martes, 16 de junio de 2015

El hombre a quien confiesan historias de amor en Ciudad de México



Pável Gaona estuvo cerca de la muerte el año pasado, dejó su trabajo en el sector de la publicidad y buscó nuevas actividades.

Pável Gaona tenía todo para darse por vencido con el amor. Es alguien que ha pasado por dos de los más inolvidables San Valentín que alguien puede tener.
Pero no perdió la esperanza y ahora dedica parte de su tiempo a escuchar historias de amor gratis en Ciudad de México.
Armado con un pizarrón anunciando su oferta, un paraguas amarillo —para protegerse del sol y la lluvia—, dos banquitos plegables y un cuaderno ha escuchado decenas de historias.
Esta historia de amor, la de prestarle el oído, el tiempo y el corazón, a otros, podría tener varios inicios.
En su hogar, donde vio a sus padres amarse con locura, casi de forma absurda y con besos que ni se ven en películas, le dice Gaona a BBC Mundo.
En la cama del hospital donde el año pasado una neumonía lo dejó en cuidados intensivos y casi le quitó la vida.
En el chat que mantuvo a principios de año con un desconocido a través de la aplicación Apalabrados (similar al Scrabble), donde recibió una imagen de un hombre con un cartel: "Escucho historias de amor gratis".
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"No soy ninguna institución para hablar después de tantas cosas malas que me han pasado", dice Gaona.
¿Y si lo intento? Pensó.
En abril empezó frente al Palacio de Bellas Artes, en pleno centro de Ciudad de México, y también lo ha hecho en el Monumento a la Revolución, y en Coyoacán, en el sur de la capital mexicana.
"Es increíble como en una ciudad con millones de personas no hay peor soledad que la de las multitudes", dice Gaona, DJ, productor musical y periodista de 31 años.
En su nuevo rol se ve como una suerte de "confesor laico que no te va a juzgar" y dice que presta un "servicio comunitario".

El abrazo correcto

"Me hizo más humilde, me tocó las fibras más sensibles de la humanidad. Me hizo redimensionar mis propios problemas", explica sobre la experiencia en la que no sólo escucha.
También les enseña a abrazarse de forma correcta, del lado izquierdo, para que se alineen los corazones.
"Las historias me han hecho darme cuenta de que el amor es el motor principal que nos mueve", señala.
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Cuando termina de escuchar la historia, Gaona le pide a la persona que escriba en un cuaderno su vivencia a un desconocido.
Gaona, quien publicó un artículo sobre su iniciativa en la revista para la que trabaja (Chilango), asegura que todas las historias le dejaron algo, pero aun así destaca algunas.
Recuerda, por ejemplo, la del chico que llevaba enamorado de una chica desde el jardín de infantes, se reencontraron en la preparatoria pero su inseguridad hizo que no se acercara y se dejaron de ver durante varios años. Hasta que él empezó a tocar la guitarra en una banda que a ella le gustaba, y en un concierto se vieron a los ojos, empezaron a salir y ahora tienen una familia.
Escuchó, sin embargo, más historias de corazones rotos y la traición fue uno de los elementos que más aparecieron.
Y también la esperanza, pero incluso ellos le decían: "Creo que viene algo mejor".

Corazón roto

Si hay alguien a quien no le pueden dar lecciones sobre seguir creyendo en el amor, es a Gaona.
Atravesó dos días de San Valentín para el olvido.
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El Palacio de Bellas Artes, en el centro de Ciudad de México, es uno de los sitios elegidos por Gaona para escuchar las historias.
En uno de ellos, a los 15 años, se enteró que su novia tenía novia.
Descubrió el engaño por teléfono y empezó a descargar su ira contra la cabina telefónica, unos policías lo detuvieron y pasó una noche en prisión.
Años después, su novio lo dejó plantado el día de su boda. "No voy a llegar", le dijo y le explicó que se iba a convertir en pastor evangélico.
Gaona, los invitados y el juez esperaban para celebrar la boda.
"Nunca dejé de creer el amor. ¿El amor qué culpa tiene de lo que los seres humanos hagamos con él?", señala.
Escritor del cuento "Felices para siempre", asegura que la gente suele olvidar que el "felices para siempre" no es otra cosa que la suma de "muchos feliz hoy", hasta que eso se convierte en una eternidad.
El amor también es "trabajo", recuerda, y hay que luchar contra esa idea de "amor-Disney enclavada en el imaginario colectivo".
"No soy ninguna institución para hablar después de tantas cosas malas que me han pasado", dice entre risas.
La clave para encontrar el amor pasa por ser amoroso en todos los aspectos: "Si uno no da amor, el amor no se te va a acercar. Punto".
"Si uno hace cosas amorosas", agrega, "eso no se pierde ni se diluye, y en ese juego de pinball universal te va a volver a tocar la bola a ti".

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