martes, 28 de octubre de 2014

Ballet Nacional de Cuba: 66 años de gloria

Desde su debut, la primera compañía profesional de ballet en la historia de la nación, mostró su gran preocupación por enriquecer la cultura danzaria de los cubanos


Seis décadas y seis años atrás, el jueves 28 de octubre de 1948, bajo el nombre de Ballet Alicia Alonso, su ilustre y principal ins­piradora, nacía el hoy Ballet Nacional de Cuba, con la histórica misión de dar inicio en nuestro país a un movimiento artístico profesional, que sacara esta manifestación del marco elitista en que se había desarrollado hasta entonces y hacerlo un patrimonio cultural de toda la nación.
Su brega en el duro periodo que medió entre su fundación y 1956, fecha en que se produjo su enfrentamiento con la dictadura batistiana, que intentó? con­­vertirlo en agente propagandístico de su sanguinario régimen, fue merecedora de la ad­mi­ra­ción y respeto de todos los cubanos, por lo preclaro de sus objetivos y la valentía con que sus fundadores principales —Ali­cia y Fernando Alonso— su­pieron enfrentar las incomprensiones y las agresiones de los desgobiernos de la época. A pesar de ello, el novel conjunto logró desarrollar tres vertientes fundamentales de trabajo, que incluyeron el campo de la creación coreográfica, el pedagógico y la divulgación masiva del ballet.
Desde su debut, la primera compañía profesional de ballet en la historia de la nación, mostró su gran preocupación por enriquecer la cultura danzaria de los cubanos, tarea que cumplió exitosamente al desarrollar una amplia línea coreográfica en la que figuraron las más im­portantes obras del ballet de ac­ción del siglo XVIII y de la gran tradición romántico-clásica del siglo XIX y el estímulo a un mo­vimiento de creación con­tem­po­rá­nea, que incluyó las más di­versas temáticas.
Hito en ese periodo fue la creación, en 1950, de la Aca­de­mia de Ballet Ali­cia Alon­so, en­cargada de formar la primera generación de bailarines profesionales cubanos y servir de laboratorio pedagógico al fenómeno artístico de la hoy mundialmente reconocida Es­cue­la Cubana de Ballet.
En cuanto a su trabajo divulgativo, las numerosas funciones públicas, con entrada libre o a muy bajos precios, en espacios abiertos de la capital e interior del país, como la Plaza de la Catedral, el Anfiteatro de La Ha­bana y muy especialmente las realizadas en el Stadium Uni­versitario, donde contaron con el apoyo decidido de la Fe­de­ración Estudiantil Universitaria (FEU), hicieron posible que la semilla del ballet fuera plantada en los más disímiles ámbitos de la Isla. Como sa­biamente sentenciara Alicia en su histórica Carta Pública al testaferro del lla­mado Instituto Nacional de Cultura en 1956, el ballet ya no podía morir porque lo habían plantado en el seno del pueblo.
El triunfo revolucionario de 1959 abrió una nueva etapa, donde el ba­llet cubano pudo alcanzar sus grandes aspiraciones históricas. La Ley 812 del Gobierno Revolucionario, firmada por el Comandante en Jefe, Fidel Cas­tro, garantizó definitivamente la existencia de la compañía y le brindó todo el apoyo material y espiritual para realizar su labor. En estos 66 años de labor continuada que ahora celebramos, el Ballet Nacional de Cu­ba ha lo­grado ocupar un alto sitial en la cultura nacional y en el movimiento danzario internacional, como má­xi­mo exponente de una nueva escuela.
Un total de 199 giras que han in­cluido actuaciones en 61 países de los cinco continentes, presentaciones en más de cien pueblos y ciudades de la Isla: la creación de un vasto y versátil repertorio de 727 títulos, la ma­yoría de ellos con carácter de estrenos mundiales, ha sido un fructífero empeño al que la com­pañía ha vinculado a los más prestigiosos compositores, diseñadores, teatristas y técnicos de la es­cena del país; charlas, conferencias y espectáculos didácticos en centros la­borales, planteles estudiantiles y uni­dades militares desde Mantua a Mai­sí; programas radiales y televisivos, ediciones de libros y pu­bli­caciones es­pecializadas, de­cenas de galardones obtenidos en eventos competitivos del más alto fuste en Europa, Asia, y América; más de un millar de distinciones de carácter cultural, social y po­lítico, tanto nacionales como ex­tranjeros y el re­conocimiento entusiasta de la crítica mundial, avalan su saldo creador.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

32 AÑOS SIN AKIRA KUROSAWA

                                      Fotografía fuente Revista Yume: https://revistayume.com/ “Puede que sólo puedas escribir una página po...