasa de alfabetización de mujeres entre 15 y 24 años es del 33,1% frente al 46,7% de hombres, según los últimos datos de Naciones Unidas.
A la mujer burkinesa se la considera responsable del fracaso del matrimonio
La idea de crear Afedi partió del deseo de luchar contra la marginación de las divorciadas más pobres. Debido a que, a menudo, es el hombre la principal fuente de ingresos de la familia, la economía se convierte en un elemento principal a la hora de tomar esta decisión. “Si la mujer no tiene ingresos suficientes y depende del marido para mantener a sus hijos, va a preferir no divorciarse, a pesar de que ahora no hay tanto miedo como antes a pedir el divorcio”, asegura la fundadora de Afedi. Pero, aunque esta fue la idea de partida, también forman parte de Afedi otros grupos de mujeres que pasan dificultades: solteras, ya que también está mal visto serlo después de haber llegado a la edad de casarse; casadas con problemas conyugales que buscan consejo para evitar la separación, y viudas porque su nivel de vida disminuye por la muerte del cónyuge.
“Las reuniones nos dan ideas que luego compartimos con nuestras amigas, ya estén separadas o pasando dificultades” cuenta Edith Momo, de 61 años, y miembro de Afedi desde hace seis meses. Fati Kafando también forma parte de la asociación porque le sirve de apoyo. Vive con su marido pero éste tiene otras dos mujeres y ella es la que se hace cargo de la manutención de sus hijos. “Es como si estuviera sola”, confiesa.
Albertine Kouraogo está casada y tiene 24 años. Asegura que no tiene miedo de la palabra divorciada ni de que se le asocie con Afedi. “Aprender a escribir y leer mi lengua materna [el morée] es lo que me animó a unirme”, cuenta esta señora. Por su parte, Nana Zenabo, divorciada hace ocho años, se unió porque sentía que no podía confiar en nadie. “Aquí podemos hablar de nuestros problemas entre nosotras o con un consejero conyugal”. Asimismo, Marguerite Konbolbo, divorciada hace 10 años, asegura que sólo allí puede intercambiar impresiones y experiencias con otras mujeres en su situación.
Debido a las circunstancias de estas mujeres, Afedi realiza también actividades de alfabetización, talleres de tejido de la tela de algodón tradicional de Burkina Faso, de fabricación de jabones o de preparación de salsas para acompañar al arroz. Todas ellas se llevan a cabo con la intención de que las alumnas sean independientes y encuentren una actividad que les permita sobrevivir.
La Asociación de Mujeres Divorciadas no busca ser un club que anime a otras a dejar a sus maridos. Esa es la visión equivocada que, a veces, se tiene en Burkina Faso. “El divorcio no es bueno pero es una realidad”, explica Madame Ilboudo. “Estamos hartas de que nos marginen, queremos que la gente sepa que las mujeres sufrimos en silencio”, comenta. Por eso, muchas se acercan a Afedi para pedir ayuda y consejo, incluso las no divorciadas. “Quizás las que se separaron no lo habrían hecho si hubieran tenido un mediador familiar que las aconsejara y apoyara”, reflexiona Ilboudo.
De hecho, uno de sus objetivos es animar a las mujeres a que vuelvan a casarse, aunque esta es una decisión que depende de cada una. “Algunas prefieren quedarse solas”, cuenta Ilboudom al tiempo que explica que siempre preocupan los hijos y tienden a centrarse en ellos. Cuando se le pregunta si ella volvería a pasar por el altar, responde: “Tengo la costumbre de decir que me voy a volver a casar y la gente se ríe porque tengo 52 años. Dicen que no vale la pena pero la vida no hace más que continuar, la vida continua…”
 Uagadugú //http://elpais.com/elpais/2015/04/20/planeta_futuro

El ‘antimonumento’ de Ayotzinapa

Los familiares del 'caso Iguala' colocan en la avenida más simbólica de México DF una escultura con el número de las víctimas: 43



Desde aquí, hacia el fondo del Paseo de la Reforma, se ve la figura dorada del Ángel de la Independencia. Un poco más acá se debería ver la del rey Cuauhtémoc, pero desde esta perspectiva está tapado por la figura de Colón. Y aquí mismo, en primer término, está un nuevo elemento escultórico de la avenida más simbólica de México DF, la que representa la orgullosa historia de la nación. Pero este elemento se diferencia en dos aspectos: no lo puso el Gobierno y no es motivo de orgullo. Es una escultura roja de metal compuesta por el signo + seguido de dos números: 43. La cifra de estudiantes asesinados en la matanza de Iguala.
Lo colocaron este domingo durante una protesta los familiares de las víctimas con ayuda de otros manifestantes. Ellos le llamanantimonumento: "Porque es una transgresión y un reclamo al Estado que quiere olvidar", dice su comunicado. En las redes sociales los internautas se preguntan (más bien exigen que no lo haga) si el gobierno de México DF retirará la estatua por no ser oficial.
¿Se permitirá que se queden en medio de esta calle tan importante, en un punto tan visible, dos números rojos de tres metros de alto que recuerdan esa masacre que tanto ha expuesto los problemas del Estado para garantizar la seguridad de sus ciudadanos? Y si no se retira, ¿cuánto tiempo se permitirá que el histórico descubridor, el rey Azteca y el Ángel áureo compartan eje simbólico con la representación de una tragedia que terminó con 43 veinteañeros incinerados por una banda de narcos y policías mafiosos?
Esta mañana, dos activistas hacían guardia sentados en la acera ante la estatua. Martinheli Jarillo, una mujer de 52 años con gafas de espejo, y Juan Pérez, un hombre de 60 años sin hogar que dice que lleva en la lucha social desde 1968.
–¿Por qué la escultura pone más 43 y no menos 43?
–Porque para nosotros están vivos –dice Martinhelli llevándose la mano al corazón. Pese a que el Gobierno ha reiterado que los estudiantes fueron asesinados, en la opinión pública de un país tan desconfiado con las versiones oficiales como México, permanecen las dudas.
Entonces pasa un repartidor de tortillas en bicicleta. Jorge Alberto Paisa, de 24 años.
–¿Usted qué opina de la estatua?
–Cómo que qué opino...
–¿Sabe qué representa?
–Pues pa empezar no.
–Es por los 43 de Ayotzinapa.
–Ah, los 43.
–Sí. ¿Entonces qué le parece?
–Está bien, para que se haga justicia. Yo no he visto que el Gobierno haya dado una solución. No han hecho nada para buscar a los jóvenes.
–¿Cree que están vivos o muertos?
–Yo creo que sí han de estar vivos. Los han de tener guardados...
El cruce en el que han colocado el +43 es uno de esos puntos de las capitales donde se concentran diferentes expresiones de poder. Está una sede de Hacienda, una del Ministerio de Cultura, una del banco Banamex, la sede del periódico El Universal y el edificio art decó de la Lotería Nacional. Finanzas, cultura, apuestas, medios de comunicación. El cruce es conocido como La esquina de la información. Justo donde han puesto la escultura se paran a diario los voceadores de periódicos, que esta mañana, como siempre, pusieron ahí sus puestos con sombrilla, al lado del memorial de Ayotzinapa.
A uno de ellos no le gusta: "Como que ya se ha hablado mucho de esto, ¿no? Como que ya está todo escrito, para mí", y se va voceando su diario, "¡ExcelsioooorExcelsioooor!".
Dos jóvenes que están a punto de cruzar opinan: "Está bueno para recordar que no se ha solucionado", dice Brenda Valentín, de 29 años, más o menos lo mismo que opinó el vendedor de tortillas. Con ella está Jesús Iniesta, de 22 años. Objeta: "Como que en este país todo se queda en un monumento y de ahí no pasan las cosas". Además: "Y los números son como muy de molde, ¿no? Están muy rectos...".
Entre los coches, un agente de tránsito con tapones en los oídos y un mondadientes en la boca intenta dirigir el tráfico. En un momento de respiro, Ángel Colón ofrece su punto de vista como ciudadano: "Está bien que se manifiesten. Yo creo que la gente ya está harta de tanta ineficiencia. Todos sabemos aquí qué significa ese número. Usted que viene de España, me imagino que hasta allá ya saben qué significa este número, ¿no?".
Y un arquitecto que pasa por allí, Manuel Suárez, 27 años, dice que le parece estupendo que se llame así la atención sobre el tema: "Que la gente que está consciente de la situación informe a los demás. Y aún así no es suficiente. Me gustaría que esto se quedase aquí para siempre".
El peatón Isaac López, 43 años, se detiene en el semáforo. Viste un traje azul marino y una corbata azul clara. Parece oficinista. No es exactamente eso. Sin saber aún su empleo, le preguntamos por el asunto. Responde: "A mí me parece una manera de expresar la inconformidad. Si yo estuviera en su lugar, probablemente haría lo mismo". 
–¿Y de qué trabaja?
–Soy policía en la PGR.
La PGR es la Procuraduría General de la República, que ha llevado la investigación del caso Iguala, con tanta presión social por el esclarecimiento de los detalles del crimen que su anterior número uno, Jesús Murillo Karam, acabó siendo sustituido.
–¿Y le parece que la investigación ha sido buena?
–Qué te puedo decir. Como ciudadano, pues no. Como servidor público lo desconozco, porque no he llevado yo la investigación.
Por último conversamos con José Mújica, que ha venido a esta zona de la ciudad a firmar la prórroga de una cuenta de ahorro. José Mújica tiene 96 años. 
–Pues se ve bonito esto –dice para empezar–. Está bonito, así rojo. Alegra. Los adornos, sea como sea, ponen bonita la ciudad.
–Pero, ¿sabe de qué se trata?
–¿El qué?
–La escultura. Es por los de Ayotzinapa.
–Ahhh. Los 43 muchachos. Sí, por eso le han puesto la cruz –Y señala el signo +.
–Sí. ¿Cómo lo ve?
–Bueno, pues tiene dos significados. Uno, el recuerdo de cariño. El otro... Pues la verdad es que se murieron hombre... Pero siempre es bueno los recuerdos hombre...
–Usted, con su edad, conoce mucho a México.
–Yo he visto mucho. Como 12 presidentes. Las mejoras que ha habido, la abundancia de gente, antes las calles estaban vacías; la contaminación que antes no había, los edificios modernos, preciosos; las súper tiendas de lujo, que da gusto entrar a comprar, todo tan bien organizado. Yo he vivido los dos mundos.
–¿Y la política?
–La política, le voy a decir: todos los presidente que han habidohablan de mejoría y de que se combatirá la inseguridad. Y es cierto, se gasta mucho dinero y se combate la inseguridad. Pero no lo solucionan. Para eso no hay solución.
Antes de irse, Mújica hace una pregunta.
–Mire, pero usted es de España. ¿Por qué ese amor por los 43, si usted es de España?

http://internacional.elpais.com/ México

Latinoamericanos de “piel más oscura” tienen menos oportunidades

150 millones de afrodescendientes se quedaron fuera de las recientes conquistas sociales




Para tener menos acceso a la educación, más posibilidades de morir durante el parto o en los primeros meses de vida, ganar menos dinero, o tener prácticamente vetada la participación en política, en América Latina basta con una sola condición: tener la piel más oscura.
Según datos de las organizaciones internacionales, los afro-descendientes de América Latina tienen una probabilidad dos veces menor de acceder a escuelas secundarias que sus contrapartes de raza blanca.
En Brasil, las mujeres afrodescendientes son el segmento con menor ingreso de toda la población.
Su participación en la vida política es mínima, y solo una pequeña fracción ha sido elegida alguna vez como representante en el parlamento.
En Ecuador, la tasa de mortalidad infantil en la ciudad de Esmeraldas (de mayoría afro-descendiente) es el doble que la media nacional. En la costa del Pacífico de Colombia, donde también es predominante la población de descendencia africana, esta tasa es cuatro veces mayor que la media nacional.
Las mujeres afro-brasileñas tienen una probabilidad tres veces mayor de morir durante el parto que las de raza blanca. El 57% de los bebés nacidos de madres afro-colombianas lo hacen de manera prematura.
Estas estadísticas siempre han estado ahí, pero ahora organizaciones defensoras de los afrodescendientes las han vuelto a sacar a la luz por el inicio del Decenio Afrodescendiente (2015-2024), una iniciativa de la Organización de Naciones Unidas para que este colectivo sea considerado un grupo específico cuyos derechos humanos deben promoverse y defenderse.

“Algo está mal”
“América Latina es la región de mayor paz, la de más democracia, en la que más se han reconocido los derechos de los pueblos originarios en las constituciones y las leyes, pero los afrodescendientes disfrutan muy poco de esas ventajas, tenemos que reconocer que algo está mal”, dijo Romero Rodríguez, embajador itinerante del gobierno de Uruguay para Asuntos Afrodescendientes.
Rodríguez y otros responsables de temas afrodescendientes en gobiernos de América Latina estuvieron en Washington para participar de las actividades oficiales de inicio del Decenio Afrodescendiente en la región.
Durante un evento en la sede del Banco Mundial los asistentes debatieron cómo hacer frente a la clara exclusión de los afrodescendientes en la vida de los países, especialmente en lo que concierne al trabajo de la institución anfitriona: el desarrollo y la erradicación de la pobreza.
Pastor Murillo, asesor de Asuntos Afrodescendientes del Viceministerio para la Participación e Igualdad de Derechos de Colombia, destacó que uno de los problemas son los censos de población, pues no siempre se cuenta a las personas como afrodescendientes.
Destacó que aunque en su país el último censo oficial revela que hay unos dos millones de afrodescendientes en Colombia, cree que la cifra puede ser seis veces superior, es decir, casi un tercio de la población colombiana.
Lo peor, asegura, es que por no estar contados como tales en los censos de población, los afrodescendientes se quedaron fuera de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y afirma que todos los involucrados en el tema tienen que trabajar juntos en la solución. “El reconocimiento diferenciado de los derechos de los afrodescendientes es un desafío regional”, afirmó.

Racismo, un mal negocio
Además de las políticas diferenciadas para los afrodescendientes, los gobiernos de la región ya están tomando algunas medidas específicas como en Uruguay, donde los organismos públicos deben cumplir con una cuota de contratación de personas afrodescendientes y las culturas africanas tradicionales forman parte del programa escolar.
También en Colombia se ha puesto en marcha una de las demandas más viejas de las comunidades afrocolombianas, que es el reconocimiento de la propiedad colectiva de las tierras, un proceso que ha sido apoyado por el Banco Mundial.
En Costa Rica -un país donde buena parte de la población afrodescendiente es, además, angloparlante- se trabaja ahora en que la discriminación racial se considere delito, una falta que ahora es apenas una contravención cuya multa más elevada apenas equivale al costo de dos gaseosas.
Los asistentes coincidieron en que existe en la sociedad latinoamericana un “racismo estructural” al que se debe combatir no únicamente protegiendo a los afrodescendientes sino también haciendo consciente al resto de la sociedad sobre la existencia de esta discriminación basada en el color de la piel.
Combatir el racismo, además, no es solo cuestión de justicia, sino de simple lógica económica, según Marisela Montiliu-Muñoz, directora de la Práctica Global de Desarrollo Social, Urbano y Rural del Banco Mundial.
“Imaginemos que los 150 millones de latinoamericanos que hoy están excluidos por su color de piel estuvieran contribuyendo a los mercados, ¿qué impacto tendría eso en la economía?”, se pregunta.
José Baig es editor online del Banco Mundial
http://internacional.elpais.com/

lunes, 27 de abril de 2015

Iniciamos la semana, poniendo "el cielo al revès"....

Este lunes a partir de las 19 hs de Buenos Aires - Montevideo (18.00 horas en la costa este de USA) , los esperamos en nuestro programa " Con el Cielo al revés" ...en Zona Libre Radio .

Junto a enlaces musicales en la voz de Caetano Veloso y de Rubén Juárez , compartiremos el libro Antología de la Poesía Amorosa Universal editado en el año 1979 por Editorial Méxicanos Unidos del cual se editaron 3.000 ejemplares y está totalmente agotado ya hace años ; luego hablaremos de un Borges desconocido como solo su editor de años nos lo puedo descubrir

Nos pueden escuchar a través de cualquiera de los siguientes enlaces:

Nuestro enlace para móvil y tabletas
http://tunein.com/radio/Zona-Libre-Radio-s206168/
Descarga la aplicación para android
https://play.google.com/store/apps/details…


sábado, 25 de abril de 2015

Berta Cáceres, la hondureña que le torció la mano al Banco Mundial y China



Ni las amenazas de violarla y lincharla. Ni las amenazas de atacar a su madre y secuestrar a sus hijas. Ni el asesinato de sus compañeros.

Nada ha podido detener la lucha de una mujer hondureña.
Una madre de cuatro hijos cuya campaña contra un polémico proyecto hidroeléctrico con financiación internacional le valió esta semana uno de los premios ambientales más prestigiosos globalmente, el premio Goldman.
Berta Cáceres organizó al pueblo lenca, la mayor etnia indígena de Honduras, en su lucha contra la represa de Agua Zarca. La construcción estaba prevista en el noroeste del país en el Río Gualcarque, sagrado para las comunidades indígenas y vital para su supervivencia.
La campaña emprendida por Cáceres logró que el constructor más grande de represas a nivel mundial, la compañía de propiedad estatal china Sinohydro, retirara su participación en el proyecto hidroeléctrico. La Corporación Financiera Internacional, institución del Banco Mundial que invierte en el sector privado, también abandonó la iniciativa.
Pero las amenazas de muerte contra Cáceres no han cesado en el país centroamericano, el más peligroso en todo el mundo para los defensores ambientales, según un informe divulgado esta semana por Global Witness, una ONG con sede en Londres.

Asesinatos

El informe titulado "¿Cuántos más?" señala que en 2014 Honduras fue el país que registró más asesinatos per capita de defensores del ambiente en todo el mundo.
Servicio en memoria de líderes lenca asesinados durante la campaña contra la represa de Agua Zarca
Ceremonia para recordar a los tres líderes lenca asesinados durante la campaña contra la represa de Agua Zarca.
De las 116 muertes de ambientalistas que se documentaron el año pasado –el número real puede ser mayor- casi tres cuartas partas ocurrieron en América Latina, especialmente en Honduras, Brasil y Perú.
En el caso de Honduras, entre 2002 y 2014 se produjeron 111 asesinatos de activistas ambientales en territorio hondureño. "Más de 80 tuvieron lugar sólo en los últimos tres años en una región, Bajo Aguán", dijo Chris Moye, de Global Witness, a la BBC.
La ONG cuestiona que mientras los gobiernos se reúnen constantemente a discutir en foros globales el cambio climático, quienes están a la vanguardia de la defensa de ríos y bosques mueren impunemente sin siquiera generar cobertura en la prensa internacional.
Para Chris Moye, el caso de Berta Cáceres es representativo de la persecución sistemática a la que se enfrentan los defensores del ambiente en Honduras.
¿Cuál es la historia de esta mujer cuyo pueblo se considera guardián de los ríos?

"Aprendí de mi madre"

Cáceres asegura que aprendió de su madre el sentido de la justicia.
Berta Cáceres junto a su madre doña Berta en La Esperanza, Intibucá, Honduras
Cáceres junto a su madre doña Berta, partera y enfermera que asisitió a refugiadas salvadoreñas. "Somos de una familia de muchas mujeres a las que le ha tocado luchar solas".
"Crecí en un hogar dirigido sólo por mi mamá y desde temprano ella trabajó en la defensa de los derechos humanos".
Su madre, doña Berta, fue partera, enfermera y alcaldesa y en la peor época de la represión de los 80 se dedicó atender la salud de refugiadas salvadoreñas.
"A mi madre le tocó vivir dictaduras, golpes de Estado, y hasta hoy en día me motiva para continuar con esta lucha".
La actitud frente a la vida de doña Berta marcó profundamente a su hija. De niña ayudó a su madre, participó luego activamente en organizaciones estudiantiles y en 1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, COPINH.

"Pueblo milenario"

La defensa de la naturaleza es parte del ADN de Cáceres y está enraizada en su identidad lenca.
Río Gualcarque
Río Gualcarque, sagrado para los lencas y vital para su supervivencia.
"Actualmente somos más de 400 mil lencas. Somos un pueblo milenario en Honduras y el oriente de El Salvador."
"Nos consideramos custodios de la naturaleza, de la tierra, y sobre todo de los ríos", dijo Cáceres a la BBC.
En la tradición lenca, en los ríos residen los espíritus femeninos y las mujeres son sus principales guardianas.
Una de las mayores luchas por esos ríos ha sido de Agua Zarca.

La represa de Agua Zarca

Fue en 2006 que la comunidad lenca de Río Blanco buscó la ayuda de la organización fundada por Cáceres.
"Comenzó a ingresar maquinaria pesada al lugar. Ahí se dieron cuenta que era un proyecto hidroeléctrico, nadie del gobierno les había comunicado nada".
Berta Cáceres camina por las montañas con miembros de la comunidad lenca
Cáceres ha sufrido múltiples amenazas de muerte y secuestro. También demandas judiciales con "cargos fabricados", según Global Witness.
El proyecto de la represa de Agua Zarca fue aprobado con una concesión a la empresa hondureña Desarrollos Energéticos SA, DESA, que inicialmente logró el respaldo de la compañía china Sinohydro.
La organización que concedió el premio a Cáceres señala que a partir del golpe de estado de 2009, Honduras vio un aumento explosivo de megaproyectos, especialmente vinculados a la provisión de energía barata para concesiones mineras.
La represa de Agua Zarca "hubiera significado desplazamientos y hubiera impedido a la comunidad desarrollar sus actividades agrícolas. No sólo se privatiza el río sino varios kilómetros a la redonda", dijo Cáceres a la BBC.
En esos proyectos "el río deja de ser de las comunidades y pasa a manos privadas".

Bloqueo y "hostigamiento militar"

En más de 150 asambleas indígenas las comunidades lencas expresaron el rechazo a la construcción de la represa sobre el río Gualcarque.
El proyecto hidroeléctrico negó, según Cáceres, el derecho de consulta libre, previa e informada, garantizada en el convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas, ratificado por Honduras.
Ante la falta de respuesta del gobierno, en 2010 Cáceres llevó la protesta a la capital, Tegucigalpa, para exigir al Congreso el rechazo al proyecto hidroeléctrico.
"Pero otorgaron los ríos a empresas privadas por más de 30 años".
Finalmente, en 2013, el pueblo lenca comenzó una toma indefinida de carreteras para impedir la entrada de maquinaria.
El bloqueo duró más de un año y fue según Cáceres uno de los períodos más difíciles.
"Había presencia y hostigamiento militar, policial, guardias privados, sicarios. Incluso la policía hizo acciones en que apuntó los cañones de sus fusiles a las cabezas de niños y niñas y ancianos de Río Blanco".
Tres líderes lenca fueron asesinados durante la campaña de Agua Zarca, según Global Witness.
Uno de ellos fue Tomás García. El militar que le disparó durante el bloqueo fue detenido por unos días y luego puesto en libertad.

El retiro del gigante chino

A finales de 2013, Sinohydro dio por terminado el contrato con DESA, señalando públicamente como motivo la continua resistencia comunitaria.
La Corporación Financiera Internacional retiró posteriormente su financiación citando inquietudes sobre violaciones de los derechos humanos.
Y organizaciones internacionales como Amigos de la Tierra instan ahora a otra empresa, la alemana Voith Hydro, a que abandone su respaldo al proyecto.

Derechos humanos

El proyecto de Agua Zarca está detenido por el momento.
"Pero amenazan con construir en otro punto, aguas arriba. Y también está Blue Energy, otro proyecto sobre el río Cangel, con capitales estadounidenses y canadienses", por el que Cáceres asegura haber recibido múltiples amenazas.
Berta Cáceres en una comunidad lenca
El proyecto negó, según Cáceres, el derecho de consulta previa en el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas, ratificado por Honduras.
"Sabemos que es muy duro y que es una situación que se va a agravar".
Luego de una visita a la región en diciembre, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció "reportes que apuntan a una completa ausencia de las medidas más básicas para dar respuesta a denuncias de graves violaciones a los derechos humanos (…) a pesar de patrones de violencia identificados por organizaciones campesinas en relación a la posible participación del Estado en los presuntos incidentes".
El país fue retirado de la lista negra de la Comisión, algo que según la misma sólo implica un sistema de monitoreo distinto.
El gobierno hondureño recogió la medida el 27 de enero de 2015 con una declaración en el sitio presidencial: "Por primera vez, después de cinco años, un gobierno logra que Honduras sea excluida de la Lista Negra de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, lo que demuestra el firme compromiso del presidente Juan Orlando Hernández en garantizar que se respeten los derechos humanos de los hondureños".

"Me lo dijo el río"

Dos de los hijos de Cáceres ya abandonaron Honduras por temores de seguridad.
"Cuando iniciamos la lucha contra Agua Zarca yo sabía lo duro que iba a ser pero sabía que íbamos a triunfar, me lo dijo el río".
"Seguiremos ya no sólo como pueblo lenca sino con otras organizaciones con la esperanza de cambiar la situación en nuestro país", dijo Cáceres a la BBC.
"No nos queda otro camino más que luchar".

Antonio, el primer niño registrado con dos madres y un padre en América Latina



En Argentina se acostumbra a usar tan sólo el apellido del padre. En algunos casos, también se añade el de la madre. Pero Antonio, un bebé de la ciudad del Mar del Plata, es el único de su país -y de toda América Latina- en tener tres: los de sus dos madres y el de su padre biológico.

El Gobierno de la provincia de Buenos Aires autorizó este jueves a inscribir al niño, de un año de edad, con filiación triple en el registro provincial de personas, después de que así lo solicitaran sus madres -un matrimonio de mujeres- y su padre.
El objetivo, según la familia, es "garantizar a Antonio su derecho a la identidad integral y su derecho a ser reconocido como hijo de sus dos mamás y de su papá, sin que deba resignar ninguno de sus derechos y obligaciones".
Aunque durante la presentación no se revelaron los apellidos del niño, la familia explicó que tomaron la decisión por el apoyo del padre biológico -que participó en un proceso de fertilización asistida- en la crianza del bebé.

Sin precedentes

"Se trata de una decisión administrativa, no por instancia judicial y para el reconocimiento de la triple identidad nos apoyamos en las Constituciones nacional y provincial y en los tratados internacionales que protegen los derechos del niño", explicó el jefe de gabinete del gobierno de la provincia de Buenos Aires, Alberto Pérez.
"Sabemos que es algo nuevo porque es la primera vez que se da en la Argentina y en América Latina y muchos pueden tener algún resquemor, pero la decisión que tomamos, aparte de legal y administrativa, tiene que ver con lo humano", añadió.
En los últimos años, Argentina ha estado en la vanguardia del reconocimiento de familias no tradicionales, como explicó el corresponsal de BBC Mundo en Buenos Aires, Ignacio de los Reyes.
"No sólo fue el primer país en América Latina en legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo y la adopción por parte de parejas homosexuales. También fue el primero en el mundo en reconocer a niños transgénero en los documentos oficiales sin necesidad de un proceso judicial. Y ya son varios los casos de bebés nacidos de parejas trans en el país".
"Quizás uno de los ejemplos más recordados es el de Luana, una niña trans de 6 años, que en 2013 obtuvo en el mismo registro de la provincia de Buenos Aires un DNI o cédula de identidad donde se la identificaba como mujer, en un caso sin precedentes en el mundo", recordó el corresponsal.

¿Qué es genocidio? La dificultad para probar el crimen sin nombre

Sólo muy pocos casos de matanzas masivas son considerados genocidio de manera inequívoca por la comunidad internacional



Un hombre enciende una vela en recuerdo del genocidio armenio en Berlín. / MICHAEL SOHN (AP)


Han pasado cien años desde las masacres de armenios en Turquía durante las que fueron asesinadas más de un millón de personas. Sin embargo, Ankara todavía sigue rechazando que se aplique la palabra "genocidio" y utiliza todos los medios de presión a su alcance para evitar que se le asocie con un concepto que, como explica Richard Dicker, experto jurídico de Human Rights Watch, "es una alegación tóxica, profundamente vergonzosa para un Estado".
Aunque reconoce las matanzas, asegura que se produjeron dentro del marco de la I Guerra Mundial. Y muchas veces lo consigue: el pasado miércoles, la Comisión de Exteriores del Congreso evitó emplear la palabra durante un homenaje a las "víctimas armenias". De hecho, 17 de los 28 países de la UE no han hablado de genocidio, España entre ellos, un concepto que aplican la inmensa mayoría de los historiadores cuando se refieren a este caso. Qué es y qué no es genocidio es una cuestión que siempre ha tenido una enorme carga jurídica, pero también emocional, y que ha vuelto a la actualidad no sólo con el centenario del genocidio armenio, sino también con el auto en el que el juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, procesó a 11 militares marroquíes por genocidio en el Sáhara Occidental.
Hay razones legales y no legales que explican por qué siempre ha habido un debate tan encendido a la hora de definir algunos episodios de violencia masiva como genocidio", explica Diane Orentlicher, profesora de Derecho Internacional en la American University, experta en justicia internacional que ha asesorado tanto a la ONU como al Departamento de Estado. "Legalmente, la convención sobre genocidio de 1948 define el crimen de manera muy estricta: sólo algunos actos constituyen violencia genocida y, más importante, tienen que haber sido cometidos con una intención muy específica –'el intento de destruir, totalmente o en parte, un grupo nacional, étnico o racial, en su totalidad'–, lo que es muchas veces difícil de probar. Entre las razones no legales, está que el crimen se ha convertido en un estigma muy poderoso", prosigue.
En el caso de la justicia española, además, existe otro factor para que se trate de una palabra fundamental a la hora de enjuiciar crímenes contra la humanidad. Según explican fuentes jurídicas, el delito de genocidio fue adoptado en 1971, mientras que los crímenes contra la humanidad no entraron en la legislación española hasta 2004. Eso explicaría el recurso al concepto de genocidio en casos de justicia universal, como en el auto del juez Ruz contra 11 militares marroquíes en el que argumenta que "los saharuis constituyen un grupo nacional o étnico, ya que presentan una serie de características que los distinguen de los habitantes de otros territorios" y que, por lo tanto, los crímenes cometidos contra ellos constituyen delito de genocidio.
Jessica M. Almqvist, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid experta en crímenes de guerra, explica que "calificar los actos de extrema violencia cometidos por el ejército marroquí contra la población saharaui entre 1975 y 1992 depende de diferentes factores. Para constituir genocidio ha de demostrarse que tales actos fueron cometidos con la intención de destruir el grupo, total o parcialmente, es decir, que había intencionalidad genocida. Si los motivos fueron más bien políticos serían crímenes de lesa humanidad. La calificación de estos crímenes como genocidio por los tribunales españoles puede entenderse en parte como el resultado de los principios de legalidad y de no retroactividad. La incorporación de los crímenes de lesa humanidad en el derecho español es reciente, mientras que el genocidio fue tipificado en 1971, lo que le hace más viable".
La palabra genocidio fue acuñada en 1944 por el jurista judío de origen polaco Raphael Lemkin uniendo la raíz griega geno, que significa raza, y la latina cidio, que significa matar, para nombrar el crimen sin nombre que, para muchos, ha marcado el siglo XX. En su mente se encontraba el asesinato masivo de los judíos europeos y el exterminio de los armenios. La definición se incorporó al derecho internacional en 1948 cuando se firmó la convención contra el genocidio. En las sentencias de Nuremberg no llegó a utilizarse. Como todo lo relacionado con el nacimiento de Naciones Unidas, los equilibrios políticos entre los ganadores de la II Guerra Mundial que ya habían dejado de ser aliados, marcaron la definición y la URSS impuso que las persecuciones políticas no formasen parte del delito.
El debate para ampliar el concepto de genocidio a estas persecuciones está sobre la mesa, aunque no ha cristalizado todavía en ningún tipo de iniciativa internacional. "Era un problema de bloques dentro de la recién creada Naciones Unidas", explica el magistrado de la Audiencia Nacional, José Ricardo de Prada, que fue juez internacional español en la Sala de Crímenes de Guerra de la Corte de Bosnia-Herzegovina. "Stalin no iba a permitir que la persecución política se convirtiera en genocidio. Pero creo que pasada la situación de origen, no debería de haber problemas para cambiarlo". Al tratarse de asesinatos políticos, los crímenes cometidos por las dictaduras de Argentina o Chile no pueden, por definición, entrar dentro del concepto de genocidio. De hecho, en los argumentos de la sentencia contra Adolfo Scilingo, el exmilitar argentino todavía encarcelado en España por crímenes durante la dictadura, el ponente, que fue el José Ricardo de Prada, abandona la calificación de genocidio y la reemplaza por crímenes contra la humanidad.
El problema para juzgar este delito no está sólo en que haya que probar que se trata de un ataque organizado contra un grupo étnico o religioso, sino en que es necesario demostrar la intencionalidad, la voluntad de exterminio. Claudia Diaz, diplomática de la Oficina del Asesor de Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio, explica que "lo más difícil de probar en la definición de genocidio es el elemento de 'intento', porque es muy específico. Es necesario demostrar que los actos cometidos tenían como objetivo la destrucción de un grupo como tal. Nunca es fácil porque los perpetradores no suelen dejar evidencias de ello". El magistrado De Prada pone como ejemplo de esta dificultad que "los tribunales internacionales han sido tremendamente cicateros a la hora de aplicar este concepto en las guerras de los Balcanes de los noventa" precisamente por la dificultad para probar la voluntad de exterminio.
Sólo en el caso de la ciudad bosnia de Srebrenica, donde en el verano de 1995 fueron exterminados unos 8.000 varones, los jueces Tribunal Internacional de Justicia fallaron en 2007 que "los actos fueron cometidos con la intención específica de destruir en parte el grupo de los musulmanes de Bosnia Herzegovina como tal y, en consecuencia, fueron actos de genocidio", informa Isabel Ferrer. Con el mismo texto legal en la mano, sin embargo, el propio TIJ eximió de responsabilidad a Serbia como Estado. En 2015, el genocidio asomó de nuevo en La Haya, sede del TIJ, esta vez de la mano de Croacia y Serbia. Ambas se habían acusado mutuamente de haberlo cometido durante la guerra de los Balcanes, pero los jueces rechazaron las demandas. "Para que la limpieza étnica aquí señalada desemboque en genocidio, debe demostrarse el propósito sistemático de acabar con otra etnia. Y no fue así", dijo Peter Tomka, entonces presidente del Tribunal.
Los casos de genocidio sobre los que hay acuerdo en la comunidad internacional son muy pocos: el Holocausto contra judíos y gitanos por los nazis, las masacres por parte de los hutus contra los tutsis en Ruanda en 1994 y Srebrenica, en 1992. En el caso de los armenios, hay un consenso académico de que se trató de un genocidio; pero no político ya que muchos países evitan utilizar la expresión.
Helen Fein, tal vez la mayor experta mundial en genocidio, estableció una lista basándose en aquellos casos reconocidos por tribunales nacionales o internacionales entre 1915 y 2005. Aunque cree que hay muchos más episodios de matanzas que podrían ser genocidio, se limita a 18: los armenios, el Holodomor (el exterminio de los ucranios durante la colectivización masiva durante el que murieron de hambre millones de personas), el Holocausto nazi contra judíos, gitanos y prisioneros de guerra soviéticos, las matanzas de serbios y judíos por parte del estado fascista croata durante la II Guerra Mundial, China contra los budistas en Tíbet, Paraguay contra los Ache, Pakistán en Bengala durante la partición, las matanzas de hutus en Burundi en 1972, los Jemeres Rojos en Camboya, las matanzas de indios en Guatemala, Sudán contra los nubios y en Darfur contra las tribus africanas, Irak de Sadam Husein contra los kurdos, la guerra de Afganistán, Bosnia y Ruanda. La clasificación no depende del número de víctimas (en el caso de los Ache se trata de 900 entre 1968 y 1973), sino de la estricta aplicación de la definición de 1948. El caso del Sáhara Occidental no figura en ninguna de las listas habituales.
Nicolas Kwiatkowski acaba de publicar junto a José Emilio Burucúael ensayo Cómo sucedieron estas cosas. Representar masacres y genocidios. Es un libro que relata cómo la humanidad ha sido capaz de representar el horror que ella misma causaba, las imágenes que ha utilizado para representar lo imposible, al igual que Lemkin tuvo que inventar una palabra para nombrar el crimen sin nombre. Kwiatkowski cree, como otros expertos consultados para este reportaje, que el hecho de que no se pueda aplicar la palabra genocidio no significa que no se trate de un crimen atroz. "Creo que tanto dentro como fuera del ámbito académico el uso del término genocidio se ha extendido en exceso", explica este investigador argentino, "hasta cubrir fenómenos que difícilmente puedan calificarse de tales. Eso no significa, en modo alguno, asignar un valor mayor o menor a unas víctimas o a otras". Hay muchos crímenes sin nombre, aunque no sean genocidios.

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